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    Que te caguen con 100 pesos no es lo mismo que te caguen con el doble. Pero como estamos acostumbrados a que nos trampeen por todos lados, lo indicado para hacer antes de usar un teléfono público es probar con esa monedita perra de 5 ó 10 que siempre estará en cualquier bolsillo. Si no lo tienes fíjate en uno ajeno.


    Otra alternativa es cerciorarse concienzudamente de que ni la ranura de las monedas ni la sección que las expulsa tenga palitos, ramitas, ganchos, alambres, papeles, chicles o alguna otra cosa vigilada por un par de ojos en las inmediaciones. Los dedos anular, medio e índice son los más aptos para ésta operación y en caso de ser manco no es recomendable meter la lengua ni otro aparato mucoso. Es de sumo mal gusto encontrarse con un teléfono babeado quien sabe por quien y quien sabe con que.
    En caso de no contar con esas monedas chicas, antes de arriesgarse a perderlo todo – la ley de las probabilidades es 50 y 50 – algunos optan por sencillar. Así los quinientos pesos o la luca empieza su inevitable desaparición y a la llamada telefónica hay que sumar una que otra bagatela. La otra alternativa es probar con una moneda de 50 y te arriesgas así a perder sólo la mitad. La patada tendrá mucho menos intensidad en caso de estafa. Otros son más tenaces y no se conforman con la patada voladora que por mucha fuerza que se le ponga la mayoría de las veces deja intacto al teléfono, luminoso, apagado, sonriente ante ti; un sabio consejo es romper el auricular. Solidaridad callejera es el axioma porque ese teléfono no volverá a cagar a otro.
    Pero en el caso de que Usted es pacifista, detesta la violencia, se hizo hace poco Hare Krisna o simple y llanamente es malo para estas faenas una cívica alternativa es esperar a que el empleado de la empresa venga por el dinero recaudado o ir directamente a la oficina telefónica a reclamar sus 100 pesos; ejercicio puro de ciudadanía y confianza en las instituciones digno de felicitaciones del presidente o reportaje de la revista Tambor, aunque creo que su monedita de bronce jamás la va a recuperar, menos aún si usted quería la misma.
    En caso de tener suerte; o sea que el teléfono funcione, no te cague con la plata, que no haya un imbécil antes que tu, que esté bueno el auricular, que no esté ocupado, que este bueno el micrófono y de que te contesten; en algunos casos tienes medio minuto para hablar por lo que estás obligado a ser conciso. En algunas librerías venden manuales para ser precisos en conversaciones telefónicas y la Universidad Finiss Terrae hizo un estudio al respecto en conjunto con psicólogos norteamericanos, de los cuales podemos sintetizar que los saludos y el ¿cómo estay? están demás, así también debes tener una buena entonación: ni tan rápida que no se te entienda ni tan lenta como para perder minutos. Los expertos señalan que el saludo y que la otra persona se de cuenta con quien está hablando no debe durar más de 3 segundos. Luego, debes ir directo al grano porque a las dos palabras tienes el aviso de corte y ya vas para los descuentos.
    Sucede a veces que tienes que invertir otros 100 pesos y muchas veces ni los tienes y tienes que volver a sencillar. O también la moneda pasa, pasa y pasa y se cortó. A esto los entendidos sugieren que una buena alternativa es en el momento de escuchar el pito que anuncia el fin rápidamente dices tu número o en caso de no tener el que estas usando ( se encuentra fácil en el lugar más rayado del aparato), a lo que tu interlocutor te va a preguntar ¿qué chucha? . Sólo tienes que decir es mi número ¡memorízalo! , aunque esta última palabra no goza de consenso entre los expertos. El problema lo vas a tener con los que están esperando detrás de ti que de por si no te van a dar su mejor cara en caso de verte con otra moneda.

    Mauricio Becerra
    Editor Revista Cañamo

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