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    Mucha gallada me escribe preguntando cómo salir de esta o bien quejándose: “Hasta cuando hablas del problema sin darnos la solución, ¿Ah?”.

    Servidor tiene pinta de duro pero en el fondo es buen público, un huevón servicial, el tipo de chato que no sabe decir no, razón por la cual, -a pedido del respetable y complaciendo una demanda sostenida y creciente-, tengo el honor, el placer y la ventaja de chivarme de dos o tres consejillos para resolver el cagazo universal que ha dejado el capitalismo financiero y ladrón, eso de ladrón estaba de más, capitalismo financiero ya lo dice todo pero qué quieres, siempre hay un despistao che non capisce nulla.

    Si miraste el soporífero debate de Nashville entre McCain y Obama de seguro te fuiste de espaldas cuando el primero propuso crear un plan especial de rescate de las hipotecas basura. La sorpresa fue mayúscula visto que se trata de utilizar dinero público, del Estado, para salvar a quienes especularon a título privado con activos basura.

    No deja de ser sabroso ver al candidato republicano -que reconoce a Ronald Reagan como su héroe-, ofrecer la plata del Estado para ganar votos. No hay que olvidar que RR explicó hasta la saciedad que el Estado no es la solución, sino EL problema… (de acuerdo, RR confundía las micosis con los champiñones, pero…).

    Ahí ya tienes una pista, no me la agradezcas, se trata de una proposición sin vergüenza de aquellos que nos metieron en este lío: ¡Que pague el personal y santas pascuas!

    El Sr. Antonio Schneider, economista, ex Consejero del Banco del Estado, socio principal de una empresa que estuvo ligada al desvío de fondos para la campaña de Ricardo Lagos, ex socio de Carlos Cruz en la Sociedad Explotadora y Elaboradora de Madera Taller Forestal que tuvo “situaciones pendientes con el Servicio de Impuestos Internos”, vinculado a los “ilícitos” que le valieron a su socio ir a chirona por algún tiempo y luego un largo proceso judicial, actual columnista del Mercurio, el Sr. Schneider digo, hace ese tipo de proposiciones.

    No es el único: John McCain, Olivier Blanchard, Nicolas Sarkozy, Dominique Strauss-Kahn, Gordon Brown, Angela Merkel, Henry Paulson, George W. Bush y otros patriotas por el estilo están en esa.

    Poniendo el acento en la falta de confianza de los bancos entre ellos, la prensa europea también. El vespertino francés Le Monde lo cuenta como un cuento de hadas: “Imaginemos que los bancos centrales y los gobiernos garanticen todos los créditos interbancarios, recapitalicen todos los bancos y compañías de seguros en quiebra y logren así frenar el pánico. La confianza podría entonces regresar progresivamente, pero no impediría instalarse la recesión, sobre todo  en los EEUU y en Europa”.

    En otras palabras tienes que pagar para quedarte sin pega. La buena noticia es que la recesión sería breve: 18 a 24 meses… ¡Breve! Veremos si tu banco te espera dos años para pagar la cuota…

    Otra salida consiste en financiar a los EEUU con los fondos soberanos que disponen de 2 a 3 billones de dólares. El crecimiento podría repartir pretenden algunos vivillos, pero en ese caso paga Moya o los EEUU pero de aquí al Juicio Final o algo más tarde. Ya se verá si los chinos tienen el alma de Sor Teresa de Calcuta pero no te aconsejo apostar una luca en ello.

    Ya ves, las alternativas son escasas. El economista yanqui Nouriel Roubini afirmaba el 10 de octubre que “el riesgo de crisis sistémica hace posible una recesión de una duración superior a diez años como la que conoció Japón cuando reventó su burbuja inmobiliaria”.

    Como la deuda de los EEUU superó alegremente los U$ 10 billones, a los cuales hay que sumarle el Plan Paulson (U$ 700 mil millones), el billete para Fannie Mae y Freddie Mac (U$ 200 mil millones), sin olvidar la compañía de seguros AIG (U$ 115 mil millones) y otros detallitos menores, al billete planetario le cuesta decidirse a financiar el consumo yanqui mediante la compra de bonos del Tesoro.

    Con la notable excepción del superávit fiscal chileno, pero todo nuestro billete enviado a los EEUU alcanza penosamente para un pijotero día…

    ¿Entonces?

    Queda una posibilidad: que los miles de millones de habitantes del planeta que hasta ahora se han apretado la cintura para financiar el consumo yanqui, se gasten el billete en ellos mismos.

    Si los chinos, los indios, los brasileños, en fin los países emergentes, se deciden a construir su propio crecimiento  sobre la base del consumo interno… habría una bocanada de aire fresco y en una de esas el aumento del nivel de vida de los miserables le otorgaría al mundo un largo período de crecimiento sostenido.

    Solo entre China, India y Brasil suman más de 2.600 millones de seres humanos a los que les falta de todo. Si tales necesidades comienzan a ser satisfechas… hay trabajo para las empresas del mundo entero. Y por mucho tiempo.

    Y habría que consumir mucho, mucho: China e India con 2.300 millones de habitantes consumen solo una sexta parte de lo que 300 millones de amerloks.

    Claro está que habría que transformar radicalmente el funcionamiento de los mercados financieros, utilizando la liquidez disponible para la producción y el consumo y no para la especulación irresponsable.

    En este escenario un alza sustantiva de los impuestos para el ciudadano yanqui sería ineluctable, así como la reducción de su nivel de consumo. Cómo se repartiría la carga entre un puñado de mega millonarios y millones de currantes modestos… sería cosa de los mismos yanquis.

    No obstante, una cierta lucidez me lleva a sugerirte que no retengas la respiración esperando que quienes manejan la manija tomen este tipo de decisiones. Sería infinitamente más fácil que Velasco explicase en qué invirtió nuestro dinero… y ahí estamos: como el perro mirando para la carnicería.


    Por Luis CASADO

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