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    Las Everglades de Florida se han convertido en un refugio para especies invasoras que están devorando y destruyendo la flora y fauna de los famosos ‘ríos de hierba’ del Estado. La última noticia es sobre un superdepredador híbrido que se desliza por las aguas de los seis mil kilómetros cuadrados de selva: una serpiente pitón con una mezcla genética.

    Según los investigadores, le permitiría adaptarse y expandir su radio de influencia más rápidamente que ninguna otra especie en la zona. La descubrió el grupo de científicos del US Geological Survey (USGS), responsable de un estudio que aspira a mejorar el conocimiento de las especies no autóctonas a partir de 400 serpientes capturadas en las Everglades entre 2001 y 2011.

    Los investigadores creían que iban a detectar el código genético sin mezclas de la pitón birmana, una constrictor letal que creció exponencialmente en la zona y llegó a sustituir al caimán americano como el depredador principal desde que algunas mascotas fueron abandonadas en el área en los años ochenta.

    En vez de eso, descubrieron con sorpresa “un enmarañado árbol genealógico”, con la firma genética de la pitón de roca india presente en al menos 13 de los ejemplares. Se trata de una especie más pequeña, rápida y posiblemente, también más agresiva que su prima birmana, que se siente más a gusto en el agua (la de roca india prospera en terrenos más altos y secos).

    “Cuando dos especies se unen, cada una de ellas presenta un conjunto único de rasgos y características genéticas para aumentar su supervivencia y sus hábitats y ambientes posibles”, dice Margaret Hunter, investigadora genetista del USGS y autora principal del informe.

    “Cuando se unen los diferentes rasgos, a veces el mejor de ellos es el seleccionado en la descendencia. Eso permite tener lo mejor de ambos mundos para sobrevivir en las Everglades, les ayuda a adaptarse a este nuevo ecosistema a una velocidad potencialmente superior”, agregó.

    Hunter subraya que estos marcadores genéticos, encontrados en el ADN mitocondrial que las serpientes transmiten por vía materna, no implica que una nueva especie de superserpiente haya sido creada de repente en las Everglades. Según los investigadores, el cruce ocurrió antes de que las pitones se establecieran en Florida. “Las que tienen esta firma tendrían que ser hembras y estar criando para pasarla a la descendencia”, dice.

    Tampoco está claro cuál es el “vigor híbrido” potencial en cada uno de los ejemplares. “Muchas veces, si se tiene un híbrido entre dos buenas especies, el híbrido comparte los rasgos morfológicos de las dos [pero] no sé cómo eso se traduce en su comportamiento”, dice Steve Johnson, profesor de Ecología de la Vida Silvestre en la Universidad de Florida. “Dependerá de los genes, la información molecular en el híbrido y la forma en que esa información se relaciona con su comportamiento”, añadió.

    Hunter cree que la novedad no es positiva y podría obstaculizar los ya frustrados esfuerzos del programa de reducción o eliminación de las hasta 150.000 serpientes pitón que están diezmando a especies nativas como gatos monteses, zorros, conejos y mapaches entre los Cayos de la Florida y el norte del Lago Okeechobee.

    “Podría derivar en una mayor capacidad de adaptación a los factores estresantes y a los cambios ambientales”, dice. “En una población invasora como las pitones birmanas del sur de Florida, podría provocar una expansión más amplia o veloz. Viendo la rapidez con la que se han expandido y aumentado su población, parece que lo están haciendo bastante bien”.

    Los empleados públicos responsables de Vida Silvestre admiten que están luchando una batalla perdida. Ya probaron varias medidas que no funcionaron, como adiestrar perros para rastrear a las serpientes o liberar a serpientes pitón con transmisores de radio para guiar a los cazadores hasta las hembras, que llevan hasta 100 huevos por camada.

    Tal vez la iniciativa más audaz fue la del año pasado, cuando dos renombrados cazadores de serpientes de la tribu montañesa india Irula pasaron dos meses en las Everglades con sus cantos de captura. Atraparon a 33 pitones. Pero esa cifra, como las más de 1.000 serpientes muertas hasta la fecha en programas civiles de cacería, es sólo una gota en el océano.

    Según la Comisión de Pesca y Vida Silvestre de la Florida, hay más de  500 especies invasoras o no nativas en el estado. Entre ellas, los lagartos tegu de Sudamérica que se alimentan de roedores, las ranas de árbol cubanas que se alimentan de anfibios más pequeños y las iguanas verdes que se alimentan de plantas nativas.

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