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    El novel instrumento partió con recursos por US$ 20 millones y tendrá una duración de un año, a partir del pasado 1 de julio. Las arcas del Estado crecen notablemente por la recaudación del IVA de las gasolinas, mientras el pueblo recibe “dipironas” de $18.000.-


    bencina
    Sólo unos días antes de su prescripción y cuando el valor de las gasolinas está en lo más alto que se conozca –y que se espera sea peor aún en las próximas semanas-, el gobierno acordó despachar al Congreso el proyecto de ley que renueva el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). La iniciativa fue aprobada por la Cámara de Diputados, el pasado jueves 15. Y, como era de esperar, el Ejecutivo no innovó mayormente respecto al instrumento que rige actualmente y de paso cerró la puerta a quienes propician desde dentro y fuera del gobierno una reducción en el impuesto que grava los combustibles. El nuevo fondo partirá con recursos por US$ 20 millones y tendrá una duración de un año, a partir del 1 de julio próximo. Esta vez el gobierno optó por “maquillar” el fondo con algunos retoques menores, sin entrar de lleno a la demanda de diversos sectores, especialmente parlamentarios. Por ejemplo, para cada combustible el diferencial de refinación se establecerá como un promedio móvil de los precios de hasta 52 semanas anteriores, distinto a lo que ocurre actualmente, porque ahora el fondo utiliza un diferencial fijo para cada combustible. Este cambio busca hacerse cargo de las variaciones que sufren los precios de referencia en los mercados de corto y largo plazo. Además, el cálculo de precios de paridad se hará sobre la base del promedio de dos semanas anteriores a su fijación y no como se hace en la actualidad. También se tomará como referencia el promedio de uno o dos mercados relevantes para fijar el precio de paridad y no una pequeña canasta. Al analizar el fondo actual y el nuevo se puede ver que ambos son muy parecidos y que por ahora no es posible determinar si rebajar la cantidad de mercados de referencia es positivo o no. Quizá lo más relevante de este nuevo instrumento es que la Dirección de Presupuestos del Ministerio de Hacienda informará cada trimestre sobre la evolución del fondo y el saldo neto de cuenta ENAP, haciendo más transparente su operación, ya que no forma parte de ninguna partida del presupuesto vigente. Pese a ello, todo indica que un fondo que opera como subsidio o crédito -según sea la ocasión- no es una herramienta eficiente para el correcto funcionamiento del mercado. Un cambio más eficaz debe ir por la línea de disminuir un impuesto que a todas luces es alto.

    BENEFICIOS DEL ESTADO
    De que el impuesto es alto no hay dudas. Por ello la presidenta, Michelle Bachelet, llamó a la ciudadanía a guardar calma ante la histórica alza que han experimentado los combustibles y aseguró que el gobierno está tomando las medidas para paliar el aumento en los precios.
    “Son todas materias que están siendo conversadas con el Ministerio de Transporte y con los distintos organismos, así que tenemos que tener calma porque estamos tomando las medidas para resolver esto” sostuvo la mandataria. La presidenta aseguró que este aumento en las tarifas se debe a una tendencia internacional y “eso no es algo que nosotros podamos controlar con una variable directamente en Chile”. No obstante, recordó la existencia del bono de $ 18.000 para los sectores más vulnerables del país.
    Más allá de las “propinas” al pueblo, la cuestión de fondo es que las arcas fiscales están más “hinchadas” que nunca, entre otros factores por el impuesto a los combustibles.
    El ministro de Hacienda, Andrés Velasco, argumentó que el Fisco no se estaría beneficiando de los impuestos cobrados a los combustibles que tienen un mayor precio. La autoridad económica esgrimió que en el 2000 la recaudación total de dicho tributo específico ascendía hasta el 1,3% del PIB, y hoy sería de alrededor de 1% del Producto. Agregó que un valor del crudo más alto supone un menor dinamismo doméstico, lo que afectaría también a los ingresos tributarios.
    Pero, la realidad es otra y el razonamiento simple: a medida que hay un aumento del valor del hidrocarburo, la demanda debería disminuir, y por ese lado, quizás podría haber una menor recaudación en términos del PIB. Mas el Fisco se beneficia de esta coyuntura del alto precio del barril de petróleo, por una mayor recaudación por IVA.
    ¿Les parece un criterio razonable la argumentación del ministro? ¿Él estaría dispuesto a bajar el IVA?
    Sabemos que no. Y voy más allá. Si pensamos en las ganancias extraordinarias que sólo por concepto de IVA recauda el Gobierno, un “regalo” de $18 mil pesos es inaudito, ridículo o por decir lo menos, es faltar el respeto y reírse de los más pobres.

    Mauricio San Cristóbal

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