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    El 14 de diciembre de 1989 triunfa Patricio Aylwin.  Luego, el 10 de marzo de 1990 Pinochet abandona la presidencia. El dictador no sólo deja su cargo, sino también una Constitución para muchos cuestionable. En esta carta fundamental se encuentra la Ley Orgánica Constitucional de Educación (LOCE), que fue la bandera de lucha del conocido movimiento pingüino del año 2006.
    Las tomas, marchas y manifestaciones de secundarios y universitarios dieron frutos y en abril de 2008, la Presidenta Michelle Bachelet firma el proyecto de ley que sustituye la actual LOCE y la reemplaza por la nueva, Ley General de Educación (LGE). En la cartera de Educación estaba Yasna Provoste, una de las impulsoras del Consejo Asesor Presidencial de Educación Superior (CAPESUP). Con el segundo tiempo del gobierno asume en Educación Mónica Jiménez de profesión asistente social, hermana del médico Jorge Jiménez de la Jara, ministro de Salud entre 1990 y 1992 durante la administración del DC Patricio Aylwin.
    Pero este segundo tiempo lejos de mejorar la gestión del gobierno sólo despertó nuevamente el descontento de los estudiantes y profesores, quienes se oponen firmemente a la nueva Ley de Educación.
    PROPUESTAS DE CAMBIOS


    “La LGE no resuelve el problema fundamental que tiene la educación chilena que es la equidad. En ese marco lo que hace es fortalecer -o poner a un mismo nivel- la educación privada y la educación pública. Nos parece que ese es un diseño equivocado, el Estado debiera fortalecer con mucho más fuerza la educación”, asegura Rodrigo Alarcón, Secretario General del Partido Comunista de Concepción.
    Mientras el debate se centra en la discusión dentro del Congreso, se olvidan los problemas fundamentales que existen en la educación pública, como los sueldos de profesores: la remuneración mínima nacional para un profesor de enseñanza media por 30 horas es de 264 mil 32 pesos y el sueldo mínimo que recibe un trabajador de 159 mil pesos. Con estas cifras se hace difícil que una educación de calidad llegue a todos los sectores en igualdad de condiciones
    “Esta Ley no representa lo que los estudiantes planteamos. Queremos haya una educación de calidad que sea apta de financiamiento para todos los estratos sociales. Creemos que esta ley mercantiliza la educación teniendo un rol muy pasivo de parte del Estado”, señala Juan Pablo Garrido, Vocero de la Asamblea Provincial de Estudiantes Secundarios Concepción.
    Esta situación es algo cuestionable, considerando que la mayoría de las autoridades del país tienen  a sus hijos en colegios privados y que nuestros senadores reciben una dieta mensual de 7 millones de pesos y los diputados alrededor de 5 millones.
    Movimientos sociales
    600 profesores salieron desde Concepción a Valparaíso, para unirse a los 10 mil manifestantes, provenientes de distintos lugares del país. Pero lamentablemente la votación se postergó un día más, para aprobarse por 85 votos a favor, 9 en contra y 10 abstenciones.
    “Esta Ley representa lo peor, porque resulta que se desnaturaliza completamente el movimiento de los pingüinos y lo que hemos pregonado los profesores. Se instaura una vez más el tema del lucro, siendo este uno de los países que entrega dinero público para que se eduquen los particulares. Además, le quita el rol fundamental al Estado chileno y al ministerio de Educación lo debilita. Nosotros sabemos que esto es una entrada sin retorno para seguir privatizando todo lo que tenemos en educación”, señala Patricia Aguirre Mora, presidenta Colegio de Profesores Concepción.
    “Lo que buscamos con la Ley General de Educación es terminar con la LOCE. Queremos regular de mejor forma la educación y garantizar su calidad a través de la Superintendencia. Generaremos nuevas herramientas para el mejoramiento de la educación con la Agencia de Calidad y podremos abordar los cambios que se requieren para fortalecer la educación pública”, dijo públicamente Michelle Bachelet.
    Mientras el proyecto espera entrar al senado, para ser aprobado finalmente, los paros y manifestaciones continúan con más fuerza. Por otro lado, en La Moneda se comprometieron a realizar un nuevo proyecto para la educación pública, iniciativa que no dejó muy contentos a los profesores y estudiantes que fueron desalojados de las tribunas, tras manifestarse contra la aprobación de la LGE.
    Carlos Santana F.

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