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    Al comienzo de la guerra en Siria, en 2011, Erdogán estuvo en el frente aliado para derrocar a Bashar Al Assad. Por Turquía pasaron los Hermanos Musulmanes, Alcaeda sirio y los militantes del Estado Islámico. Este país estaba decidido a aniquilar o someter a Siria, con el objetivo de volver a convertirse en el Emirato-califato líder del mundo islamista, (hay que recordar que los emires tenían el título de Califa, sucesores de Mahoma).

    Actualmente, el principal problema de Erdogán lo constituyen los kurdos, con una población entre 25 y 25 millones en Turquía. Su Partido político, el PKK ha mantenido, durante mucho tiempo, una guerra de guerrillas contra el Estado turco, saldada por una tregua bastante débil.

    Sería erróneo entender las oposiciones de los kurdos como una unidad monolítica, pues hay muchas diferencias entre los kurdos turcos, sirios e iraníes, (sólo en el norte de Irak, región petrolera por excelencia y de gran además por otros productos, han logrado formar una especie de región autónoma, soportada apenas por el gobierno chiita de Irak). Podemos dividir Irak en el norte Kurdo, el centro sunita y sur, chiita.

    Turquía, que desarrolla una gran política económica petrolera y de gas natural, compite con Rusia en el abastecimiento de Europa, a través de una red de oleoductos que llegan hasta el Mediterráneo y, con este fin, mantiene buenas relaciones, hasta ahora, con los kurdos de Irak.

    No basta con que Turquía ocupe el segundo lugar entre los ejércitos de la OTAN, las relaciones con Estados Unidos y, sobre todo, con la Unión Europea, se han venido deteriorando, sobre todo con el gobierno autoritario y atropellador de los derechos humanos de Erdogán.

    El plan norteamericano y de los países de la Unión Europea es muy similar al llevado a cabo en Libia, de Gadhafi, y antes, en Irak: se trata no sólo de derrocar al Bashar Al Assad, sino también balcanizar a Siria, dividiéndola en varios Estados.

    Estados Unidos y la Comunidad Europea han fracasado en Siria debido al apoyo de Rusia e Irán, que ha permitido al ejército sirio el reconquistar las principales ciudades del país, derrotando a los llamados “rebeldes”, que no son más que los terroristas de los Hermanos Musulmanes, Alcaeda e Isis.

    En la zonas norte, los kurdos han tenido que defenderse prácticamente solos contra los terroristas del Estado Islámico; las milicias kurdas, (YPG), a (YPJ, para las mujeres), han vencido a los integrantes de Isis y, además, retomado varias ciudades del norte de Siria, entre ellas Kobane.

    Estados Unidos ha apoyado con armamento a las Unidades de Protección del Pueblo kurdas, en el norte de Siria, provocando la consecuente ira de Erdogán, quien haciendo gala de pragmatismo, se ha aliado a Rusia e Irán. Como lo anoté en un artículo anterior, las alianzas en el Medio Oriente pueden cambiar de la noche a la mañana y, además, no exigen coincidencias ideológicas, tácticas e estratégicas.

    El plan de Estados Unidos en el norte de Siria es la construcción de una franja en la frontera con Turquía, administrada con tropas y bases norteamericanas, en este caso particular, apoyado por los kurdos del Norte.

    Los kurdos sirios se basan en la búsqueda de una autonomía que no quebraría con el Estado sirio – o lo que pudiese quedar de él después de la guerra – bajo la idea de una Constitución municipal, de carácter comunitario y solidario.

    Turquía se opone al plan de Estados Unidos y, en consecuencia, ha invadido el norte de Siria, con el propósito de aniquilar a los kurdos, fundamentalmente, en la región de Afrein, de 36 mil habitantes, mediante una operación denominada Rama de Olivo, para hacer honor a los múltiples olivares existentes en esa región.

    El nuevo “Sultán-Califa” Erdogan jamás lograría repetir los momentos gloriosos y, mucho menos, la extensión del imperio otomano, que duró desde 1299 a 1922, y que en 1683 llegó hasta las puertas de Viena, como tampoco podrá destruir la herencia republicana de Mohamed Kamal Ataturc, quien logró la occidentalización de los turcos, y crear un ejército que defendiera los valores republicanos. En cuanto a los kurdos sirios, al igual que la población civil, seguirán siendo el siendo el “pato de la boda” de esta absurda guerra.

    Erdogan ahora no contará con “eunucos”, blancos y negros, para proteger las mujeres concubinas de su harem, como tampoco tienen necesidad de asesinar a sus hermanos para evitar que conspiren contra él, pues a los Jenízaros los reemplaza el ejército turco, y jamás tendrá la gloria de era de Solimán, el Magnífico, pero como buen autócrata podrá jugar perfectamente en un mundo dominado por “zares, emperadores y millonarios”.

    Rafael Luis Gumucio Rivas, (El Viejo)

    30/04/2018

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