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    ¿Vuelve la doctrina Monroe?

    El secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, previo a su gira por algunos países de América del Sur reivindicó la importancia de la colonialista doctrina Monroe, dada a conocer en el siglo XIX donde se formuló la idea de “América para los americanos”. Durante su gira expresó particularmente la concepción de que las crecientes relaciones desarrolladas entre los países de la región con China serían expresión que la potencia asiática tiene ambiciones imperialistas y efectúa prácticas comerciales desleales.  China ha pasado a ser el mayor mercado para algunos países de la región, entre ellos Chile, y el desarrollo de las relaciones bilaterales experimentó un gran salto durante el presente siglo. En temas regionales su preocupación principal, y fue tema central en sus entrevistas con gobernantes de la región, lo constituyó la intensificación de las presiones contra el gobierno de Nicolás Maduro y en especial su oposición a la convocatoria de la elección presidencial. Esta presión se reflejó en la reunión del llamado Grupo de Lima, que tiene como un participante muy protagónica al canciller chileno, Heraldo Muñoz, y que tuvo una expresión concreta en la formulación realizada por la ministra de Relaciones de Perú, Cayetana  Aljovín, expresando que la presencia del presidente venezolano en la Cumbre de las Américas a efectuarse en el mes de abril “ya no será bienvenida”. El pronunciamiento fue realizado por un gobierno cuyo presidente indultó al dictador peruano Alberto Fujimori, compromiso que adoptó como condición para que no se aprobase declarar la vacancia de su cargo. El viaje de Tillerson por América del Sur buscó concordar si Trump lo decide, acciones mayores contra el gobierno de Nicolás Maduro, para lo cual su proyecto es contar con el respaldo del Grupo de Lima, que hizo de las presiones contra Caracas su razón de existir.

    ¿Vuelve la doctrina Monroe?

    El secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, en un discurso pronunciado el primero de febrero, en los días previos a una gira por varios países sudamericanos, afirmó que la doctrina Monroe, concepción formulada en el siglo XIX preconizando una política de corte imperial con la idea de “América para los americanos” utilizada por EEUU para justificar intervenciones en la región durante dicho siglo y en parte del siglo XX, sería “tan importante hoy como antes”. Sus palabras las ejemplificó con los intentos, en su visión, de China de “llevar a la región a su órbita”, en circunstancias dijo que “América Latina no necesita nuevos poderes imperiales” (05/02/18). Durante la presidencia de Barack Obama, la doctrina Monroe fue declarada obsoleta.

    Tillerson en su alocución sostuvo, en abierta contradicción con la política hacia la región seguida durante la administración Trump, que América Latina constituiría “una prioridad para Estados Unidos”, hablando de la existencia de una “oportunidad histórica” para mejorar las relaciones hemisféricas, las cuales sin duda en el primer año del nuevo presidente de la Casa Blanca se deterioraron. Basta solo con citar las reiteradas formulaciones agresivas contra México, país al cual Trump calificó como el más peligroso del mundo, demandando permanentemente financiamiento para extender el muro fronterizo, o su calificación de Haití y El Salvador de “países de mierda”.

    La insistencia de la Casa Blanca para que México deba pagar por la construcción del muro fronterizo, efectuada con posterioridad a la gira de Tillerson por la región, condujo a que luego de un largo intercambio telefónico el 20 de febrero entre Trump y el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, condujo a que se volviese a cancelar los preparativos para un encuentro previsto a efectuarse en la Casa Blanca, según informó The Washington Post.  La diferencia fundamental se produjo, de acuerdo a la versión periodística, por la insistencia de Trump en decir públicamente que hará a la nación azteca pagar por la construcción del muro.  De acuerdo a la publicación, la versión mexicana de la conversación fue que Trump “perdió las nervios”, mientras las fuentes estadounidenses hablan de que se sintió “frustrado y exasperado” (25/02/18). Lo concreto es que constituyendo un hecho absolutamente inusual no se ha producido ningún encuentro entre ambos presidentes, salvo en reuniones internacionales, cuando todos los presidentes de EEUU  desde la II Guerra Mundial han pisado México.  Las ofensas de Trump hacia su país vecino exigen la condena de todos los latinoamericanos.

