• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • Una sociedad plural y democrática necesita diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.
    Que exista periodismo independiente también depende de ti.

    Andres LealAndrés Leal, dirigente nacional de la Confederación de Trabajadores del Cobre, denuncia en esta entrevista los seguimientos de los que está siendo víctima junto a su familia y analiza en detalle y con sello humanista la vivacidad con que sus pares –hoy cerca de 15 mil- se están preparando para “más fuertes y contundentes” movilizaciones. “Necesitamos dar una respuesta en donde la violencia no sea lo central y para ello nos disponemos. Queremos que el arma más poderosa de los trabajadores sea la acción en conjunto, organizada, pero lamentablemente no puedo comprometerme a que ésta desaparezca porque entendemos que nuestra contraparte la utiliza de manera sistemática”.

    Los 37 días que estuvieron en huelga en 2007 los trabajadores del cobre marcaron un antes y un después en el movimiento sindical chileno. Y en la vida de Andrés Leal también. Dirigente nacional de la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), conoce de cerca los sinsabores de este conflicto que pareció quedar resuelto el pasado 1 de agosto, cuando Codelco y el gobierno suscribieron un acuerdo en el que se comprometían a resolver 13 puntos que para los subcontratistas eran clave. Mejoras en salud, educación, vivienda y nuevos bonos se cuentan entre los principales.

    Pero nada ha cambiado más que su vida. Andrés hoy vive en el sector norte de Rancagua, “en una villa tranquila de gente joven”, según el mismo cuenta, y a sus 3 hijas pronto les llegará una hermana, aunque este paisaje no es perfecto: a los incumplimientos de la cuprífera, se suma lo acontecido el pasado viernes 28 de marzo cerca del mediodía…

    “Los dirigentes subcontratistas hemos estado hace bastante tiempo con los celulares intervenidos, somos vigilados en nuestras actividades para saber quiénes somos, dónde nos movemos, con quién estamos, pero lo que viene a rebasar el vaso es lo que sucedió hace unos días a eso de las 11:30. Mi casa estaba siendo fotografiada por unos tipos que mi familia no conoce y cuando mi pareja, que está embarazada, se da cuenta de eso, va y les pregunta qué es lo que está pasando. Ahí los tipos salen caminando rápidamente hacia la esquina, donde los espera un auto último modelo, 4 puertas, color café claro, no sabemos bien qué marca ni patente, y arrancan”.

    ¿Cómo te tomas este seguimiento del cual estás siendo víctima tú y tu familia y que hoy está cobrando tales ribetes?

    -Uno entiende que cuando se va avanzando, hay algunos que se molestan y van a querer generar en ti ciertos temores para hacerte retroceder o retrotraerte de lo que estás haciendo, pero el temple de un dirigente hoy día, más todavía de un dirigente humanista, es no darle espacio a los temores. Nosotros decimos que hay que romper con los temores, eliminarlos.

    Yo me había estado haciendo el leso con la situación, porque antes ya había advertido la presencia de personas ajenas al barrio cerca de mi casa, pero uno por querer decir ‘aquí no pasa nada’ y seguir haciendo lo que uno está habituado, no lo toma en consideración. Pero esto que me ha ocurrido les ha pasado a varios otros dirigentes nacionales de la Confederación y a otros locales. De hecho acaba de tomarse la resolución en el sindicato de que todos los dirigentes que lleguen a algún lugar avisen dónde y con quién están para no perder el contacto, porque se advierten muchas situaciones raras…

    Los subcontratistas estamos siendo objeto de persecución, somos blanco de un enemigo que no sólo está en las empresas contratistas ni en Codelco ni en el gobierno sino que también en el sector privado de la minería y obviamente hay que tomar los resguardos correspondientes, pero insisto que no vamos a retroceder ni un solo paso en conseguir que se cumpla con lo acordado, al contrario. Estos hechos nos ratifican con más fuerza que tiene sentido en lo que estamos aún cuando se ponga en riesgo la vida.

