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    Cuando una situación va mal, nada indica que vaya a mejorar si no se toman medidas certeras en la dirección de corregir el error, lo que se ha empeorado.

    El actual Presidente prometió “Tiempos Mejores” . Y no está cumpliendo con ello. Las pensiones siguen siendo bajas para los ancianos que se descrestaron trabajando por años y los proyectos de Ley dejados por el gobierno anterior que buscaban mejorar la vida de las personas “en la medida de los posible”, han sido, en su mayoría, desechados.

    Las AFP´s siguen con su negocio y el dinero de los chilenos es invertido fuera del país, rentando exponencialmente para los amos del capital, otros perdiendo y va corte de cola por parte de los intermediarios dedicados a la especulación.

    El desempeño para la economía del país que prometió Piñera, no se está cumpliendo y ahora le echan la culpa a factores externos que antes dijeron no influía, pero cómo no si grandes sumas de dinero las tienen puesta fuera. El dolar toca techo histórico, los especuladores se frotan las manos.

    Mientras tanto, la Educación sigue siendo un negocio y aún no se garantiza como un derecho. Un presupuesto nacional de un 7% para Educación, es un mínimo al que debiésemos aspirar.

    Pero no, dicen que no hay plata, se excusan de una y otra forma o prometen llegar a una meta a futuro que luego no se cumple: Un 1 les pongo como gobernantes a usted señor Piñera y a los anteriores medias tintas.

    Nuestra propuesta desde El Ciudadano es sencilla:

    10% para Educación, 10% para Salud, 10% para Vivienda, 10% para planes de cultivo alimentación, 10% para energías verdes y desarrollo regional, 10% para infraestructura e industria, 30% para libre disposición a presentación de ideas ciudadanas, 10% para la administración y resguardo de lo público incluidas fuerzas armadas y parlamento. (Es claro debe haber una mayor descomposición de los porcentajes y pueda ser que algún pilar no éste considerado).

    ¿Pero qué hacen los caradura de éste gobierno y los anteriores? Repartir lo que fuese publico, lo que era de todos entre sus amigos, palos blancos y familia. O bien vender a algún capital extranjero con algún bonito de por medio. ¿De qué forma? Privatizando empresas claves que eran del Estado, quebrando otras, licitando proyectos de infraestructura, abriéndose el ex CINVER a inversión extranjera y olas de dinero que ya quisiera administrar una de las 346 Comunas de éste país, etc.

    Sólo me permitiré dar un ejemplo, el caso Aguas Andinas.

    Resulta que durante el primer gobierno Sebastián Piñera se enajenó el 35% de las acciones que el Estado aún tenía de esta empresa. ¿No era rentable? Pues bien en 2016, la empresa tuvo utilidades por $154.837.459.000. Aguas Andinas rentó un 24% sobre su patrimonio, según ha informado el historiador Jorge Molina.

    El Ciudadano [email protected] retoma sus transmisiones con más fuerzas desde la Resistencia al modelo depredador de nuestros recursos naturales, de nuestra hábitat y de nuestra vida misma.

    La “Sociedad del Cansancio”, entendida ésta como una agotada en el modelo de tener que ser productivo en un país que paga con migajas y nos sumerge con mensajes como el de “tiempos mejores”.

    Como bien ha señalado el filósofo Byung-Chul Han, quien detalla a la Sociedad del Cansancio, en una época oocidental sobrecargada de postivismo, “Ahora uno se explota a sí mismo y cree que se está realizando”, la “auto-optimización” más mal enfocada que podría existir, pues puede llegar a ser destructiva del ser.

    “Según el autor, toda época tiene sus enfermedades emblemáticas. Así, hay una época bacterial que toca a su fin con la invención del antibiótico. A pesar del manifiesto miedo a la pandemia gripal, actualmente no vivimos en la época viral. La hemos dejado atrás gracias a la técnica inmunológica. El comienzo del siglo XXI, desde un punto de vista patológico, no sería ni bacterial ni viral, sino neuronal. La depresión, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el trastorno límite de la personalidad (TLP) o el síndrome de desgaste ocupacional (SDO) definen el panorama de comienzos de este siglo” dice Byung-Chul Han .

    Y atención pues “la violencia, que es inmanente al sistema neoliberal, ya no destruye desde fuera del propio individuo. Lo hace desde dentro y provoca depresión o cáncer”, recalca el filosofo oriental y profesor en Berlin.

    Y como no va ser así, si fuera del yugo psicológico del modelo, está la deuda económica provocada a las familias y los estudiantes producto de la bancarización de la educación. Las becas que da el Estado siguen sin alcanzar para [email protected]

    La salud también sigue siendo negocio y no hay garantías suficiente para gran parte de los habitantes del país estresados en un laboratorio del neoliberalismo a ultranza.

    Y es que Chile se ha ido derechizando de forma recalcitrante, y con Piñera en el poder, e incluso se está haciendo manifiesto el negacionismo histórico instalado por la dictadura respecto a los crímenes contra la humanidad.

    Y es que los sucesivos gobiernos continuistas del Pinochet en muchos sentidos, herederos y administradores de una Constitución hecha a espaldas del pueblo, se siguen burlando de sus fechorías, incluidos conversos como hemos visto hace poco.

    No callaremos. Y con memoria lucharemos en esta sociedad del Alzheimer.

    Es nuestra memoria histórica y nuestra acción directa comunicacional, política y artística la que nos sacará del status quo.

    Y a no olvidar: SQM y el Litio sigue latente como un escándalo más que intentarán borrar como tantos escándalos que los involucran y acallan en medios de comunicación aliados del modelo que no ahondan en la profundidad adecuada para no pisar callos.

    Y es que Chile, viene siendo cada día más cínico, doble chapa, ni fu ni fa, pero obediente al imperio del capital, al que respalda. Sigue actuando de espaldas al pueblo sometiéndolo a de lugar.

    Piñera lo sabe, pues ha sido continuista y profundizador de un modelo que no pone atajo a la desigualdad en todo ámbito de sentidos: económica, de toma de decisiones políticas, de acceso a la información, desigualdad de derechos en muchos ámbitos, incluidos los temas de género.

    En Chile derechos ciudadanos como la iniciativa ciudadana o popular de Ley, siguen estando vetados y los cambios seguirán siendo cosméticos mientras una parte importante de los partidos políticos siga sin articularse en una organización capaz de convocar a Asamblea Constituyente construida a base de ejercicio democrático. Una Asamblea País, capaz de entregar al Ejecutivo y al Congreso, que pueden seguir tranquila y paralelamente en ejercicio, nuevas reglas del juego y partida presupuestaria.

    Frenar y torcer el destino, detener esta ola de mierda que ya casi nos llega al cuello, es nuestra responsabilidad …pero también la tuya. Los tiempos mejores no serán creados por el actual gobierno.

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