Mauricio Macri no pasa marzo

En la historia de Argentina dos Presidentes han sido forzados a huir de la Casa Rosada, en helicóptero, (no tengo claro si aún existe el helipuerto en la  casa presidencial) – Estela Perón y Fernando de la Rúa – y, según el Grupo Clarín, Macri no se sostendría en el poder más allá del mes de abril. Este pronóstico del monopolio de la Prensa argentina que, por lo demás, siempre ha apoyado a Macri, está avalado por la propia historia argentina: todos los Presidentes civiles y que no pertenezcan al peronismo han tenido que abandonar el poder antes del fin de su mandato – ocurrió con Alfonsín y de la Rúa -.

El gobierno del magnate trasandino, Mauricio Macri, perteneciente a una familia amiga de mezclar los negocios con la política – su padre, Franco, un  inmigrante italiano, fue socio de Donald Trump; famosa es la  anécdota en que su hijo, Mauricio, se dejó ganar frente a Trump, en un partido de golf, justo para concretar un buen negocio -.

Los dos años de gobierno de Macri, que ganó en la segunda vuelta por sólo un punto frente a un mal candidato peronista, han sido un verdadero desastre: además de sus bailes de la “colita” – imitados por el traidor PPK – ha gobernado para hacer más ricos a los ricos e, infinitamente, más pobres a insensata clase media argentina que, al igual que la chilena, le gusta los empresarios corruptos y multimillonarios, con el sueño “del Pibe”, que quiere convertirse en una de ellos por arte de magia.

Macri, con su política de shock, ha devaluado el peso argentino en un 40%; el índice  de pobreza alcanza a un 25%; medio millón de personas ha perdido su trabajo, alcanzando el desempleo al 9,3%, y el 40% declara desempeñar trabajos informales; La contracción del PIB es del 0,7%; han aumentado también la deuda externa y el déficit fiscal; las tarifas de los servicios básicos han aumentado al doble; los apagones en el Gran Buenos Aires es cotidiano; sin gas y sin electricidad, el verano húmedo, con temperaturas que bordean los 40 grados, amenaza con achicharrar a los argentinos .

La última de las reformas del gobierno de Macri está  orientada a economizar dinero, sobre la base de la rebaja en las  jubilaciones, sumada al  aumento de la edad para jubilar, de 65 a 70 años, para hombres y de 60 a 63, para mujeres, logrando un ahorro para el fisco  de 100 mil millones de pesos argentinos.

Quienes, en primer lugar sufren las consecuencias de la política neoliberal de Macri son los adultos mayores, los niños, los más pobres y la clase media emergente, que votó por Macri – según este segmento, con el objetivo de enviar a la cárcel a Cristina Fernández y a sus ministros de gabinete -.

La mayor parte de la ciudadanía que sobrevivía con los subsidios y programas sociales del gobierno peronista, hoy están sufriendo los recortes del gobierno del bailarín y superficial Macri, a quien no le tiembla la mano, no sólo para recortar las pensiones, sino también ter minar con muchos de los programas de ayuda a los  discapacitados, y para más remate, Macri acaba de suprimir los bonos de Navidad y Año Nuevo.

Con el aumento el aumento a la tarifa de los servicios básicos, muchos enfermos electro-dependientes están condenados a muerte. Sumado a la atención en los hospitales, que es tardía y de mala calidad.

La política de Macri podría ser comparada con los recortes del ex Presidente  Saúl Menem y, sobre todo, con los de Fernando de la Rúa,  (si nos detenemos revisar los discursos de Menem y de la Rúa, veremos que son muy parecidos en el fondo a los de Macri).

Si Sebastián Piñera quisiera imitar a su íntimo amigo allende Los Andes, seguramente, la economía chilena se hundiría, quizás no en la misma medida catastrófica en que se encuentra Argentina.

El aparente triunfo de gobiernos neoliberales en América Latina, a causa de la estupidez de los electores, principalmente de las capas medias arribistas y vendidas al mejor postor, podría convertirse en la flor de un día; por ejemplo, Michel Temer, en Brasil, un corrupto de siete suelas, no durará mucho en el poder y, a lo mejor irá a la cárcel, y Lula podría llegar a la presidencia, si evita la garra de los jueces derechistas. PPK está ya entregado a Fujimori y si lo vacan, irá a la cárcel por sus negociados con Odebrecht, principalmente, y Macri, que está acusado de ser partícipe de los “papeles del paraíso”, también, según sus amigos del Diario El Clarín, no pasará el invierno, y seguiría la ruta abierta por el ex Presidente Fernando de la Rúa  y por el procesado Carlos Saúl Menem.

El problema más grave es que, salvo Cristina Fernández, aspirante también a las rejas, en el peronismo no hay ningún líder actual que valga la pena.

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

04/01/2018

 

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