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    Acaban de publicarse los resultados del II Estudio Regional Comparativo y Explicativo realizado en 16 países de América Latina y El Caribe. En Chile fueron evaluados 13048 alumnos, distribuidos en 481 aulas y 162 escuelas. La población escolar chilena (entre 5 y 14 años) representa el 17,3% de la población total, estamos hablando de 2,817 millones estudiantes.

    91,65% de las escuelas tiene agua potable, el 89,93% posee baños suficientes y el 23% tiene una biblioteca. Cada biblioteca en promedio cuenta con 1458 libros. Respecto al género, los resultados de las niñas son ligeramente mejores a los de los niños en Lectura. En Matemáticas, los niños aventajan a las niñas.

    El 9% y 16% de los docentes de 3° y 6°, respectivamente; desarrolla una actividad adicional a la enseñanza. Al menos uno de cada 10 niños de 3°, trabaja fuera de la casa.

    En Matemática; 146 mil estudiantes de 3° de primaria aún no reconocen triángulos ni círculos. 39 mil alumnos de 6° no interpretan información directa de un gráfico de barras que puede ver, por ejemplo, en un periódico.

    395 mil alumnos de 3°, pueden resolver un problema que requiere una adición y sustracción entre números naturales. Mientras que 380 mil estudiantes de 6°, son capaces de identificar calles perpendiculares en el plano de una ciudad.

    En lectura; 45 mil alumnos de 3° aún no son capaces de leer palabras y frases. 8 mil estudiantes de 6° no leen párrafos ni textos breves.

    500 mil estudiantes de 3°, pueden reconocer la moraleja implícita en un cuento, el tema de una historieta  o al protagonista en la tapa de un libro de cuentos. 824 mil alumnos de 6° leen poemas y crónicas periodísticas complejas.

    A pesar que los estudiantes chilenos evaluados obtuvieron resultados por encima de la media regional, existe una disparidad al interior del país, entre el área urbana y rural.

    No basta con hacer críticas, muchas veces destructivas y sesgadas; es necesario usar los resultados de este estudio como un medio para tomar decisiones en las políticas educativas, plantear debates y reflexiones en la agenda pública. Conviene manejar las conclusiones del informe como una herramienta que nos permita mejorar lo que aún nos falta.

    Si bien es cierto el contexto socioeconómico y cultural influyen en el rendimiento, podemos disminuir las disparidades en el aprendizaje concentrándonos en las variables asociadas a la escuela, por ejemplo el clima escolar.

    La generación de un ambiente de respeto en el aula, donde los alumnos se sientan acogidos, comprendidos, respetados es sustancial para reducir la desigualdad causada por factores sociales.

    El clima del aula no es asunto que dependa única y exclusivamente del profesor, quien debe generar un ambiente grato para estudiar. También depende de la educación en virtudes que los padres de familia brindan a sus hijos, pues muchas veces la permisividad y la sobreprotección en casa dificultan la construcción de un clima escolar adecuado en el aula.

    La equidad mejorará disminuyendo la segregación escolar, que muchas veces es reflejo de lo que sucede en la sociedad. Debemos tratar a todos por igual, evitando marginar a las personas por su condición social, económica o cultural. De nada sirve buscar culpables, importa concentrarnos en generar un clima escolar adecuado para reducir la disparidad causada por el factor social y económico.

    CARLOS ALBERTO ROSALES PURIZACA
    EDUCADOR Y ANALISTA

    [email protected]

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