• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • Una sociedad plural y democrática necesita diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.
    Que exista periodismo independiente también depende de ti.

    Pan Pacific Copper Co. Ltd. (PPC) es el nombre de la firma japonesa que pretende comenzar la producción de una mina de cobre en Chile desde el año 2012, según dijo un portavoz de la compañía.
    Lo “curioso” es que proyectan despojarnos del metal sin refinar para fundirlo en la tierra del sol naciente. Sin duda un negocio redondo, pensando que el material cuprífero no sólo contiene cobre, sino también “impurezas” como oro, plata y molibdeno.
    El proyecto considera una mina a cielo abierto denominada Caserones (ex Regalito), a 149 kilómetros al sureste de Copiapó —Región de Atacama—, en la cordillera de Los Andes. Según las estimaciones de los expertos podrá producir 3,6 millones de toneladas del metal rojo y 75 mil toneladas de molibdeno durante 20 años.
    “La producción se prevé que comience como se ha programado”, señaló un ejecutivo de Nippon Mining & Metals Co. Ltd., filial de Nippon Mining Holdings Inc. y que controla a Pan Pacific Copper. La firma nipona anunció que iniciará los estudios de viabilidad desde septiembre a diciembre del 2009.
    Las empresas extranjeras que invierten en Chile son, en su mayoría, gigantescos conglomerados minero-metalúrgicos que poseen minas, fundiciones, refinerías, compañías manufactureras e industrializadoras del cobre y de otros minerales, con plantas en diferentes países desarrollados o “emergentes” de Asia —como es el caso de PPC—, que compran el metal chileno a través de filiales comerciales ubicadas en países con paraísos fiscales, donde no pagan impuestos a las utilidades. Su objetivo primordial no es obtener ingresos en nuestro país, sino que controlar y asegurar el abastecimiento de sus fundiciones y refinerías.

    LA MAYOR DE JAPÓN
    “Este proyecto nos da la posibilidad de desarrollar una producción de cobre propia”, comenta el gerente general, Nelson Pizarro, quien fuera vicepresidente ejecutivo de Codelco entre febrero de 2003 y junio de 2006.
    PPC es la mayor fundidora de cobre de Japón, y es un emprendimiento conjunto entre Nippon Mining y Mitsui Mining and Smelting Co Ltd.
    Los nipones estiman que la producción anual de cátodos de cobre en Caserones llegue cerca de las 20 mil toneladas, mientras que la de concentrado de cobre podría alcanzar las 130 mil toneladas. En cuanto al molibdeno se prevé que se sitúe cerca de las 3 mil toneladas anuales. La inversión del proyecto en su etapa inicial alcanzaría los 1.700 millones de dólares.
    PPC participa en Chile con pequeños porcentajes en las propiedades de las mineras Pelambres, Escondida y Collahuasi  (15%, 10% y 12%, respectivamente). Por lo tanto, al adquirir Caserones en mayo de 2006 a Regalito Copper Corp., –filial de la canadiense Lumina Copper que fue comprada por PPC–, la compañía japonesa pretende consolidarse en el país como productor de cobre.
    La empresa adquirió Caserones por US$130 millones y ha invertido desde 2007 US$59 millones en estudios de prefactibilidad, los que se estiman que estén terminados a fines de 2009 para presentar el estudio de impacto ambiental a la Corema correspondiente y poder calcular la inversión final para la construcción de la mina.
    El yacimiento cuenta con reservas de 600 millones de metal rojo lixiaviable, en alto porcentaje de sulfuros y menor de óxidos, con una vida útil de 20 años.
    En 20 años PPC pagará impuesto a la renta en Chile o simplemente declarará pérdidas? Lo del tributo de las inversiones extrajeras es, por decir lo menos, un abuso. Como, por ejemplo, el habernos enterado hace muy poco tiempo que las empresas extranjeras no pagan impuestos por explotar los yacimientos.
    En este sentido es necesario recordar que el 2006 las empresas multinacionales se llevaron 20 mil millones de dólares –equivalentes a 80% del presupuesto fiscal- mientras en Chile, los hospitales no tienen camas ni las salas de clase vidrios o escritorios. Por qué el Estado permite que los extranjeros controlen esta riqueza minera, y por qué no asume la responsabilidad de administrarlas en función del interés público.

    Mauricio San Cristóbal

    Suscríbete a nuestros boletines informativos y recibe diariamente la información más importante publicada en elciudadano.com

    * indicates required

    A qué ediciones te quieres suscribir?


    •  
    •  
    •  
    Loading...