Uno de cada cuatro japoneses sigue siendo virgen a los 30 años

Hablar de sexo para algunas culturas es un tema tabú, un terreno por el que solo se debe transitar a cierta edad y solo si se tiene la persona adecuada, en el momento perfecto.

En Japón, la sociedad es conservadora a ultranza, rompe el molde al tener hombres y mujeres menores de 34 años de edad que no han probado los placeres carnales que les dio la naturaleza humana.

Está en las sagradas escrituras, un mandamiento divino o por simple biología reproductiva, cualquiera sea el caso, los japoneses son la excepción; el sexo no es algo que les quite el sueño. Y las cifras lo demuestran, uno de cuatro japoneses sigue siendo virgen a los 30 años.

La estadística es algo que se ha venido estudiando desde hace algunos años en esta sociedad, que según pronostican los expertos, ya tiene fecha de expiración en el planeta.

En un nuevo estudio, expertos de salud pública de la Universidad de Tokio han llegado a la conclusión de que la inexperiencia sexual es cada vez más frecuente en el país: el porcentaje de mujeres, entre 18 y 39 años, que nunca ha mantenido relaciones sexuales se elevó al 24,6 % en 2015, respecto al 21,7 % que había en 1992.

En teoría, esto se debe en gran medida al nulo interés que existe hacia el sexo en Japón y a ese acuerdo moralista y romanticista de preservar la virginidad hasta encontrar el amor verdadero, en el género femenino.

Del lado de los hombres, la cifra del último estudio indica un 25,8 % de los varones entre 18 y 39 años eran vírgenes en 2015, respecto al 20 % que lo era en 1992.

Los cálculos de dos investigadores de la Universidad de Tohoku en 2016, basados en el diseño de un algoritmo matemático y datos de población y fertilidad, predicen que el 16 de agosto del año 3.766 habrá una sola persona habitando la isla nipona.

A pesar que las cifras varían en porcentaje, de seguir a rajatabla los valores morales y estas proyecciones, es posible la extinción de los japoneses.

En Japón, más de 40 % de las mujeres y hombres menores de 34 años nunca han tenido una relación sexual, y las estadísticas del National Institute of Population and Social Security Research revelaban entre 2010 y 2016 que el 44,2 % de las mujeres y el 42 % de los hombres solteros y menores de 34 años eran vírgenes.

Para Peter Ueda, investigador de salud pública en la Universidad de Tokio, “la inexperiencia sexual se ha convertido en una preocupación nacional en Japón, pero los informes anteriores no habían examinado la tendencia en diferentes grupos de edad y antecedentes socioeconómicos”.

De hecho, en esa nación existe un término para este fenómeno social: yaramiso, es utilizado para definir a los hombres de mediana edad que todavía no han probado el sexo compartido y numerosos intentos para conseguir que la lujuria vuelva a estar en la lista de los pecados capitales.

Los datos aportados por los investigadores son relevantes para la sociedad contemporánea en materia de sexología, ya que basaron su estimación a escala nacional tomando datos de siete encuestas de fertilidad realizadas durante tres décadas.

Según Francisca Molero, directora del Instituto Iberoamericano de Sexología, “los motivos por los que se llega a una cierta edad sin haber probado las relaciones sexuales compartidas son variados, pero si dividimos el tema por sexos, lo más común es que en el caso de los hombres sea por una falta de habilidad a la hora de tratar con las mujeres, derivada de problemas de inseguridad”.

Sin llegar a la generalización, las chicas, por su parte, sufren de vaginismo y manifiestan que la penetración les resulta imposible.

En el caso de las japonesas, influyen muchos factores, entre ellos el desconocimiento de su cuerpo y de su sexualidad por el tema cultural. A esto se une un miedo a experimentar dolor en la rotura del himen o a que la pareja se dé cuenta de que es virgen e inexperta.

De acuerdo con la investigadora, “esto puede generar una espiral de angustia del tipo:´quiero dejar de ser virgen pero enfrentarme a mi primera relación me produce miedo, por lo que lo voy postergando´”

Así se puede llegar a la edad madura, como es evidente en Japón. A escala mundial, la media es que a partir de los 24 o 25 años la virginidad no deseada puede empezar a ser incómoda y provocar preocupación y malestar.

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