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    Sobre el autor: Diego Arbit (Buenos Aires, 1975). Es escritor, performer, actor, improvisador, productor. Fue uno de los iniciadores de la FLIA (Feria del Libro Independiente y Autogestiva), es miembro fundador de la Orquesta trompa de elefante y parte del dúo “Poesía Estéreo” junto a Sagrado Sebakis. En 2012 fue Campeón Nacional en el Slam de Poesía Oral Argentina. Grabó discos de improvisación, co-dirigió una ópera experimental, dirigió teatro y lleva escritos más de una decena de libros.

    -Para vos, ¿qué es la poesía?
    -Se podría decir que fue y que va a ir mutando. Últimamente me pasó que estuve charlando con un amigo que para mí es un gran poeta oral, “Poroto” Riera, y me dice: “a mí solamente me gusta la poesía. Yo puedo leer solamente poesía, sino me aburro, porque a mí me gusta hablar la posta, tocar el centro de las cosas”. En cuanto dijo eso me acordé de una frase de Bukowski que decía que él se sentía mejor poeta que narrador y eso era más importante, porque un poeta dice lo mismo en menos palabras.

    -Me hace acordar a un verso de Vicente Luy, ser poeta sería ser “puntual como un proyectil”
    -Sí, es exactamente lo mismo. Actualmente creo que la poesía es bastante eso: decir en menos palabras lo mismo que dirían otros dando más vueltas.

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    (Foto: Aymara Herrera Fotografía)

    -¿Cómo fue tu primer acercamiento a la poesía?
    -Podría decir que la pregunta sobre “¿qué es la poesía?” la tuve siempre a nivel personal. Cuando yo era muy chico Luis Aranosky tenía un programa en la madrugada de Rock and Pop, “El show de los Triciclos Clos”, y hacía divagues larguísimos. Me acuerdo una vez que habló como una hora y media sobre la vez que había venido unservice a arreglarle el televisor. Había perdido el contacto y capaz nunca más le traía de vuelta el televisor. Para mí, en esa época, la poesía era un poco eso: la idea de la mente que no para, que se va, se va y se va. A esa edad, 18 años masomenos, también empecé a hacer un programa de radio en Fm Paso del Rey donde hacía improvisaciones orales. Pegué onda con el que era mi operador y nos quedamos medio de canutos cuando cerraba la radio para laburar alrededor de eso. Ahí empecé a escribir cosas que me parecían más serias. Eran cuentos circulares y después paré con todo eso. A partir de ahí me concentré en escribir más prosa poética que derivó en mi primer libro, buscando siempre momento poéticos.

    “Siempre escribí oralmente, no sólo la poesía, sino también la narrativa. Mi mente busca papel; mi redacción está proyectada como una persona que piensa mientras camina”

    -Con eso que contás de tus primeros pasos en la radio, se puede pensar que para vos la poesía siempre tuvo una carga muy oral.
    -Siempre escribí oralmente, no sólo la poesía, sino también la narrativa. Mi mente busca papel; mi redacción está proyectada como una persona que piensa mientras camina, originalmente. Después fui puliendo un poco eso con el oficio.

    -Apuntando siempre a la oralidad, ¿no se podría descuidar un poco de lo poético?
    -Primero habría que definir que sería “descuidar” y que no. Quizá desde el punto de vista de lo que es la mayoría de la literatura del s.XX, podría ser. La poesía para mí son momentos poéticos, y esos momentos no son solo cuando te sentas a pensar y a escribir la poesía. La mayoría se da en lo cotidiano. Un buen ejemplo es leer “Los detectives salvajes” de Roberto Bolaños, ver cómo andan, ese lumpenaje, esa forma de entender las cosas. Eso es la forma de hacer poesía también. Ahí hay mucha oralidad, porque es cuerpo con o sin palabra, la poesía con la acción. La búsqueda poética está en todos lados, en todo momento, no sé si la oralidad la descuida o no.

