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    Consciente de que el periodismo ciudadano es una herramienta democratizadora ante el monopolio de la prensa chilena, Vlado Mirosevic es un estudiante de ciencias políticas que tras participar activamente del movimiento Atina Chile, pasó a ser el director de El Morrocotudo, el primer diario electrónico chileno escrito por ciudadanos.
    El joven, nacido en 1987 se expresa con claridad y manifiesta dentro de sus intereses “la búsqueda de un país con dignidad para todos los chilenos”, para lo que según su entender, “necesitamos un presidente heavy, Fernando Flores”, a quien da un rol de inspirador en el movimiento periodístico de la sociedad civil chilena, del que el “gurú tecnológico”, hoy renunciado al PPD, se ha mantenido aún “al margen”.


    vlado mirosevic

    – ¿Qué papel juega el Senador Flores en el proyecto Atina Chile y su red de portales ciudadanos dentro de los que se cuenta El Morrocotudo?
    – Atina Chile es un movimiento ciudadano que nace como expresión de un grupo de chilenos preocupados de la ausencia de conversaciones de futuro en el país. En este contexto este movimiento se propuso el cambio de foco en la discusión nacional. Esto había que hacerlo con un profundo sentido democratizador y un espíritu de hacerse cargo de los desafíos que el país tenía, y que nosotros sentíamos no tenían cabida ni en los partidos políticos ni en la prensa nacional.
    Desde esa preocupación nacen los diarios ciudadanos, copiando la idea de Oh My News de Corea. El Senador Flores en ese contexto juega el rol de inspirador y promotor de estas acciones en el país. No juega el rol ni de dueño ni de financista. Él ha sido quien ha impulsado a este grupo de chilenos a que nos embarquemos en este y otros proyectos.

    – ¿Cuál es el propósito de esta iniciativa de reporteros ciudadanos a lo largo del País?
    – Tiene varios propósitos. Por un lado un propósito educativo-cultural donde entendemos que la prensa tiene una responsabilidad con lo que se conversa, se aprende y se incorpora en un país. Por otro lado un propósito político-ciudadano en el sentido de democratizar la palabra, y con esto la posibilidad de ser los ciudadanos quienes creen la agenda política local y regional. Finalmente tiene un propósito social en lo que refiere a la posibilidad de ser un espacio de encuentro y diálogo por un lado, y por otro de ser un espacio para la creación de identidades poderosas para gente común.
    En suma, los reporteros ciudadanos son los que inventan la historia de una ciudad y región.

    – ¿Cómo ves la evolución del proyecto y la identificación de las personas
    con éste?

    – Hace un año y dos meses aproximadamente comenzamos con El Morrocotudo. En su inicio sólo había 30 corresponsales ciudadanos. Hoy se ha convertido en el diario por Internet más leído del norte de Chile, con 7 mil lectores al día. Además la red de corresponsales ha crecido a más de 500 en Arica. El Morrocotudo tiene la gran hazaña de haberle ganado al diario local perteneciente a la red de El Mercurio, que lleva 35 años en la ciudad.
    Con respecto a la identificación de los corresponsales, yo te diría que lo constitutivo de este proyecto no es la tecnología -que sin ella no podríamos hacerlo- sino la generación de comunidad. Y en ese sentido es grato ver como pastores evangélicos y curas católicos; gente de izquierdas y derechas; hinchas del Colo y la Chile; empresarios y dirigentes sindicales, se encuentran en un mismo espacio social.
    Nosotros tenemos un trabajo de capacitación y organización con ellos. Este diario es mucho más que un diario. Es un espacio de articulación y aprendizaje.
    Aquí hay un espacio de gobernabilidad en el sentido de que las conversaciones y las políticas públicas nacen de la ciudadanía.

    – ¿Existe alguna pauta de publicación? ¿de dónde surge?
    – Nosotros tenemos una política de publicación casi total. El 98% de las notas que nos llegan de los corresponsales son publicadas. Hasta ahora hemos tenido la suerte de contar con un equipo de corresponsales de mucha calidad. La inmensa mayoría de sus noticias son de gran valor para el diario. En los pocos casos que no se publica, se le entregan las razones al corresponsal. Mayormente eso ocurre cuando las notas son copiadas, están muy mal escritas o no cumplen con las normas mínimas jurídicas y éticas de respeto a las personas.
    Además de esa pauta de publicación, que es dada por los corresponsales, existe un equipo pagado de periodistas y profesionales con los cuales elaboramos una pauta de publicación semanal. En esta definimos los temas que no pueden faltar en la edición de la semana. Dichos tópicos los repartimos entre los escritos por nuestro equipo y los tópicos que les pediremos-movilizaremos a determinados corresponsales temáticos que los escriban.

