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    La derecha ha puesto, literalmente, el grito en el cielo, al enterarse del proyecto de ley enviado, al Congreso, por la presidenta de la República, para derogar la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE). La Nueva Ley General de Educación propone poner termino a la discriminación (no se podrá hacer pruebas de selección hasta octavo básico ni discriminación de ningún tipo), pondrá fin al lucro por parte de los colegios subvencionados con recursos del Estado y se formará un nuevo Consejo Nacional de Educación. El mismo aullido derechista surgió con motivo de la ley enviada al Congreso para modificar el Sistema Binominal de elecciones a diputados con la intención de dar cabida a los sectores no representados en el parlamento pero que cuentan con una votación significativa. Lo lamentable es que a esta actitud antidemocrática de la derecha se han sumado algunas voces de la Concertación que mantienen privilegios en una democracia a medias y en la medida de lo posible. Y más lamentable aún es que la Derecha pinochetista (reitero que no existe otra derecha en Chile) gracias a su relación con el poder del dinero y la Iglesia sigan imponiendo los mismos criterios que impusieron durante diecisiete años de tiranía militar. Y ni hablar de su complicidad con los atropellos a los derechos humanos.

    Ante este panorama hay que decir ¡Hasta cuándo! ¡Ya basta! ¿Cuál es el pecado de querer una educación pública y no discriminatoria? ¿Por qué seguir permitiendo que particulares, a través de la educación, lucren con el dinero de todos los chilenos? Si la derecha quiere a sus hijos en colegios privados que los ponga allí, en los ya que existen, y punto, pero que no venga a imponer criterios a la mayoría. La derecha quiere sacar provecho de todo, a costa del trabajo y dinero de los demás. Un ejemplo irrefutable son las AFP, donde sus dueños ganan millones de dólares con el dinero de los trabajadores que al final de sus vidas sólo recibirán pensiones miserables. Con las ISAPRES, en el caso de la salud, pasa lo mismo. Esto también sucede con muchas otras empresas que nos depredan los bolsillos: Aguas Andinas, Chilectra, Telefónica, Bancos, Financieras, etcétera. Por otro lado, tienen el poder de las comunicaciones por medio de la prensa: COPESA y El Mercurio (cuyo dueño es sinónimo de sinverguenza); y de la televisión a través de MEGA y CHILE Visión, cunas de la mentira, la mediocridad e hipocresía. Sus dueños pertenecen a la derecha más nefasta en lo económico.

    Sobre el Sistema Binominal es absurdo declararse democráticos y rechazar un cambio, que hoy no pasa de ser un simple maquillaje, aunque sí un avance positivo de ser aprobado el proyecto. El actual sistema permite a las minorías equiparar en poder a las mayorías ¡Algo insostenible en cualquier democracia! Respecto al argumento de la derecha de que este cambio sólo favorecería al Partido Comunista, lo que atenta contra la democracia y los equilibrios políticos, es otra maniobra maquiavélica. Lo único que atenta contra la democracia es la Derecha. Son ellos los que sostuvieron una tiranía criminal, la Derecha tiene las manos manchadas con la sangre de sus compatriotas… Son ellos los que privatizaron las empresas públicas entre gatos y media noche, la Derecha tiene las manos marcadas por el robo… Son ellos los que cambiaron las leyes laborales para ganar más dinero en desmedro de los trabajadores, la Derecha tiene las manos manchadas por la explotación y el desempleo… En fin, ya basta, el pueblo chileno debe movilizarse y no aguantar más abusos por parte de la Derecha, que se vayan de una vez por todas a la cresta, sí señor, a la cresta del infierno y nos dejen vivir en paz, que le vayan a proponer sus políticas al mismísimo Luzbel, a ver si él los aguanta.

    Alejandro Lavquén

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