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    Esta es la  pregunta que un periodista que quisiera ir a  la  raíz de  la  problemática de  la  crisis financiera actual debería hacer a  un ministro de  economía o  a un presidente del gobierno.

    Cuando la  crisis se está convirtiendo en un crack financiero que amenaza de  emular el gran crack del 29 , todas las decisiones de los diferentes países se están mostrando como insuficientes para parar la  debacle financiera, ¿porqué? Podemos interpretar que se ha perdido la  confianza en el propio sistema y  que en un sistema financiero que se mueve por confianza, cuando los propios especuladores han perdido completamente esta confianza, no hay medidas paliativas que puedan parar el colapso.
    ¿Y  es que los jefes  de  estado no pueden hacer nada más para reactivar la  economía?

    Sí, sí que pueden, pero pensando bien podemos concluir que quizás las soluciones que podrían aplicar estan fuera del imaginario de  soluciones de los poderes públicos y  sería importante que alguien los situara dentro de  la  realidad.    Si pensamos mal, nos tendremos que  preguntar si es que hay poderes financieros que impiden a los políticos tomar las medidas correctas.

    El problema que hay para tirar adelante la  economía productiva, aquella que realmente sirve, o  debería servir para cubrir las necesidades de  las personas es que las monedas que se utilizan para prestar a los proyectos productivos han sido secuestradas por la  especulación financiera y  el grado de  desconfianza en esa economía especulativa    ha llegado a  ser tal que la  economía real ha visto cortada su grifo de  acceso al crédito hasta niveles gravísimos.

    Cuando los estados se están endeudando de  manera abismal, cogiendo prestado dinero de sus bancos centrales por salvar la  banca privada, nos debemos preguntar, si no cabe otra posibilidad. Y  resulta que sí que se la hay, pero esta posibilidad debería pasar por crear otra moneda libre de  especulación, que sólo se utilizace para la  economía real. Una moneda    que el estado podria prestar sin intereses, o   subvencionar a  las familias desfavorecidas. Una moneda al fin y al cabo, que no estuviera controlada por el enfermizo poder financiero de  la  actualidad y  que no generara deuda pública.

    No estoy hablando de nada que no se haya llevado a cabo en otros momentos de  la  historia.
    Argentina creó una nueva moneda a finales del 2001, ;el argentino&; para salir de  la  crisis que le afectó en esa época.

    En la  segunda mitad del siglo XIX, Abraham Lincoln creó los greenbacks (bonos verdes) que eran emitidos por el propio gobierno como una moneda sin intereses, bien diferente de  la  que prestaban los banqueros de  la  época con intereses usureros. Se dice que esta fue la  causa de su asesinato.

    Fuera del estado, la  sociedad civil está ricamente nutrida de  experiencias de  este tipo aunque sean a  una escala mucho más, pequeña. Las monedas sociales, las LETS, las redes de  intercambio, demuestran que incluso sin la  infraestructura pública, se pueden crear alternativas al dinero secuestrado por la  banca. Y  está visto que tendremos que  crear más y  mayores proyectos si nadie más que los ámbitos asociativos y  vecinales coge el camino de  las soluciones reales.

    Así pues, hace falta preguntar a los responsables políticos ¿por qué los estados no crean su propio dinero? Si el dinero ya no es oro (que era la  justificación con qué se creó el sistema actual en que la  banca era responsable de  guardar el oro y  convertirlo en dinero en circulación), como es que siguen siendo sólo los bancos centrales y  los banco comerciales los únicos que pueden crear dinero? y  por qué sólo lo hacen en forma de  deuda que se les debe devolver con intereses?
    Dedo de otro modo: por qué los Estados deben pagar intereses a su banco central para así poder financiar el gasto público, cuando  es dinero que podrían crear directamente los Estados en el momento de  realizar estos gastos?

    Ahora, que se habla de  buscar soluciones y  que también oimos que se debe reformular el sistema financiero internacional, quizás es el momento de  volvernos a  hacer las preguntas más adecuadas.

    Enric Duran
    Insumiso a  la  banca.

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