    Lo que efectivamente está aconteciendo es el retroceso en las relaciones de la región con EEUU. Si se comparan las importaciones efectuadas por los países latinoamericanos en el lapso transcurrido entre el año 2000 y 2017, tanto desde EEUU como de China, mientras las primeras disminuían de 50% del total a un 33%, las efectuadas desde la potencia asiática crecían de un 3% al 18%. Para países sudamericanos, como Brasil, Perú o Chile, China es el mayor mercado de sus exportaciones. En el caso de Chile, las ventas en 2017 a la potencia asiática significaron un 27,5% del total, de las cuales un 50,9% de los embarques fueron envíos no cobre, destacando las colocaciones de cerezas constitutivas del 70% de todas las compras efectuadas, siendo el país también el mayor exportador de nectarines, arándanos y paltas.  En 2003, China era el séptimo mayor mercado para las exportaciones desde el país no cobre, en 2017 fue el segundo.  Las exportaciones a EEUU constituyeron un 14,4% del total, muy lejos de las efectuadas a China, seguidas por Japón (9,3%), Corea del Sur (6,25%) y Brasil (5,0%).

    Principales destinos de las exportaciones chilenas

    (Fuente:  Banco Central.  En millones de dólares y porcentajes del total)

    País                   Monto       %
    China                18.752     27,5
    Corea del Sur   4.213       6,2
    EEUU                 9.832     14,4
    Brasil                  3.412       5,0
    Japón                 4.329       9,3
    Total                68.306   100

    Las distancias entre EEUU y China también se modifican en el estratégico terreno de la tecnología.  De acuerdo a un indicador elaborado por la revista The Economist, que incluye numerosas variables, EEUU mantiene el primer lugar.  Pero la distancia con China, siendo todavía amplia, se estrecha rápidamente, ya que Beijing tiene un 42% del nivel estadounidenses, cuando dicho porcentaje hace un lustro, en 2012, alcanzaba al 15%.  Es otra realidad a tener en cuenta.  “Las más grandes empresas tecnológicas chinas –editorializó El Mercurio al analizar los datos de Economist-, como Alibaba o Tencent son comparables en tamaño y en intensidad tecnológica con Alphabet (matriz de Google) o Facebook; así mismo las nuevas compañías chinas que impulsan desarrollos tecnológicos tiene a su gigantesca población para probarlos y mejorarlos.  Eso significa –concluyó- que los protocolos con que la tecnología mundial opere en el futuro provendrán crecientemente de China, lo que constituirá una ventaja económica para ese país que lo ayudará a reforzar todo el proceso” (24/02/18).

    En su gira por América del Sur, Tillerson, colocó como tema central incrementar las medidas contra el gobierno venezolano. Al efectuar un balance a su término, dio a conocer que se había concordado mantenerse en contacto permanente para adoptar nuevas medidas conjuntas si Trump decide intensificar las sanciones. Un gran aliado en estos propósitos lo constituye el presidente trasandino Mauricio Macri, pero las relaciones mutuas entre Argentina y EEUU tienen un punto de fricción en el arancel elevado impuesto por Washington  a las importaciones del biodiésel trasandino. Otro gran aliado pasó a ser en la gira de Tillerson el presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski (PPK) que continuó incrementando las agresiones contra el gobierno venezolano, aprovechando el papel protagónico que Lima tiene como país sede de la Cumbre de las Américas a efectuarse a mediados de abril.

    En la sesión realizada en febrero del Grupo de Lima, instancia creada para coordinar acciones en contra del gobierno venezolano, la ministra peruana de Relaciones Exteriores, Cayetana Aljovín, hizo público que Nicolás Maduro “ya no será bienvenido” en la cita hemisférica. Desde luego, el gobierno venezolano reiteró la concurrencia de su presidente, dado que previstos “del más riguroso sustento jurídico, (…) demuestra que no existe impedimento de ninguna naturaleza para que Venezuela participe en la VIII Cumbre de las Américas” (19/02/18). No deja de ser simbólico que la decisión sea divulgada por un gobierno, como el encabezado por PPK, que sorteó con grandes dificultades la demanda presentada al Congreso peruano de dejarse vacante su cargo al conocerse antecedentes de los fondos recibidos de la constructora brasileña Odebrecht en empresas de su propiedad, lo cual fue logrado comprometiéndose a indultar al dictador Alberto Fujimori.

