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    Muchas familias, Lof (comunidades) y organizaciones mapuche, se
    preparan para, a partir del 21 del presente mes, celebrar un
    acontecimiento importante: el We Tripantu o Año Nuevo. Durante este
    mes también algunos mapuche mujeres u hombres, transitan por salas de
    clases, aulas universitarias y servicios públicos, entregando
    elementos que reivindican esta fecha como de importancia para el
    mundo mapuche.


    Los cambios que ocurren en la naturaleza a partir de esta fecha –
    para la mayoría- parecen tan obvios, sin importancia, y hasta pasan
    desapercibidos para la gran mayoría de las personas. Sin embargo, los
    pueblos originarios y el mapuche en particular, ya los habían
    registrado milenios atrás. Pero debemos decir que esto no fue
    producto de la casualidad ni del surgimiento, tuvo que cumplirse un
    proceso largo y riguroso, donde participó toda la sociedad mapuche,
    en el caso nuestro.

    En este proceso jugó un rol fundamental la organización territorial,
    sus distintos componentes, instancias e individualidades. Un rol
    fundamental en el proceso del conocimiento-Kimun, sin duda jugaron
    nuestras autoridades originarias: Machi, Longo, Ngenpín, weupife y
    una serie de otras personalidades de nuestro mundo. Su particular
    capacidad de comunicación con las distintas energías o newenes que
    conforman nuestro wallmapu y su habilidad de observación, permitieron
    registrar cada movimiento en tiempo y espacio de cada cuerpo celeste,
    el comportamiento del clima, de la naturaleza, y la relación del che
    con todos estos cambios en los distintos espacios particulares dentro
    del wallmapu.

    Luego vino la etapa de discutir y concensuar los resultados de las
    distintas observaciones, primero en trawunes – territoriales, por
    usar un lenguaje más actual. Para concluir en la Meli Witran Mapu, en
    el Nor Ngumtuwun que eran y son instancias representativas de todo el
    Wallmapu o territorio de la nación mapuche. En estas instancias en
    que estaba representado todo el territorio, se validaba,
    colectivizaba e incorporaba a la sociedad el we Kimun-nuevo
    conocimiento a la totalidad del Pueblo. De este simple relato, se
    desprende la enorme capacidad científica y creativa de nuestro
    Pueblo, de nuestros antepasados en tiempo de paz e independencia.

    Hace más de quinientos años, representantes de otra cultura llegaron
    a nuestros territorios, pensando –muchos de ellos- que llegaban a
    otro punto del planeta, creyendo que éste era plano; nosotros los
    pueblos originarios, ya teníamos claro desde hacía mucho, que el
    mundo era redondo. Teníamos plena conciencia que giraba en torno al
    sol, sabíamos que su órbita era elíptica, que producto de ello
    existían cuatro períodos diferentes en el transcurso de una vuelta de
    la tierra en torno al sol. De ahí, la noche del 23 para el 24 de este
    periodo-junio, era la noche más larga y que desde ésa, aparentemente
    el sol volvía en un nuevo recorrido y comenzaba un nuevo ciclo de
    vida en la naturaleza.

    Como síntesis de nuestra cosmovisión tenemos el kultrún de nuestras
    (os) Machi. Esto para nosotros es ciencia, conocimiento y no simple
    folklor, por tanto, para mi estos elementos son los que nos dan
    razones para exigir nuestros derechos desde la mirada de pueblo, de
    un pueblo invadido, de un pueblo que se nos cortó la posibilidad de
    desarrollarnos, de crear, de hacer ciencia.

    Hoy nos vemos obligados a organizarnos no para crecer sino para
    resistir algunos, para subsistir otros y muchos buscan- agobiados por
    el estigmatismo y el desconocimiento de su historia-integrarse a las
    alternativas que brinda esta sociedad.
    Finalmente, considero que esta fecha no sólo debe ser considerada
    como una oportunidad para hablar de lo superficial y cotidiano, para
    compartir momentos y comidas especiales, sino debe servirnos para
    reconstruir nuestra historia, comprometernos en la lucha por nuestros
    derechos que nos han sido usurpados, recuperar el real sentido de
    ser mapuche: el respeto a la palabra, consecuentes con lo que nuestro
    mapudugun nos dice o lo que pretendemos decir, y cuidadosos de
    nuestro itrofill mogen – biodiversidad.
    Estos y otros valores, propios de nuestra cultura, los hemos ido
    perdiendo. El desafío diario es recuperarlos.

    Domingo Rain
    Territorio Porma Malalhue
    Dirigente de la Identidad Territorial Lafkenche

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