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    Internet se ha convertido en ese inmenso mar de contenidos en el que todos nos sumergimos a diario. Las búsquedas en este entorno virtual son para todos los gustos y públicos, millones de personas alrededor del mundo dan, intencionalmente o no, con distintos tipos de pornografía, que en algunos casos muestran a celebridades en paños menores o involucradas en situaciones que comprometen su reputación.

    Para quienes han sido víctimas de este tipo de calumnias, como es el caso de la actriz y modelo estadounidense Scarlett Johansson, luchar contra este tipo de falsedades y obscenidades resulta una batalla de titanes difícil de ganar. Peor aún es llevar estos casos que le afectan al entorno legal.

    Conservando las distancias y el morbo, encontrar contenido XXX en la red resulta hoy algo casi habitual y cuando el material involucra a personajes de talla cinematográfica, las búsquedas se maximizan y esto corre como pólvora encendida. Una vez encontrado, se comparte a la enésima potencia, a pesar de algunas restricciones legales de los países.

    Scarlett Johansson está consciente de que luchar contra Internet por aquello de la moral y pudor es realmente inútil. Y se resigna.

    Famosa en manos inescrupulosas

    Escándalos como el de ella pasan a ser uno más del montón, pues en el pasado otras mujeres famosas fueron hackeadas deliberadamente por algunos inescrupulosos que difundieron fotos de ellas desnudas y que, sin su consentimiento, se hicieron públicas.

    Con 34 años de edad y una fama indiscutible, Johansson ha protagonizado y participado en una gran cantidad de películas, pero su más reciente y reconocido papel es haber sido víctima del deepfake, que para saciar el apetito voraz del cine para adultos emplea un software de inteligencia artificial para crear videos pornográficos en los que el rostro de uno de los protagonistas es reemplazado por otro.

    Su rostro, como ella misma lo reconoce, ha sido insertado en decenas de escenas de contenido sexual. Así lo declaró a The Washington Post con toda la seriedad del asunto: “Nada puede evitar que alguien corte y pegue mi imagen o la de otra persona y la coloque en un cuerpo diferente”.

    El morbo exacerbado en la red

    Ver pornografía es, para un público específico, una de las maneras de sobrevivir al estrés, al aburrimiento. Las cifras y especialistas lo afirman. En 2017, miles de millones de personas alrededor del mundo buscaron distintos tipos de porno. El portal Pornhub dio sus estadísticas: 3.732 petabytes de información transmitida; es decir, 1.400 % de incremento en comparación con el 2016.

    Tal conteo de búsquedas de este tipo de contenidos en la web (28,5 billones de pesquisas en un año, 81 millones de visitas diarias, 50.000 consultas por minuto) es celebrado por los dueños de estos portales. Por comentar uno de ellos, tenemos al director de Pornhub, Corey Price, quien dijo hace dos años: “Nos alegra el incremento. Mientras el número de mujeres que disfrutan nuestro contenido suba, es importante cultivar contenido acorde a sus intereses”.

    Dicho esto, a sacar cuentas: el video en el que supuestamente aparece Scarlett Johansson ―falso o no― fue publicado y visto por más de 1,5 millones de personas en una sola página para adultos. Sin embargo, la actriz asegura que eso no le afecta, ya que, según ella, la gente no cree que haya participado en ese tipo de películas.

    “Por muy denigrante que sea, esto no me afecta, porque la gente asume que, en realidad, no he formado parte de una película porno“.

    Eso sí, advierte que nadie, absolutamente nadie, está exento de ser víctima de “hackers” y que no solo las personalidades son objeto del robo de contraseñas. Prueba de ello es la supuesta seguridad de los equipos móviles y el famoso “Acepto los términos y condiciones de uso” de cada aplicación existente en la red.

    Creo que es inútil el intentar perseguir esto de forma legal, sobre todo considerando que la Internet es un vasto agujero de oscuridad que se come a sí mismo”, dijo la actriz.

    Con 40,5 millones de dólares percibidos en 2018, de acuerdo con la prensa estadounidense, Johansson está convencida de que “nada” podrá hacer para evitar “ser protagonista” de esa serie de videos falsos.

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