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    El 9 de julio se conmemora en Chile el Día de la Visibilidad Lésbica y Bisexual, y en el año actual, en medio de la ola feminista, pareciera que estamos en el momento preciso para que las demandas de lesbianas y bisexuales permeen distintos espacios.

    Incluso dentro del movimiento LGBTI+, las mujeres deben dar sus peleas de reconocimiento, porque como todo espacio, las lógicas de poder que confrontan lo masculino con cualquier otro género, surgen. Y esa tendencia que pareciera ser tan propia de lo humano, paradójicamente no es necesariamente más pensada o erradicada aunque ocurra en un movimiento donde todos han sido de una u otra forma excluidos, como es el LGBTI+.

    Podríamos preguntarnos porqué todavía no es una bandera de lucha de este movimiento (exceptuando los grupos de lesbianas) la de justicia para Nicole Saavedra; mujer lesbiana que fue torturada y asesinada hace dos años, caso del cual se sabe poco, no tiene imputados y ha tenido un curso de investigación negligente. Un asesinato que tiene connotación de crimen de odio, al igual que el de Daniel Zamudio, pareciera que no conmueve lo suficiente. Lo único que se puede leer con esa omisión es que seguro las lesbianas importan menos. Ahí se puede entender porqué el movimiento lésbico se ha dividido históricamente del movimiento de diversidad sexual: porque sus demandas no toman protagonismo.

    Conmemorando este día, en un período donde pareciera que las mujeres están rompiendo esa vocación histórica de mantener el silencio, aparece la oportunidad de marcarse para los grupos de lesbianas y bisexuales mujeres. Y quizás los hombres que componen el movimiento LGBTI+ puedan ponerse al servicio de eso, como tuvieron que hacerlo a duras penas los dirigentes en las tomas feministas y, en el contexto de esa democracia radical que buscan las nuevas orgánicas y partidos de izquierda, esas nuevas identificaciones que surgen y que quieren apropiar como lo es el feminismo hoy, se debe atender en el marco de que su proyecto es transformar las relaciones sociales del conjunto de la sociedad, para que la igualdad sea una realidad y no nuevamente, para unos pocos.

    (*) Estefanía Andahur integra el Frente Diversidad Sexual Revolución Democrática

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