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    Troika Tsipras y Juncker

    Alexis Tsipras y Jean-Claude Juncker, la semana pasada en Bruselas

    Sigue ‘el tira y afloja’ entre Grecia y la Troika por la devolución de la deuda que Grecia tiene con el Fondo Monetario Internacional y que debería reembolsar antes de la medianoche de este martes. Grecia no puede devolver los 1.600 millones de euros que le solicitan sin que antes la Troika desbloquee la última parte del rescate bancario. El problema es que para que la Troika acceda, Grecia tiene que aceptar el paquete de medidas de austeridad que las instituciones europeas presentaron el pasado viernes tras la última ronda de negociaciones -al menos entonces se pensaba que era la última ronda de negociaciones-. El primer ministro griego, Alexis Tsipras se negó a aceptar acuerdo sin antes consultar a su pueblo mediante un referéndum que celebrará el próximo domingo.

    El anuncio del referéndum enojó a los socios europeos que lo interpretaron como un acto griego de desobediencia. A pesar de la intransigente posición que adoptó la Troika entonces, este lunes el jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, puso sobre la mesa de negociaciones una oferta de último minuto para Grecia.

    Recordemos que esta medianoche expira el rescate bancario que la Troika ofreció a Grecia si Atenas no paga los 1.600 millones de euros que le debe al Fondo Monetario Internacional. Si a las 23:59 horas de este martes Grecia no ha devuelto la deuda, desaparecerían los 15.500 millones de ayuda financiera para el país heleno, así como las duras condiciones que la Troika impuso a Grecia para acceder al rescate.

    La ministra adjunta de finanzas, Nadia Valavani, explicó que el pago de 1.600 millones de euros sería posible si Grecia obtuviera los 1.800 millones procedentes de los beneficios obtenidos con las operaciones realizadas por los bancos centrales con deuda griega. Ese desembolso depende de la aprobación del Eurogrupo, que accedería sólo si Tsipras acepta la propuesta de Juncker.

    La oferta presentada por la Comisión Europea incluye varias concesiones. Por un lado, según informa el diario El País, un IVA del 13% (y no del 23%) para los hoteles, tal y como pedían los griegos para no perjudicar el sector del turismo. La oferta de la CE también incluye el impuesto a los armadores, como solicitaba el Gobierno de Syriza. Brusela propone además un difuso paquete de crecimiento e inversión de 35.000 millones de euros para contribuir al despegue de la economía griega.

    La oferta de Juncker también incluye la promesa firme de que el próximo mes de octubre se llevará a cabo una reestructuración de la deuda helena con el objetivo de ampliar los plazos de devolución y una posible rebaja o moratoria de intereses.

    El ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, aseguró este martes que Atenas no cumplirá con el vencimiento de la deuda. Según informó la agencia France Press, Varoufakis fue preguntado sobre si su país pagará los 1.600 millones de euros en el plazo previsto, a lo que el ministro contestó con un tajante “No”.

    Contrasta con esta respuesta lo declarado este martes en una comparecencia ofrecida en Bruselas por el vicepresidente del Parlamento Europeo, Dimitrios Papadimoulis. El eurodiputado heleno recordó que lo que ocurra esta semana con Grecia decidirá el futuro de toda Europa. Papadimoulis aseguró que el primer ministro griego hará “todo lo que esté en su mano” para alcanzar su acuerdo de última hora con la Troika, pero que no implicará ponerse “de rodillas” y someterse “de manera incondicional“.

    Esta es una lucha en pro de la democracia, de la dignidad, para que haya una Europa diferente al servicio de los ciudadanos y no al servicio de los bancos”, afirmó Papadimoulis. El eurodiputado ofreció las claves necesarias para que Grecia llegue a un acuerdo con la Troika: “Que se ponga fin a la austeridad, que haya un acuerdo creíble en términos económicos y con un compromiso firme para reducir la deuda no sostenible, y que incluya un paquete de crecimiento para que haya un crecimiento de la economía griega”.

    El eurodiputado heleno declaró: “Las respuestas que den en las próximas horas los líderes europeos van a ser un reflejo y una muestra de cómo Europa va a resolver sus propios problemas, porque el neoliberalismo ha fracasado estrepitosamente“.

    La incertidumbre sobre el futuro de Grecia se cierne sobre toda Europa, afectando especialmente a países como Portugal, Italia o España. Las primas de riesgo han aumentado en estos países considerablemente, sobre todo en Portugal donde supera los 200 puntos. La prima de riesgo es la cuota que los inversores pagan por el riesgo de comprar bonos en un país en comparación con el riesgo que asumirían al pagar por la deuda de otro Estado más fiable, que en este caso es Alemania.

    La deuda pública de los países es el préstamo que tienen con otros países, y como todo préstamo tiene unos intereses que dependen de la fiabilidad económica del país. Si un estado puede pagar sin problemas su deuda, los intereses de su deuda serán menores que los que asumen países como Portugal, Italia o España, con mayores problemas económicos.

    Mientras que la incertidumbre de Grecia ha afectado negativamente a la prima de riesgo de Portugal, Italia, España, e incluso de Bélgica y Francia; Alemania se ha visto beneficiada, pues mientras el lunes pagaba el 0,92% por su bono a 10 años, hoy paga el 0,79%.

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