    -Yo apuntaba un poco más a lo siguiente: la oralidad es un formato propio. No es lo mismo escuchar poesía, que leerla por ejemplo.
    -Ahí sí, estoy más de acuerdo con vos en lo que se refiere a la construcción de poesía oral pensada de esa manera. Si uno escribe para leer en vivo, escribe para ser representado. Eso no es lo que yo hacía al escribir literatura. Yo escribía pensando en lo que decía, sin importar la construcción literaria a la que se me había educado. Louis-Ferdinand Céline, por ejemplo, sesenta años antes que yo utilizaba puntos suspensivos seguidos de frases. Eso es muy teatral y oral, mucho más en francés todavía. ¿Está cuidado? sí, está cuidado su estilo literario aunque lo leas en voz baja. En mi trabajo, lo que sería mi estilo, hay una representación oral que quizás si leo eso en voz alta haya que adaptarlo, pero si lo leo en silencio está esa representación que se busca. Eso es diferente a escribir pensando en que sea un poema oral, porque ahí sí hay otras prioridades. Un buen poeta oral, un buen performer entiende cómo hay que representarlo, ve algo que quizás alguien que tiene el oficio de escritor no lo ve. Sin embargo, es cierto que para mí, en la construcción de un poema oral, hay ciertos aspectos de “calidad literaria” para lo que sería la publicación de un libro que sí se podrían llegar a perder.

    La poesía para mí son momentos poéticos, y esos momentos no son solo cuando te sentas a pensar y a escribir la poesía. La mayoría se da en lo cotidiano

    -Lo que tienen también los movimientos de poesía slam es que son una especie de cruce, donde se echa mano de otras disciplinas, y eso genera un resultado diferente. Se puede dar el caso de que salgan cosas buenísimas o no.
    -Lo mismo pasa con la poesía escrita: hay buenos poetas y otros que no. Hoy en día está en boga la poesía oral y el slam es una rama que actualmente es protagonista y que puede no serla en un futuro. Yo creo que la poesía oral viene de una necesidad de fines de los 90’s, a partir de un cambio económico importante. Tiene mucho que ver con el medioevo y la economía también tiene que ver con eso: es una necesidad del proletariado de expresarse de otra manera porque cambiaron las formas de vida, la realidad. Trabajamos con formatos que son económicos y editar un libro no lo es. No va a llegar a la misma cantidad de público que si lo colgás en internet. El artista necesita expresarse y la literatura oral es lógica en nuestra época, es entendible. Las comunidades son un resultado de nuestro contexto. Vivimos en una sociedad de pequeñas tribus y es muy parecido a las aldeas del medioevo todo esto.

    -Justamente, una de las preguntas venían por ese lado. Existe esa frase hecha que sostiene que “la poesía no se vende”. ¿Por qué crees que pasa eso? ¿La poesía oral sería como una respuesta lógica a eso?
    -Sí, tal cual, pero no es solamente eso. La necesidad oral en algunos casos puede ir por ahí, pero en otros no. Estamos en un momento en el que la representación por alguna razón, en un punto no muy sano, es importante. Entonces, muchos buscan que se los vea y eso incluye a los poetas. Ahí volvemos a lo de antes: algunos son buenos, algunos son malos. Por otro lado, al estar todo el tiempo conectados, hay un discurso que no es único, sino que todo el tiempo se va autocompletando con las opiniones de otras personas y que hace que cambie las formas de decir las cosas. A esto también se le suma la realidad de que estamos todo el tiempo escribiendo: en las redes sociales, en los mensajes de texto, en lo que sea. Hay otra forma automática de escribir y de ahí surge una literatura que se mueve en otros formatos. En un punto es bueno, en otro es malo. Son cambios. A los cambios hay que tomarlos como eso, nada más.

    -Volviendo a tu relación con la poesía, ¿tenés autores referentes?
    -Tuve autores como referencia, ahora tengo compañeros de batalla. De chico, mis referentes fueron algunos que ya nombré como Céline, Bukowski, Kafka, Marechal, Henry Miller, Burroughs, Cortázar, Becket, Joyce. Ahora tengo kilometros de personas que me acompañaron en toda mi historia como artista, que admiro mucho y con la que tuve la suerte de compartir trabajos y espacios. Son parte importantísima de mi vida artística, son un montón, como cincuenta, me quedaría cortísimo si me pongo a hacer una lista.

    Yo creo que la poesía oral viene de una necesidad de fines de los 90’s, a partir de un cambio importante económico. Tiene mucho que ver con el medioevo y la economía también tiene que ver con eso: es una necesidad del proletariado de expresarse de otra manera porque cambiaron las formas de vida, la realidad.

