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    En la primera parte de esta nota reproducimos la Editorial de El Mercurio del 6 de agosto,  titulada “Nueva fase de Hacienda”, que muestra una preocupación mayor que la del Ministro Andrés Velasco. En la segunda parte publicamos nuestros comentarios que enviamos al Mercurio -que están limitados a 350 palabras-, por lo que lo ampliamos brevemente. Estos comentarios son un complemento de las notas anteriores

    Primera parte: Editorial de El Mercurio.

    “En Chile, el crecimiento económico se ha reducido y la inflación se ha elevado mucho más que cuanto se anticipaba hace un año. Como consecuencia, hay un fuerte deterioro en las expectativas de los distintos agentes económicos. La incertidumbre se ha apoderado tanto de los hombres de negocios como de los consumidores, lo que indudablemente modifica sus decisiones. En este ambiente, no es extraño que los bancos estén restringiendo el acceso al crédito, creando una situación de baja liquidez.

    Con todo, la economía no se encuentra en crisis, y las expectativas de mediano plazo son positivas. En este contexto, es fácil encontrarse con cifras sorpresivas, tanto negativas como positivas, de las que, sin embargo, no se puede extraer una tendencia. Es el caso, por ejemplo, del Imacec de junio, que experimentó una variación de cinco por ciento, por encima de lo que anticipaba el mercado, provocada por expansiones en los sectores comunicaciones, comercio y energía.

    No obstante, en el primer semestre este mismo indicador alcanzó un incremento, respecto de igual período de 2007, de sólo 3,6 por ciento, revelando un debilitamiento de la economía que, sin ser dramático, demuestra la urgente necesidad de llevar adelante reformas para elevar el crecimiento potencial de la economía, sobre todo por la vía de reducir una multiplicidad de inflexibilidades macroeconómicas que dificultan el incremento de la productividad en las más diversas actividades.

    En cualquier caso, parece clara la prioridad de mantener en estos momentos un buen clima macroeconómico, lo cual obliga a desacelerar el crecimiento de la demanda agregada. A este objetivo contribuyen las recientes alzas de tasas realizadas por el Banco Central y la voluntad manifestada por esa institución de continuar en esta senda, si fuese necesario. Pero también la política fiscal tiene un papel que cumplir. Un crecimiento moderado del gasto público para el próximo año ciertamente ayudaría a ese propósito, al igual que una línea de austeridad en lo que resta del año, en especial como señal de que el Gobierno está comprometido con la meta inflacionaria. El instructivo presidencial de austeridad recientemente anunciado tiene esas características.

    La conciencia oficial de la necesidad de avanzar en esta dirección se ha hecho evidente sólo en el último tiempo. Hasta hace algunas semanas había declaraciones algo equívocas que apuntaban en un sentido contrario, especialmente cuando se planteaba que no se podía establecer una correlación positiva entre gasto público e inflación. Sin duda, ésta es una discusión de grados, pero no cabe duda de que, en general, en un contexto como el actual, una política fiscal expansiva no ayuda a frenar la inflación, mientras que, por el contrario, una conducta austera contribuye a esa tarea y no puede dejarse de lado. La última cifra de variación mensual del IPC, de 1,1 por ciento, revela que la inflación tiene una fuerza significativa y que no será fácil doblegarla. Requiere decisión de nuestras autoridades monetarias, pero también fiscales.

    El ministro de Hacienda ha actuado en consecuencia y ha tenido éxito en convencer a los partidos y parlamentarios oficialistas de la conveniencia de su estrategia de moderación del gasto público -resolución que fue validada por la Presidenta y el gabinete”

    Probablemente ha ayudado a este convencimiento el hecho de que la inflación, más allá de sus orígenes, siempre mina el apoyo de la coalición que está en el gobierno. Su efecto negativo es muy superior al que puedan rendir aumentos significativos en el gasto público. Estudios empíricos en otros países han demostrado que alzas de la inflación por sobre sus valores habituales pueden significar reducciones en el apoyo al gobierno equivalentes a entre 60 y 90 por ciento del aumento de aquélla. Así, el incremento de alrededor de seis puntos porcentuales en la inflación por sobre el rango meta podría significar un menor apoyo al Gobierno de entre 3,6 y 5,4 puntos porcentuales.

