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    La Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) fue formada en 1983, constituyendo la primera organización constituida en España. Entre las actividades que desarrolla está el asesoramiento jurídico, formulación de formas de cooperación y la formación e información en colectivos especialmente desprotegidos, como mujeres, ancianos e inmigrantes. En tales actividades participan todos los órganos consultivos de municipios y Comunidades Autónomas, que dirimen aspectos relacionados con la política de consumo. Además mantienen una amplia red de cooperación tanto en Europa como en América Latina.
    María Rodríguez Sánchez, presidenta de CECU, nació en Madrid y es socióloga. Desde 1984 a 1987 fue directora de los Servicios de Consumo del Ayuntamiento de Madrid. A principios de julio fue invitada por SERNAC   y aprovechó de contar su experiencia en la articulación de poderosas organizaciones de la sociedad civil a  la Asociación de Consumidores de Chiloé

    ¿Cuál es su quehacer como asociación de consumidores en España?

    – Fundamentalmente defender los intereses de los ciudadanos, es decir, los asesoramos sobre sus derechos, tramitamos sus reclamos, les formamos y capacitamos. También informamos a través de una revista que les llega a todos los asociados cada dos meses.

    ¿Ocupan los espacios de participación al interior de la estructura del Estado?

    – Somos parte de todos los órganos de participación ciudadana que se han establecido en el marco de los municipios, de los servicios regionales, del Estado, para intentar mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos a través de las propuestas que nosotros consideramos que deben de mejorarse en relación a la legislación nacional. También tenemos relaciones con los sectores empresariales para negociar condiciones mínimas, para ser más factibles los derechos de los consumidores y trabajamos mucho con otros colectivos sociales, desde sindicatos, vecinos y otras organizaciones del ámbito social. La idea es intentar entre todos dar una opinión mucho mas contundente sobre determinados conflictos en los que es necesario que no vayamos solo, sino acompañados. Mientras más seamos, mejor.

    ¿Ha sido muy largo el proceso para constituirse como confederación en España?

    – La verdad es que han sido 25 años. Algunos dicen que 25 años no es nada, pero yo creo que es la vida de una organización, es lo definitivo para empezar a consolidarte y ver que tienes posibilidades de seguir caminando hacia el futuro y tener un colectivo de gente detrás que sea importante en el número de asociados, presencia institucional, capacidad de interlocución con los diferentes sectores de proveedores, entre otros aspectos. Creo que es un enorme avance lo que hemos tenido, pese a que hemos pasado años muy difíciles de consolidación de un proceso.

    ¿Qué consejo darías a quienes recién se inician en este proceso?

    – Pese a que ha surgido demasiado tarde un movimiento amplio de consumidores en Chile, creo que la lógica de estos tiempos implica que no van a tener que esperar 25 años en llegar a los niveles que hemos llegado nosotros. Lo importante son las redes de colaboración que ya han establecido con las uniones comunales, juntas de vecinos, sindicatos, es decir, con otros colectivos sociales. Esto es ir por adelantado. También creo que surgen con mucha fuerza, hay muchos líderes que tienen unas ganas enormes de impulsar una defensa activa de la calidad de vida de los ciudadanos. Y, sobre todo, el trabajo en red, del que se habla ahora entre muchos colectivos, va a dar unos resultados espléndidos.

    ¿Qué objetivos consideras de mayor importancia?

    – Yo creo que lo más importante y fundamental, es de conseguir que los derechos de los consumidores estén instalados en la sociedad. Esto nos obliga a negociar con los empresarios y proveedores, proponer mejoras legislativas, y lo fundamental es la defensa de los ciudadanos. Para concretar esto hay que estar pegada al terreno y saber cuales son los problemas reales de la gente, ponerte al frente de estos como asociaciones de consumidores para intentar resolverlos. De esa forma se crea una amplia capa social, un amplio movimiento social que realmente respalde determinadas iniciativas.

    ¿Qué te parece la relación que han establecido las empresas españolas que operan en Chile, muchas de ellas acusadas de serios problemas laborales y ambientales?