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    -¿Cómo surgió la idea de hacer “Poesía Estéreo”?
    -“Poesía Estéreo” fue una idea de Sagrado Sebakis en realidad. Es un formato que crearon unos catalanes y surge de una serie de investigaciones de “Seba” con la idea de poder interpretar poesía oral. Me ve a mí una vez, después de haber buscado varias duplas, en una performance que hice en base a textos míos. Le gustó mucho y nos pusimos a preparar todo lo que es “Poesía Estéreo”, es decir, un formato que ya estaba armado y conmigo funcionó bien.

    -¿Hay alguna influencia del grupo de los Verbonautas en lo que hacen?
    -Hay una influencia enorme de toda la poesía oral que viene desde los 70’s, en un formato más propio del 2000. No sé si “Seba” tenía una conexión tan directa con los verbonautas en esa época. Yo un poco más sí ya que conducía un ciclo a fines de esa década y tenía una relación directa con varios. Compartí fechas con Hernán, por ejemplo, a pesar de no saber bien quién era. También con Osvaldo Vigna y su proyecto Esquizodelia. A Vicente Luy, por ejemplo, si lo conocí no me enteré. Si tuviera que relacionar a “Poesía Estéreo” con algo, lo relacionaría más con Tom Lupo, un gran intérprete de poesía, en otro formato. Nosotros también somos intérpretes, agarramos a grandes poetas contemporáneos y hacemos nuestras versiones, como Moretti, Bogado, Blatt, un montón.

    -Retomando un poco lo que es la escritura, ¿vos tenés algún método o rutina?
    -No. Si bien soy alguien que tiene unos doce libros publicados, no soy alguien que escriba tanto tampoco. Voy pensando, procesando y de repente siento que tengo que escribir, una necesidad física de hacerlo. A veces pienso el libro entero antes de escribirlo, por ejemplo.

    El miedo a fallar es lo que hace que el 90% de los artistas se queden ahí, en el primer paso. Enroscarse en la mayoría de los casos no conduce a nada, aunque en algunos casos sí y salen grandes obras, pero el estar comparándose constantemente con otras obras y no atreverse a hacer el recorrido de aprendizaje, se frustran al pedo. Para mejorar hay que partir de hacer algo malo. Hay que ser sinceros con uno mismo. Si sos sincero con vos mismo, entonces va a estar bien.

    -¿Tendrías algún consejo para alguien que quiere empezar a escribir? Ya sea poesía o narrativa.
    -Depende el caso, varía mucho. Que escriba y que no tenga miedo a equivocarse. Si tiene la necesidad de editar que edite, que siempre se puede corregir y reeditar. Que no tenga miedo a equivocarse. El miedo a fallar es lo que hace que el 90% de los artistas se queden ahí, en el primer paso. Enroscarse en la mayoría de los casos no conduce a nada, aunque en algunos casos sí y salen grandes obras, pero el estar comparándose constantemente con otras obras y no atreverse a hacer el recorrido de aprendizaje, se frustran al pedo. Para mejorar hay que partir de hacer algo malo. Hay que ser sinceros con uno mismo. Si sos sincero con vos mismo, entonces va a estar bien.

    -Para terminar, algo ya hablaste antes. ¿Cómo ves la relación entre la poesía y las nuevas tecnologías?
    -El desarrollo ahora entre la literatura y las tecnologías es constante. Veo a los poetas más jóvenes y escriben completamente en otro formato, basado mucho más en la red. No tiene mucho sentido pensar esa relación porque está implícita, incluso en todo lo que hacemos.

    -¿No sería productivo que a pesar de esa relación constante, se pueda tener una mirada crítica de algunos aspectos al menos?
    -No sé qué responderte a eso. También es pensar que Internet, Facebook y esas cosas van a durar para siempre es tan ridículo como pensar que los libros van a durar para siempre. No tiene sentido. Sí te puedo decir que Internet es un medio de comunicación que evidentemente se usa todo el tiempo y es lógico que se represente en las obras literarias. Yo diría que todos salgamos de la red no para escribir, sino para ver el cielo, disfrutar de la vida de otra manera. Yo soy más viejo también, tengo otra relación con Internet y los medios.

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