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    Una nueva alternativa en combustibles podría surgir directamente de la remolacha y otros productos agrícolas, gracias al desarrollo del biocombustible, proyecto que tiene optimistas a los ejecutivos de la ENAP y de Iansa.


    acoso
    Ambas compañías firmaron un acuerdo de trabajo donde se comprometieron a estudiar la factibilidad de impulsar este energético en Chile, tal como se está haciendo en Brasil, Colombia y algunos países de la Unión Europea.
    Si todos estos estudios prosperan, los cuales no tienen fecha de término fijada, Chile podría contar no sólo con combustibles más limpios, sino quizás más económicos que los derivados del petróleo. Uno de los beneficios que se reconocen para desarrollar la iniciativa en el país es que la materia prima para producirlos está a la mano, con grandes plantaciones de remolachas, cereales y otros productos agrícolas.
    Los biocombustibles se producen a partir de materias primas agrícolas o forestales, generándose, entre otros, etanol, lo que, a su vez, constituye un componente para el proceso de refinación de Enap, disminuyendo la dependencia de hidrocarburos importados.
    Ello beneficiaría, según el presidente del directorio de Iansa, Óscar Guillermo Garretón, no sólo a la capacidad energética de Chile, “sino a todos los agricultores entre la Séptima y Décima Región, incluso fomentando las plantaciones de nuevos campos. Estamos recién en el inicio de un camino. Por ahora debemos explorar tanto el etanol (cuyo origen es la remolacha, cereales o caña de azúcar) como el biodiesel (raps y productos con aceite), para ver qué combustible, o biocombustible, es el mejor para todos”, sostuvo.
    Según el mismo ejecutivo aún no se puede cuantificar qué tipo de instalaciones, plantas productoras u oleoductos se requerirán en el futuro, pero sí dijo que pedía que “no se hiciera ningún tipo de exención tributaria a este nuevo combustible, como tampoco ningún tipo de recargo, para que pueda ser rentable y Chile cuente con un combustible limpio”.
    La firma del acuerdo contó con la presencia del gerente general de Enap, Enrique Dávila; el presidente Empresas Iansa, Oscar Guillermo Garretón; su gerente general, Felipe Lyon; el gerente de Enap Refinerías, Carlos Cabeza, y el gerente comercial de la petrolera, Gastón Ramos.

    PRODUCTORES
    Los agricultores remolacheros aseguran que el tema del biocombustible es un volador de luces, ya que Iansa pretende mantener los precios de la temporada anterior.
    “Iansa se llena los bolsillos a costa de nosotros. Más encima el valor internacional de la remolacha ha alcanzado valores cerca de los 400 dólares la tonelada y ni con eso lo quieren subir. Es una frescura. Nosotros vamos a efectuar un ultimátum a la industria azucarera y sino acceden a mejores precios, no habrá más cosechas de remolacha”, afirma un agricultor de la comuna de La Unión que prefiere mantener en reserva su identidad.
    Respecto al proyecto energético añadió que “son sólo promesas de algo que no es seguro que funcione. A los productores nos estimulan a que plantemos más el recurso y tengamos más gastos, pero resulta que somos nosotros los que tenemos que andar cosechando y lidiando con el clima para tener a punto el producto. El combustible está en alza y el margen de ganancia es mínimo. Es injusto”, asegura el remolachero.

    Mauricio San Cristóbal

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