    – Visto en perspectiva, en relación a lo ocurrido en otros países, si bien es cierto que en otras épocas podríamos decir haciendo un chiste o haciendo un cuento de que no han sido tan malas, bien podrían haber sido peores. Yo creo que lo están intentando hacer bien, pero evidentemente se están tratando de aprovechar de todos los resquicios legales que les permiten pagar menos, que la gente tenga menos derechos que los que tienen en los países de donde vienen estas empresas extranjeras. Puesto que nosotros no somos condescendientes con ellos si participamos de un cierto proyecto internacional de ayuda y solidaridad con otras organizaciones de consumidores. Nosotros desde el año 1995, hemos celebrando en Madrid el Encuentros Iberoamericanos de Organizaciones de Consumidores. Aprovecho de invitar a participar a través de diferentes ponencias a las empresas españolas que tienen intereses en América Latina. De alguna forma intentamos ir avanzando en que ellos entiendan también que no sólo tienen que cumplir con la legislación o ir más allá de lo que la ley dice; en el caso español, les estamos exigiendo resultados de sus actuaciones en América Latina. Además, a los compañeros de América Latina les estamos facilitando la posibilidad de hablar con los responsables directos de determinados temas en España y de facilitar puntos de encuentro y de contacto para resolución de problemas que se puedan generar en éste país.

    ¿Ve avances o retrocesos por parte de las empresas en los últimos años?

    – Creo que hay un avance en ese sentido porque las empresas españolas son conscientes de que hay organizaciones que les pueden plantear problemas en este continente. Claro que en el caso de Chile hay menor nivel de tal conciencia. Por eso, insisto, que para vencer la dispersión hay que concentrarse desde las distintas organizaciones, sabiendo los problemas de la gente, se debe intentar elevarse a través de distintos grados organizativos. Nosotros en 1983 constatamos que a nivel regional no hacíamos nada, sino que el salto era constituirse como confederación.

    Como organización de consumidores ustedes también influyen en las políticas energéticas de su país ¿qué alternativas de producción energética visualizan?

    – Nosotros hemos hecho una apuesta absolutamente decidida desde hace cinco años, además de que hemos apoyado a los gobiernos que han preparado y trabajado en ese tema. A nivel de la Unión Europea hay una serie de compromisos que tenemos que cumplir en cuanto a la generación de energía alternativa, definida en un 12% para el 2010. Como aún estamos lejos de ello, debemos intensificar en el tema. Nosotros siempre hemos propuesto frente a energías como la nuclear, las energías renovables, pero el cambio ha sido lento porque no se invierte lo suficiente. Cuando venía a Puerto Montt leía en un periódico un reportaje que mencionaba un informe internacional sobre las energías renovables y como se había producido un amplio movimiento de inversión empresarial. Esto significó que se pudiese multiplicar las instalaciones de energías alternativas. Eso da cuenta de que es posible, lo que pasa que a veces es mucho más interesante para los empresarios dedicarse a otras cosas o mucho más fáciles, que invertir en energía de futuro.

    ¿Cómo se ve eso en España?

    – En España hay avances porque ha habido diferentes ayudas públicas y complementarias que vienen de la Unión Europea para fomentar las energías renovables. Así empresas como Ibedrola o Acciona han intensificado la generación de energía a través de renovables, fundamentalmente eólica. Otras empresas lo han intentado con gas o energía solar. Respecto a la energía producida en grandes centrales eléctricas, en España éstas no entran dentro de las energías renovables, aunque si lo hacen las mini hidráulicas, que aprovechan pequeños cursos de ríos y así no causan en el entorno esa agresión salvaje que se puede producir una megacentral.

    ¿Qué consejos darías a las multitudes para que se organicen?

    – Antes que nada que conozcan sus derechos. También que estos hay que ejercerlos, siendo concientes que cuando uno reclama están ayudando a otros que no lo hacen por ellos. Han pasado unas épocas muy difíciles en este país, también lo pasamos en el nuestro. Una forma de ejercer la democracia todos lo días no es yendo a votar solamente cada equis tiempo, si no principalmente profundizando los derechos, participando en la vida política del país. Y si no conocemos nuestros derechos, exigir que no los expliquen. Exigir por lo tanto, que tengamos la obligación de conocerlos pero que tengamos la posibilidad de acceder a ellos. Por lo tanto, queremos conocer, queremos saber, queremos influir y para ello también tenemos que organizarnos y tenemos que participar con otros compañeros, con otra gente dentro de las comunas, dentro de las asociaciones de consumidores. En definitiva, con otros ciudadanos para conseguir que las cosas cada día sean un poco mejor.

    Julián Gesell Viveros
    Comunicaciones Chiloé Activo

    www.chiloeactivoadc.tk

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