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    En el reciente seminario organizado, en Temuco, por diario El Gong sobre Política y Comunicaciones, el senador Alberto Espina, habiendo realizado una interesante exposición de marcado sesgo centrista y democrática acerca de los dilemas políticos del país, concluyó con una inesperada y desacertada consigna sobre el salto al desarrollo de la Región de la Araucanía: el progreso vendrá con los bio-combustibles y ¡los transgénicos!. La audiencia y los observadores extranjeros presentes no reaccionaron sino con perplejidad. ¿Cómo una exposición tan políticamente correcta pudo irse a los suelos con tan inesperada defensa de los transgénicos? ¿Cuál es la agenda ambiental y económica del Senador Espina y de sus sector político para la región? ¿Qué posición tienen los empresarios locales, los académicos y la sociedad civil regional ante esta propuesta del Senador? Fueron algunas de la interrogantes que se plantearon post-seminario y que por su relevancia merecen ser discutidas en profundidad.

    1. La regiones requieren avanzar en la generación de agendas compartidas en relación a la política de los recursos naturales y de la conservación de la biodiversidad. Esta agenda debe construirse con los empresarios y las organizaciones de la sociedad civil. Los partidos políticos deberán hacerse parte de este debate actualizando sus propias minutas, superando el fragor de la coyuntura y alfabetizando su discurso al tenor de la agenda medioambiental global.
    2. No está resuelto en el ámbito de la gobernabilidad regional, y por extensión en la relación entre la autoridad central y las autoridades regionales, los procedimientos para establecer la agenda de desarrollo sustentable con amplia participación ciudadana, fijando focos de atención, prioridades de desarrollo, alternativas energéticas, modelos de ciudades y de habitabilidad sanas, proyección regional al mundo desde el capital natural intangible, entre otros temas. No está lejano el caso de la Región de Aysén, que, luego de un proceso consultivo responsable, decidió darle a su modelo de desarrollo un enfoque ecológico (Aysén, Reserva de Vida), lo que se encuentra virtualmente amenazado por los mega proyectos hidroeléctricos. No existe un liderazgo nacional, en el sector público, para generar esta conversaciones. Los Programas de Desarrollo Integrado y las Agencias Regionales de Desarrollo no logran aún dar cuenta de una línea de fortalecimiento dela identidad de las regiones y de sus modelos de bienestar, que integre el desarrollo económico y las dimensiones intangibles del crecimiento humano como son: el capital social, la confianza, los espacios públicos, el patrimonio cultural, la puesta en valor ciudadano del capital natural, etc. Es indudable que la activación de estos procesos deberán venir de las regiones. No vemos otra alternativa, por ahora.
    3. En el seminario a que hacíamos referencia, se habló también de las estrategias de apertura al mundo global de las regiones. Fue unánime el comentario que la salida de la región a mercados internacionales responsables, que cada vez más colocan altos estándares de consumo éticos y sustentables desde el punto de vista ecológico, con la bandera de los transgénicos, no era una buena opción. Sin embargo, consideramos que este rechazo espontáneo de la audiencia, no es suficiente para perfilar alternativas de desarrollo para una economía y de un modo de vivir regionales que hagan propios los desafíos de un mundo globalizado, no sólo por la lógica de los mercados, sino por una ética planetaria común y de cuidado del medio ambiente.
    4. Por ahora, hay temas claves de esta agenda sobre los que las regiones, sus autoridades, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil, pueden empezar a debatir:

    a) Energía: nuevas tecnologías, energías renovables, ahorro energético, bio-combustibles.

    b) Edificación: ahorro en sistemas de iluminación, reducción de emisiones en los edificios, alternativas de calefacción, contaminación urbana, espacios naturales.

    c) Residuos: salud ambiental, reciclaje, nuevas tecnologías para gestión local de residuos.

    d) Transporte: eficiencia de los combustibles, uso del tren, nueva visión de inter-conectividad del territorio, transporte público.

    e) Industria: reciclaje, eficiencia energética, responsabilidad social y ambiental de las empresas, recursos naturales y políticas de conservación de la biodiversidad.

    f) Bosques y desertificación: gestión sustentable de los recursos naturales; reforestación, gestión de cuencas, educación ambiental, eco-turismo, puesta en valor social y educativo de las áreas silvestres protegidas.

    g) Gobernabilidad: Participación ciudadana, gestión local a través de Agendas 21, accountability ambiental de las empresas públicas y privadas, fortalecimiento del capital social, fomento del asociativismo y de las organizaciones ciudadanas, democracia multicultural.

    Jorge Osorio

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