    – ¿Tienen alguna proyección del trabajo realizado? ¿Cuál es la meta del proyecto?
    – Siempre lo hemos dicho, nosotros somos más que un diario. Nuestro propósito es mucho más que informar. En este sentido te podría decir que no descansaremos hasta cambiar Arica.
    Cambiar nuestro horizonte de posibilidades, nuestra cultura y mentalidad de provincianismo nostálgico. Nuestro objetivo es destacar esa cuidad secreta que trabaja, emprende e innova día a día.
    Yo no quedo tranquilo con tener un titular que cause atención, si eso no tiene directa relación con propósitos : educativos, ciudadanos y sociales.

    – ¿Sabes de otras experiencias similares en el contexto internacional?
    – Sí. Esta idea la miramos por primera vez en un periódico Coreano llamado Oh My News. Hoy tiene más de 40 mil corresponsales en todo el mundo. Tiene una edición en coreano y en inglés.
    En Estados Unidos existía el periódico del periodista Dan Gilmoor. Este último fracasó hace unos meses atrás, principalmente porque no fue capaz de producir la movilización social para que los ciudadanos mantuvieran un periódico todos los días, sin remunerar a los reporteros.

    – ¿Funcionan todos como voluntariado o existe parte del equipo pagado?
    – Existe un equipo de 6 pagados y 500 corresponsales. De los cuales hay algunos más entusiastas que se suman en la organización de actividades fuera de lo estrictamente periodístico, como por ejemplo trabajo de alfabetización digital en liceos, poblaciones y juntas de vecinos.

    – ¿Cuál es tu opinión de los medios tradicionales de la prensa chilena?
    – Nada ocurre por casualidad. Cada titular, cada frase está diseñada para producir algo en los lectores. No creo en la interpretación de que el periodismo es una actividad objetiva. No sólo por dudar de esa intención, sino porque entiendo que el lenguaje no sólo describe la realidad, sino que por sobre todo la inventa.
    Difícilmente alguien puede prometer objetividad. En nuestro caso no lo hacemos, de hecho prometemos lo diametralmente opuesto: mirada ciudadana y experiencia vivencial.
    A mi parecer la prensa nacional le hace un flaco favor al país. Destaca excesivamente la farándula, el espectáculo político y la crónica roja. En las regiones el panorama es aún peor. La prensa cumple un rol importantísimo, es quien pone las conversaciones del país. Pone lo que es relevante y lo que no, pone las alertas y los desafíos. En muchos casos la prensa chilena es irresponsable en estos temas, no pone conversaciones de futuro que serán relevantes para Chile. La prensa tiene una gran ausencia. No adelanta al país hacia los pasos que debe dar. Sumado a eso, sirve a los intereses creados de algunos, tapa, esconde y mal educa al país.
    En el caso de las regiones, cada vez que leo los titulares me empeloto.

    – ¿Han tenido algún tipo de problema por los contenidos publicados? ¿Cuáles? ¿Cómo los han resuelto?
    – Sí, en muy pocas ocasiones. Cuando el error ha sido nuestro pedimos disculpas. Cuando hay claras intenciones de influenciar la publicación o los contenidos ya publicados, sólo cortamos el teléfono. Del otro lado se enojan un poco pero… qué más da. La verdad hemos tenido muy pocos casos.

    – ¿Cómo ves al Morrocotudo respecto a los otros portales ciudadanos que han surgido?
    – Lo veo en muy buen pie. El Morrocotudo fue el primero en Chile y de eso estamos orgullosos en Arica. En muchos casos El Morrocotudo ha servido de espacio de entrenamiento para los corresponsales de otras ciudades que inician el propio. En este 2007 nos hemos propuesto iniciar capacitaciones en Tacna y Putre. De esta manera vamos a inventar secciones en nuestro diario, proyectando diarios propios en el corto plazo.
    En Arica notamos cómo nuestra competencia local, de prensa tradicional, comienza a cambiar su línea editorial. En este sentido, vemos que el periodismo ciudadano tiene una -cada día más alta- probabilidad de vencer. No pensando en el reemplazo del periodismo ciudadano frente al periodismo tradicional; pero sí como alternativa poderosa. El nacimiento de otros medios ciudadanos es un ejemplo de que este modelo es alternativa.

    Bruno Sommer

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