    No sólo el efecto político de la inflación haría posible una expansión moderada del gasto público. La gestión del ministro de Hacienda, aunque fuertemente criticada desde el oficialismo, ha ido ganando credibilidad y, en el presente cuadro económico, ha respondido con realismo. Esto es valioso en sí mismo, porque una de las claves del buen desempeño del país en las últimas dos décadas es la prestancia del Ministerio de Hacienda en la toma de decisiones públicas.


    Segunda parte. Nuestros comentarios publicados en blog de El Mercurio.

    El Ministro de Hacienda y la Presidenta han afirmado que la economía chilena no está en crisis ni lo estará. Vittorio Corbo señaló: “En Chile no estamos en crisis. No hay crisis”. En la Editorial, a pesar de la preocupación sobre la situación actual de la economía chilena se afirma: “Con todo, la economía no se encuentra en crisis, y las expectativas de mediano plazo son positivas”

    En 1998, antes de la prolongada recesión. La prensa señaló: “Crecimiento del PIB Superará el 5.5% en 1999, según Carlos Massad”- en ese momento, Presidente del Banco Central.

    Las proyecciones de los economistas a mediados de 1998 afirmaban: “El PIB crecería en torno a 5.5% en 1998; 5 % para 1999; y sobre 7 % para el año 2000. El desempleo para estos tres años, no superaría el 7% promedio anual”.

    En julio de 1998, el Ministro de Economía Alvaro García, declaró al Mercurio:

    “…debemos tener claro que Chile no está en crisis… Nuestra economía es sólida y va a seguir siéndolo; vamos a crecer más que ningún otro país de América Latina”.

    El Presidente Eduardo Frei, en el World Economic Forum, en Buenos Aires, afirmó: ‘Queremos decir con toda claridad que la crisis no se ha presentado ni está en nuestros países”

    Luego de estas optimistas declaraciones la economía chilena inicia su crisis con disminuciones del Producto. En el trimestre octubre-diciembre de 1998, el Producto cayó en 2,8%, el Gasto cayó en 13% y la Inversión cayó en 14%. La crisis continuó en 1999 y se prolongó hasta 2003.

    El desempleo fue masivo. Lagos reconoció su error al proyectar el crecimiento de la ocupación de 200 mil personas en su primer año de gobierno, en la realidad, la ocupación disminuyó en 200 mil personas en su primer año de gobierno. Fue necesario implementar planes de empleo.

    La situación actual es diferente. Sin embargo, hay elementos que apuntan en un sentido de amortiguación, pero otros que pueden acelerar la disminución de la actividad económica: uno de las más importantes, es el bajo valor del dólar y la pérdida de competitividad de las empresas.

    La inflación en 12 meses es mayor al incremento del índice de remuneraciones publicado por el INE, lo que implica una disminución del salario real. Es necesario complementar esta información de la disminución  del bienestar de la mayoría de los chilenos, con el hecho de que la economía chilena, en los últimos meses está destruyendo empleo, hecho completamente opuesto a lo que propagandiza el Ministro Velasco.

    El Ministro Velasco ha propagandizado el hecho de que desde junio de 2007 a junio de 2008, el empleo se incrementó en 185 mil personas. Esto es efectivo. Pero lo que ocultan, es que desde diciembre de 2007 a junio de 2008, la ocupación creció sólo en 16 mil personas en los últimos seis meses, y en el último mes, desde mayo a junio, la ocupación disminuyó en 23 mil personas.

    Por otro lado, se oculta el hecho más relevante, el fuerte incremento de la desocupación en términos absolutos. En efecto, de junio de 2006 a junio de 2007, la desocupación disminuyó en 135 mil personas. Sin embargo, AHORA HA SUCEDIDO TODO LO CONTRARIO.  De junio de 2007 a junio de 2008, LA DESOCUPACIÓN AUMENTÓ EN 131 MIL PERSONAS, con lo que la desocupación global llegó a 603 mil personas. El incremento de la desocupación también se ha acelerado en estos últimos meses.

    El análisis desagregado de las cifras relacionadas con el mundo del trabajo, muestra que en vez creación de empleo, propagandizada por el gobierno, se ha dado una destrucción de empresas y de puestos de trabajo.

    La economía chilena, -como lo hemos señalado en las notas anteriores-, en los últimos meses está transitando desde el agotamiento relativo del capitalismo neoliberal en Chile, con un crecimiento menor a 4% desde 1998 a la fecha, hacia una situación de estancamiento con destrucción de empresas, destrucción de empleo  y profundizando la desigualdad en la distribución del ingreso, en un país con exceso de recursos que se invierten en instituciones financieras de países desarrollados.

    Por Orlando Caputo

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