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    Para ser felices los amigos del norte necesitan dos elementos simétricamente opuestos: the goodies and the baddies. El bueno y el malo. El feo puede venir en opción pero no es obligatorio. La mina… se discute, pero en las pelis yanquis se trata de la esposa modelo que cocina cakes y mira a Harrison Ford con cara de infinita admiración, mientras que en las pelis francesas es un putón verbenero de futa madre oiga, a la que suelen darle una hostia, o varias, por algo es una guarra.

    La desaparición de la URSS dejó a los yanquis desanimados, por eso comenzaron a buscar un enemigo digno de su gasto en armamento, no por nada cada año despilfarran el equivalente del Plan Paulson (U$ 0,7 billones) en pistolones y misiles.

    Como no encontraron, le dieron capacitación a Ben Laden y luego lo declararon enemigo público número uno. El problema es que los bombarderos invisibles no sirven para perseguir al Mollah Omar que huye en motoneta. De modo que las emprendieron contra Saddam Hussein, el pobre, que en sus mejores tiempos nunca llegó a matar el 10% que mata la aviación yanqui con las bombas “inteligentes” pero por error”, tú ya sabes: los “daños colaterales”.

    Siempre a la búsqueda de un malo super malo inventaron “the rogue states”, -los países malulos-, con tan mala suerte que Corea del Norte tenía bombas atómicas y los medios de hacerlas llegar a California. Dobeliú, el pobre, tuvo que sacar a Kim Jong Il de la lista y hacerse el cucho, cuando te pueden dar una hostia en el hocico no es el caso de dárselas de Burt Lancaster en Duelo de Titanes.

    Por un tiempo les dio con Irán, que te bombardeo, que no te bombardeo, que esto que lo otro que aquí que allá, la cosa nunca pasó a más porque finalmente lograron encontrar las armas de destrucción masiva: ¡estaban en Wall Street!

    Pero el comandante en jefe ya estaba algo chamuscado. Hay que reconocer que después de lo de las torres de Manhattan, los fallos de la CIA, el escándalo de Enron y Worldcom, el estallido de la burbuja de las “start-up”, la catástrofe de la “nueva economía”, el “accidente” del bretzel, el huracán Katrina, la guerra de Irak, el desastre de Afganistán, el precio del petróleo, el burdel político en Pakistán, las aniñadas de Chávez, el déficit del presupuesto, el déficit de la balanza comercial, el déficit del Fondo de Garantía de Pensiones, la quiebra de las aerolíneas, la baja del dólar, la quiebra de Ford, Chrysler y General Motors… el cagazo financiero de los créditos hipotecarios “subprime” pilló al comandante en jefe un pelín encuerao.

    Flash Gordon, Superman y Bruce Willis ya no pueden salvar al planeta, atento el personal, vuelve James Bond, nuestro good old 007. Encarnado por Brown, no Charlie sino Gordon, si te hubiese dicho Gordon… ¡habrías pensado en Flash!

    Como no hay rama de la cual agarrarse ni santo a quién rogarle, los espabilaos de la economía y de las finanzas se encomiendan al primer ministro británico que hasta ahora ha sido un Maximo Chambónez de mucho cuidado…

    El 5 de abril del 2004, Brown, a la sazón ministro de finanzas de Tony Blair, inauguró la nueva sede  de Lehman Brothers en Londres. He aquí su discurso: “Lehman Brothers es hoy día una gran empresa que puede mirar hacia atrás con orgullo, y hacia adelante con esperanza”. ¡Gulp!

    En junio del 2007, antes de reemplazar a Blair a la cabeza del ejecutivo, Brown hizo un discurso en la residencia del Alcalde de Londres para anunciar una “Nueva era de oro” para la City… ¡Regulp!

    En mayo de este año, en un discurso en la Asamblea de la Iglesia de Escocia, dijo textualmente: “Si alguien hubiese dicho hace 50 años que nuestra generación alcanzaría los derechos civiles para los negros, echaría abajo el Muro de Berlín y terminaría con el Apartheid, nadie lo hubiese creído”. Muy justo. En 1958 nadie lo hubiese creído porque el Muro de Berlín fue construido ¡en 1961!

    Quién ahora intenta resolver la crisis de la especulación inmobiliaria declaraba como ministro de finanzas en 1997: “Nunca permitiré que los precios de la vivienda queden fuera de control y pongan en peligro el crecimiento futuro… Gran Bretaña no debe retornar a la inestabilidad, la especulación y la depreciación inmobiliaria de los años 80 y 90”. ¡Más claro echarle agua!

    Brown, que calculó el millonario Plan para salvar la banca y el crédito, declaraba en abril del 2007: “Estudié matemáticas durante un año en la universidad. No creo que fuese muy bueno en matemáticas. Y alguna gente puede decir que se nota…” Efectivamente, Gordon Brown vendió el oro británico y perdió 9 mil millones de dólares… antes de dirigir la economía inglesa durante 10 años y hacer colapsar las finanzas y el sector inmobiliario.

    En marzo de este año nuestro 007 de pacotilla amenazó: “No apoyar la reforma del tratado dejará a Checoslovaquia aislada en Europa”. Tal vez no, porque Checoslovaquia desapareció hace quince años…

    El mismo salvador del planeta ya había prometido que la economía no pasaría nunca más por períodos alternativos de prosperidad y bancarrota… (sitio web. 1997). Hablando del problema del desempleo afirmó que no recomienda trabajar en las fábricas porque… “Hay que levantarse temprano y es un trabajo monótono” (sic).

    ¿Dónde trabajar entonces? Simple. “Le aconsejo a las chicas trabajar en la danza del caño” (“Girls are advised to work as go-go girls”).

    A ver si llega Spectre y lo caga a trompadas a este boludo…

    Por Luis CASADO

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