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    Un exhausto Rafael Nadal se encontrará en semifinales del Abierto de Estados Unidos con otro gigante del tenis, el argentino Juan Manuel del Potro. Un partido de alto voltaje.

    Este miércoles, Nadal luchó en Nueva York para derrotar al austríaco Dominic Thiem. Necesitó 4 horas y 49 minutos para lograr su cometido. Logró imponerse con marcador de 0-6, 6-4, 7-5, 6-7 (4), 7-6 (5)

    Para el español, se trata de su tercera semifinal seguida en un Grand Slam. Sin embargo, el partido con Thiem (noveno del mundo) sentó precedentes. El número uno del tenis cedió un set 0-6 por apenas cuarta vez en 282 partidos de Grand Slam, acabó superado 171-166 en el total de puntos y estuvo a dos puntos de la derrota con la igualdad 5-5 en el desempate del quinto parcial.

    El anterior encuentro, frente al ruso Karen Khachanov, también le pasó factura en lo físico. El juego de la tercera ronda del Open, duró 4 horas y 23 minutos.

    El español Rafael Nadal es el número 1 del mundo

    Nadal frente a Del Potro

    A Nadal le tocará ahora medirse por 17ma vez con Juan Manuel Del Potro.

    El español aventaja 11-5 en el historial frente al campeón del US Open en 2009, incluyendo victorias en los últimos tres enfrentamientos, todos en las grandes citas. El más reciente fue un electrizante duelo a cinco sets en los cuartos de final de Wimbledon, este año.

    Pero el tenis del argentino es más pletórico en canchas duras como las del estadio Arthur Ashe. Por ahora, el alivio de Nadal pasa por tener  un par de días para recuperar energías, pero recordemos que sus partidos previos fueron agotadores.

    El estadounidense John Isner, de 2,08 metros de estatura, fue el rival previo de Del Potro. Sopló y sopló con su servicio pero fue incapaz de derribar al argentino que apenas cometió fallos.

    En un ejercicio de talento y paciencia a partes iguales, el argentino supo esperar sus momentos sin desesperarse para acabar imponiéndose en cuatro sets de 6-7 (5/7), 6-3, 7-6 (7/4), 6-2, en tres horas y media. Ya lo dijo el protagonista tras la batalla: “Batir a John en este tipo de partidos es algo épico”.

    Y la gesta se consumó, incluso, antes de lo esperado. El norteamericano terminó con 26 “aces”, varios de ellos por encima de los 220 km/h. Del Potro solo podía mirar cómo pasaba la bola y no desesperarse, ni siquiera cuando perdió el primer set en el “tie break”, luego de haber conservado su servicio en todo momento, salvo en un punto en el decisivo desempate. Pero sabía que su momento llegaría. En el cuarto de la segunda manga logró el quiebre y en el tercer set se sirvió su particular venganza en el “tie break”, conservando su saber estar mientras su rival desfallecía poco a poco a causa del calor.

    El partido acabó y Del Potro miró al cielo. Levantó los brazos y festejó con rabia. Estaba de nuevo en una semifinal, en su campeonato preferido. Donde se coronó en 2009. Donde empezó todo.

    Ahora la batalla con Nadal amenaza con ser épica.

    Rafael Nadal con la mira puesta en el Abierto de Estados Unidos

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