    Acá no se está jugando al superhéroe o al superhombre, sino más bien a ser una persona que es capaz de romper con los miedos que infunden estos organismos represivos que todavía no sabemos bien de dónde vienen pero lo vamos a averiguar, pero hacerles ver que no estamos solos. Y no hablamos sólo del apoyo de un partido político o de una Confederación, sino de miles y miles de trabajadores y amigos que apoyan esta causa y que obviamente no descansan ni paran por el hecho de intimidar a un par de dirigentes. En mi caso particular cuento también con el apoyo de todos mis vecinos que ya están enterados de esta situación y les parece inaceptable, además porque mis hijos juegan con los suyos. Eso me tranquiliza también por mi familia, sé que cuenta con una red de protección importante.

    En esta espiral de violencia, a la que se suman las bofetadas del gobierno y Codelco al no respetar sus demandas, ¿cómo se vienen las nuevas movilizaciones de los subcontratistas? Te lo pregunto porque se habla de un paro “más contundente” que el del año pasado y esas palabras asustan.

    -Estamos preparando la implementación de una huelga general por los incumplimientos de Codelco y del gobierno en la implementación del acuerdo suscrito el 1 de agosto de 2007, pero yo diría que van a ser más fuertes y contundentes en cuanto a masividad porque hoy día la CTC tiene más socios. El año pasado éramos 10 mil, hoy estamos en los 15 mil y más. Además, estamos más consolidados en el sector privado, que también presentará un pliego de peticiones el 17 de abril de manera independiente, y si no hay una respuesta favorable para los trabajadores de ese sector, entonces estarían las dadas condiciones para que se sumaran a las movilizaciones nuestras, si es que estamos en movilizaciones… Porque eso depende del gobierno que instruya a Codelco para que cumpla con lo que acordó.

    Nosotros decimos que estamos trabajando para que la huelga sea mañana. Pero el ‘mañana’ lo vamos a determinar cuando aceptemos que todas las instancias recorridas no nos han dado respuesta. Tenemos toda la disposición al diálogo, pero cuando vemos que las puertas se cierran y no hay respuesta a nuestras demandas reflejadas en un documento ya firmado y aprobado, entonces estamos a disposición de las movilizaciones pero no en todas sus formas.

    ¿Cuál es tu mirada como dirigente humanista de la problemática de los subcontratistas

    – Hoy día necesitamos dar una respuesta en donde la violencia no sea lo central. Siempre he dicho que convivimos con la violencia a diario y lamentablemente caminamos tomados de la mano, y en ese sentido, hemos opinado como humanistas que nos tenemos que preparar y ser más ingeniosos que todo el proceso histórico que ha tenido el movimiento sindical con respecto a las movilizaciones. Yo no puedo comprometerme a que desaparezca la violencia porque entendemos que nuestra contraparte, que es el gobierno y Codelco, la utiliza de manera sistemática en contra de los trabajadores que queremos avanzar en mejorías, pero al menos desde nuestra mirada queremos tener un impacto relevante no en hechos violentos, sino en hacer notar a quienes son responsables hoy día de nuestra situación que tienen que respetar lo ya firmado.

    Sabemos que los trabajadores y nuestras familias acumulan molestias, rabias, el enojo cotidiano que producen todas estas situaciones y las condiciones laterales con las que tenemos que convivir, me refiero a un modelo en donde la violencia es ingrediente primordial y al cual se debe hacer frente. En eso trabajamos, para que la violencia no se transforme en el arma poderosa desde los trabajadores sino que por el contrario, como el arma más poderosa de los trabajadores es la acción en conjunto, organizada, no violenta. Tenemos sobre los hombros una tremenda responsabilidad.

    ¿Qué esperan de estas nuevas movilizaciones?

    -En primer lugar, esperamos que las directrices que hemos tomado al interior de la Confederación se cumplan. Que haya una buena organización, que los hechos de violencia no sean azuzados por parte nuestra sino más bien contenidos, que logremos un respeto hacia la clase trabajadora en todos los términos y que todas las organizaciones que están concientes de nuestra causa nos sigan respaldando. Y en segundo lugar, esperamos que el gobierno en definitiva entienda que el problema de los subcontratistas es de responsabilidad de una empresa estatal que tiene pendientes con sus trabajadores.

    Juan Pablo Burgos

    Suscríbete a nuestros boletines informativos y recibe diariamente la información más importante publicada en elciudadano.com

    * indicates required

    A qué ediciones te quieres suscribir?


    •  
    •  
    •  
    Loading...