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    El reo ejecutado por una inyección letal en Dakota del Sur, Estados Unidos, fue Rodney Berget, quien antes de entrar a la sala de ejecución se le preguntó si tenía una última palabra e hizo una broma.

    Dijo “Disculpen el retraso, me quedé atrapado en el tráfico. Los amo, los veré ahí afuera”.

    Berget se encontraba en el conocido “pasillo de la muerte” y tenía pena de muerte luego de quitarle la vida al guardia de prisión Ron “RJ” Johnson en un intento de fuga protagonizado en 2011.

    Broma

    Mirror

    El reo soltó la broma luego de que su ejecución se retrasase seis horas por un último recurso ante la Corte Suprema de Estados Unidos, que finalmente fue rechazada.

    Para el momento de su intento de fuga, Berget ya se encontraba cumpliendo cadena perpetua por intento de asesinato y secuestro. En su familia, el pasillo de la muerte ya era conocido, luego de que a su hermano lo ejecutaran en junio de 2000 a los 39 años, por asesinar a un profesor de matemáticas en un robo de autos en 1985.

    Berget fue declarado muerto a las 19:37 hora local del lunes. Los activistas contra la pena de muerte realizaron una protesta frente a la prisión ya que aseguraban que los derechos del sentenciado habían sido violados.

    La ejecución se llevó a cabo después de que la Corte Suprema rechazó una solicitud de la abogada Juliet Yackel para suspender la ejecución por motivos de que Berget se encontraba intelectualmente discapacitado y protegido de la pena capital.

    broma

    Mirror

    Berget había competido en los juegos estatales de Olimpiadas Especiales de Dakota del Sur cuando era un niño a principios de los 70, dijo Shriver.

    En una carta, Shriver dijo que Berget cumplía fácilmente con los criterios establecidos por un fallo de la Corte Suprema de 2002 que prohibía la ejecución de personas con “retraso mental” por motivos de que tales asesinatos violaban la prohibición de la Octava Enmienda contra el castigo cruel e inusual.

    Berget había dicho anteriormente que merecía morir y le dijo a un juez en 2011: “Sabía lo que estaba haciendo y continué haciéndolo. Destruí una familia. Me llevé a un padre, un marido, un abuelo”.

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