Hace unos días tuve la oportunidad de leer la carta del Dr. Roberto Pizarro enviada al diario El Centro de Talca, quien planteaba que frente a la elección de Rector que enfrentará la Universidad de Talca, había aspectos que no le parecían éticos. Hay que recordar que esta universidad ha iniciado un proceso eleccionario que culminará el día 13 de marzo de este año.

Los aspectos que no le parecían éticos estaban referidos a que el actual Rector ha detentado el cargo por 24 años, y potencialmente por 28, de ser nuevamente elegido. De igual manera, cuestionaba que los estatutos de su universidad se habían mantenido inalterados desde el año 1981 a la fecha, los cuales le otorgan excesivas facultades al Rector. El académico señalaba también la existencia de listas que, previas a la elección, eran distribuidas para ser firmadas por los académicos. Finalmente y en un reportaje televisivo, este mismo académico planteaba que el sueldo del rector de la Universidad de Talca le parecía excesivo, por tratarse del rector de una universidad pública, sueldo que superaba al de la Presidenta de la República.

Por otra parte, al Dr. Pizarro lo he conocido principalmente como un investigador con el cual me unen importantes descubrimientos científicos, como es el hecho de que los embalses y cuerpos de agua generan intensidades de lluvia más altas que en aquellas zonas que no cuentan con estas masas de agua. O trabajando en el primer modelo matemático de estimación de la erosión hídrica en Chile. O valorando el aporte de la Universidad de Talca a la hidrología e hidráulica chilena por la construcción de las curvas intensidad duración frecuencia, curvas altamente necesarias para la transformación de la lluvia en escorrentía o caudales.

Alvaro Roja, rector U. de Talca

Pero estos cuestionamientos al proceso eleccionario fueron nuevos para mí y de ahí mi interés en analizarlos. En este contexto, debo señalar que no puedo estar más de acuerdo con el Dr. Pizarro, dado que no concibo la mantención de un Rector en el cargo por más de ocho años, como es lo común en las universidades públicas del mundo occidental; casi tres décadas, están fuera de mi pensamiento. Además, no concibo que después de tanto tiempo, no se hayan modificado los estatutos de las universidades públicas, salvo la Universidad de Chile y algunos otros intentos. También me sorprenden las respuestas a dicha carta y al reportaje televisivo, en donde con excepciones contadas, se intenta justificar una situación injustificable, hecho que no habla bien del valor de la democracia al interior de nuestras universidades estatales.

Frente a lo que expongo, deseo felicitar al Dr. Pizarro, quien tuvo la valentía, el coraje y la ética para exponer algo que muchos no conocíamos. Debo mencionar también que el Dr. Pizarro es un gran representante de la Universidad de Talca, y que en su disciplina que es la hidrología y los recursos hídricos, ha posicionado a esa Casa de Estudios en un liderazgo nacional e internacional. Por tanto, estamos hablando no solamente de un gran profesor, como lo describen sus estudiantes, y un gran investigador, como lo reconocemos sus pares, sino que de un patriota que está defendiendo los valores de la democracia y la ética en el accionar de nuestras universidades públicas.

Dr. Pablo García Chevesich, académico Universidad de Chile, Universidad de Arizona UNESCO e International Sediment Initiative.

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