    Un activo impulsor de las presiones en contra del gobierno del Caracas es el canciller chileno, Heraldo Muñoz, participante como acompañante propuesto por la oposición en las reuniones buscando un acuerdo efectuado en la República Dominicana respaldadas por el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, que no fructificaron. La conducta de Muñoz fue totalmente diferente, por ejemplo a la expresada, en un manifiesto suscrito por 17 exministros y dirigentes socialistas españoles y los exsecretarios generales de las centrales sindicalistas Comisiones Obreras y CGJ, Candido Méndez e Ignacio Fernández Toxo en apoyo a la labor de mediación efectuada por Rodríguez Zapatero, quien solicitó públicamente a la oposición venezolana la firma del documento avanzado en las citas efectuadas en la República Dominicana. El documento suscrito destacó el esfuerzo efectuado por el expresidente español, subrayando que nadie conoce como él “lo que ha ocurrido durante el proceso de diálogo (…), las posiciones de cada una de las partes y de los diferentes actores” (15/02/18). Así como su búsqueda de un punto de acuerdo, que era el propósito central de las reuniones.

    Tillerson durante su gira por la región, constató Economist Intelligence Unit, “no tuvo muchas iniciativas específicas para ofrecer una alternativa” en la dirección de la doctrina Monroe (12/02/18). Esta concepción eso sí estuvo presente en la redacción del borrador de presupuesto 2019 presentado al Congreso por la Casa Blanca, donde se incrementa el gasto militar a US$686.000 millones, permitiendo, al decir de Jim Mattis, jefe del Pentágono, “volver a la primacía” en el enfrentamiento geoestratégico con Rusia y China. Donald Trump, después de darse a conocer la propuesta presupuestaria, comentó: “El general Mattis me llamó y dijo: ‘(…) no puedo creer que hayamos obtenido todo lo que queríamos’”. El monto consignado en la presentación de la Casa Blanca es el mayor en términos relativos con relación al presupuesto total de toda la historia del Pentágono.

    El proceso de aprobación del presupuesto estadounidense se inició con la presentación efectuada por el Ejecutivo, donde se consignó cuánto piensa recaudar, los fondos requeridos por el gobierno federal y el monto del déficit a generarse en caso de aprobarse, con un saldo en rojo en un decenio ascendente a US$7,2 billones, muy superior a los US$3,2 billones reconocidos el año anterior. Luego, cada Cámara elabora su propio presupuesto, los cuales deberían consensuarse. De no producirse acuerdo vuelve a entrar en escena el presidente que debe suscribir las resoluciones que permitan dotar de recursos al gobierno mientras no se concuerde un texto conjunto.

    En proposiciones que tienen impacto directamente en la región, el proyecto gubernamental insiste en medidas contra la inmigración. Demanda la aprobación de US$23.000 millones, destinados a “seguridad fronteriza”, incluyendo US$18.000 millones para su reiterado objetivo de extender el muro en la frontera con México. El Departamento de Estado ve recortados su presupuesto en un 32%, experimentando reducciones todos sus programas, incluyendo los aportes a efectuarse a las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales.

    La doctrina Monroe forma un todo con los propósitos de Trump al incremento del gasto militar, ya que no descarta el uso de la fuerza. En la ofensiva contra Venezuela busca apoyarse en la posición activa de presión del Grupo de Lima, donde ha desempeñado un papel central el canciller chileno, adoptándose resoluciones de corte abiertamente intervencionista en asuntos internos, en vez de buscar puntos de entendimiento tras el propósito de alcanzar un consenso para que sea la población venezolana quien decida cómo superar la situación crítica que vive la nación caribeña.  No puede desempeñarse ese papel si se parte de la base, como lo hace Heraldo Muñoz, que Venezuela “no es una democracia (…) como está establecida en la Carta Democrática de las Américas.  No sacamos nada –añadió- con concordar una definición si no hay acciones para revertir lo que pasa (…)” (25/02/18). Esa es la función que se asignó al Grupo de Lima.

    Los acuerdos del Grupo fueron fundamentales para que la Organización de los Estados Americanos (OEA) después de ocho meses sin lograr adoptar un criterio común sobre Venezuela aprobase una resolución que se limitó a invocar a Caracas a cancelar la elección presidencial convocada para el 22 de abril y llamar a nuevos comicios “justos, libres y con observación internacional”.  “El texto –expresó Jorge Lomónaco, embajador de México- se limita a exhortar a corregir el rumbo”.  El representante venezolano, Samuel Mondaca, reiteró que las elecciones ya han sido ratificadas” y destacó que la resolución es “resultado de la presión” de Tillerson en su gira por la región (25/02/18). El acuerdo propiciado por Tillerson con gobiernos de  América del Sur de concordarse acciones superiores en contra de Venezuela si Trump las decide, sin duda tiene presente obtener el apoyo del Grupo de Lima para buscar darle un respaldo mayor.

    Por Hugo Fazio

    Carta Económica, 25 de febrero de 2018

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