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    Después del 29 de agosto quedó claro que en Chile, existe una nueva mayoría que está contra el sistema económico, el repugnante neoliberalismo. Esta nueva mayoría se expresó luego el 11 de septiembre (fecha que aún divide a nuestro país), con una manifestación preocupante, en particular, en las poblaciones, precisamente, donde la exclusión es mas dramática.

    Las movilizaciones que antecedieron a las mencionadas jornadas no han sido menores y también han tenido ese carácter de negación al modelo económico, ya que, en definitiva, no se trata sólo de mirar los fenómenos sino de detectar qué o quién gatilla esta actitud, tanto tiempo retenida por cantos de sirenas que no se han cumplido y no se cumplirán.

    Tampoco es menor la capacidad de unificación, (que no es lo mismo que Pactos) que han desarrollado los estudiantes, trabajadores y pequeños y medianos empresarios contra las expresiones particulares del neoliberalismo en cada sector de la sociedad, sin dejar de mencionar la crisis de representatividad de los partidos políticos.

    Es tan evidente lo anterior, que los mercaderes de la ilusión y sedientos de poder se han apresurado en conformar nuevos partidos, acuerdos inconsultos y pactos incestuosos, que tienen como objetivo – en mi opinión- contener a esta nueva mayoría (pacificarla) y erigirse como sus únicos representantes. Ellos buscan que el cambio que exige esta nueva mayoría sea diluido o detenido para seguir el camino trazado por los que pagan las campañas electorales y se roban las riquezas naturales de nuestro país.

    Nosotros, los trabajadores y ciudadanos, hemos sido gestores de este pujar por los cambios. Es irrefutable también (como lo demostraron las acciones emprendidas por nuestros hijos) que es posible ir mas allá de nuestras posturas ideológicas, con unidad, para defender nuestros derechos ciudadanos y laborales, cada día en franca oposición a quienes nos roban la esperanza y el derecho a vivir dignamente, es decir a los criollos del imperio.

    El camino no son los pactos, ni los acuerdos, que tienen como objetivo detener la primavera y la alegría, el sendero para recobrar la legítima representación es estar e interpretar el sentir de los humildes, de los desposeídos, de los trabajadores, desde ellos, con ellos y para nosotros, lo otro es mezquino y ególatra, y nada lo disculpa.

    Esta nueva mayoría está en proceso de organización y tendrá que lidiar con los bufones y con los compradores de conciencia, pero no bastarán medidas represivas, ni la muerte de inocentes, para detener, al igual que en el resto de América Latina, el proceso emancipador.
    Los pueblos escriben su historia -ya lo sentenciaba un hombre hace años- pero eso no se hace con pacto, sino con unidad y acción.

    Jorge Bustos
    Dirigente Portuario

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