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    Este jueves, el Tribunal Supremo de Trinidad y Tobago determinó que es inconstitucional impedir los derechos de los homosexuales fallo que da respuesta a la demanda presentada por el activista de los derechos humanos Jason Jones en 2017.

    La jueza Devindra Rampersad señaló que los derechos de la población de lesbianas, gays, bisexuales y trans que habitan en las islas, están reprimidos con las leyes coloniales que prohíben  “indecencia grave”y la sodomía (Penetración del pene en el ano). Por esta razón estableció que deben ser anuladas.

    ”El tribunal declara que los artículos 13 y 16 de, ilegales, nulos inválidos y sin efecto en la medida en que estas leyes penalicen cualquier acto constitutivo de conducta sexual consensual entre adultos”, dijo Rampersad. .

    Según la Ley de Delitos Sexuales de Trinidad y Tobago, los hombres que son acusados de practicar sexo penetrativo con otro hombre pueden enfrentar penas de hasta 25 años de prisión, mientras que cualquier otro acto sexual con otro hombre puede recibir como castigo una pena de cinco años de cárcel.

    Esta ley fue introducida durante la época de la colonia por los británicos que arribaron a la isla, pero desde entonces no se había realizado ninguna modificación al respecto.

    Anteriormente,  el Parlamento de Trinidad y Tobago intensificó las penas máximas para los acusados de tener relaciones sexuales con personas de su mismo sexo: la primera vez fue en 1986, año en el que la pena se elevó a 10 años; la segunda ocasión fue en el año 2000, cuando la pena alcanzó los 25 años de prisión.

    Este logro en pro de los derechos gays, son fruto del trabajo realizado por el activista local Jason Jones, cuando  demandó al gobierno de su país con el propósito de derogar dichas leyes. En el año 2017 se presentó la demanda para eliminar la Ley Sodomía en las islas.

    “Soy un criminal simplemente porque soy un hombre gay. Hay alrededor de 100 mil personas LGBT en mis islas, todas viviendo con la amenaza de una ley penal. Heredamos estas leyes de Gran Bretaña, pero mi propio Gobierno extendió la ley para incluir a las lesbianas después de que obtuvimos nuestra independencia”, señaló Jones, quien argumentó que la ley es inconstitucional e infringe su libertad de expresión y su privacidad.

    La sentencia representa es el primer paso  para que otros países conservadores de la región y el mundo entero eliminen las leyes que criminalizan las relaciones gay consensuales.

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