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    El Real Madrid clasificó por tercer año consecutivo a la final de la Liga de Campeones mostrando un equipo sólido en el ataque que se gestó a partir de la contundencia de Cristiano Ronaldo, pero que también exhibió fragilidades en la defensa, especialmente en condición de local en los dos últimos partidos que disputó ante la Juventus y el Bayern Múnich.

    Para defender el título, conseguir la tercera Liga de Campeones consecutivas y la decimotercera de su rica historia, el Real Madrid necesita hacer valer sus fortalezas en el banquillo y en el campo de juego, y superar las deficiencias que ha mostrado en la última línea de su terreno.

    La gestión de Zidane

     

    Sin ser un entrenador valorado por sus aportes tácticos al juego, como el técnico catalán Pep Guardiola o el alemán Jürgen Kloop, el principal mérito de Zidane para llevar al Madrid a su tercera final consecutiva es la capacidad para gestionar con una sonrisa un camerino lleno de estrellas. Zidane le hizo entender a Cristiano Ronaldo que es más útil para el equipo si no juega todos los partidos del campeonato. Zizou acertó en administrar las energías del astro portugués y ha sabido sacar provecho a la segunda unidad del equipo con su estrategia de rotaciones.

    El rendimiento de Ronaldo

    Cristiano Ronado Real Madrid

    Aunque tuvo un comienzo frío en la Liga de España que relegó al Real Madrid y lo sacó de la carrera por el título muy rápido, el rendimiento de Cristiano Ronaldo en la Liga de Campeones ha sido superlativo. La Champions es el torneo preferido del portugués, y en este curso ha vuelto a marcar diferencias notables en el terreno. Hilvanó una cadena récord de 12 partidos convirtiendo al menos un tanto, y es el líder del torneo con 15, a dos del récord de 17 que está en su poder. En la única serie en la que el portugués no figuró fue ante el Bayern Múnich, pero sus compañeros en el ataque lo suplieron a cabalidad.

    Los sospechosos habituales

    Karim Benzema Real Madrid

    Criticados por la grada y los medios de comunicación españoles, el delantero francés Karim Benzema y el arquero costarricense Keylor Navas respondieron cuando el Real Madrid más requería de su presencia. Benzema había sido relegado al banco a lo largo de la temporada, pero Zizou volvió a confiar en su olfato goleador. Benzema fue titular contra el Bayern en el Bernabéu y se hizo querer de nuevo por la afición anotando los dos goles del cuadro merengue. Leyó con inteligencia el desborde de Marcelo por la izquierda, se acomodó en el área, cayó por el segundo palo y sin marcas metió un cabezazo imparable para el primer gol. El segundo fue obra de su empeño para presionar al arquero del Bayern, forzarlo a cometer un error y aprovechar el regalo para empujar el balón al fondo de la red. El Real Madrid recuperó anímica y futbolísticamente a su delantero centro nato para la final del 28 de mayo. Un mérito atribuible a Zidane.

    La segunda unidad

    Isco Alarcón Real MadridEl sistema de rotación de Zidane vivió etapas duras en la Liga de España, donde la intermitencia de jugadores como Isco, Asensio, Lucas Vásquez, Kovacic y Garerth Bale le impidió al Real Madrid mantener una continuidad en los resultados. Pero en la Champions League, el aporte de Isco y Asensio fue esencial. El mediocampista dio pausa, cambio de ritmo y fue la llave para destrabar partidos, como el primer duelo ante la Juventus. Y la clasificación a la final está unida al segundo gol de Asensio en un contragolpe fulminante para liquidar 1-2 al Bayern Múnich en el Allianz Arena.

     

     

    Fragilidad defensiva

    Marcelo Real Madrid

    Pero si el Real Madrid quiere conquistar su tercera copa consecutiva el 28 de mayo en Kiev requiere solventar las fallas defensivas que mostró en cuartos y semifinal ante la Juventus y el Bayern Múnich. Dejó que le controlaran el partido y dio espacios para que los rivales llegaran por las bandas a colgar centros al área que derivaron en goles. Los problemas de Marcelo para cubrir la franja izquierda reaparecieron en esta fase final de la Liga de Campeones. Y en la mitad del campo el Madrid no puede permitirse dejar en el banquillo de suplentes al brasileño Casemiro, porque es el jugador que otorga equilibrio, pierna dura y quite en un sector donde Toni Kroos, Lucas Modric e Isco requieren apoyo cuando el equipo pierde la pelota.

    El Real Madrid cumplió con sus deberes de avanzar a la final, pero le falta completar la tarea para salir eximido en el último examen de la Liga de Campeones el 28 de mayo en Kiev.

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