• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • Una sociedad plural y democrática necesita diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.
    Que exista periodismo independiente también depende de ti.

    Es normal ver en China a los niños ponerse de cuclillas y hacer sus necesidades en cualquier parte, ya sea una plaza, la calle o un centro comercial. Los Kai dang ku son unos pantalones con agujeros en el trasero, que permiten a los menores chinos defecar en cualquier lugar. A pesar de lo anterior, esta vestimenta ha perdido popularidad desde la llegada de los pañales desechables 1998.

    Para muchos extranjeros es difícil entender esta ropa, según se señala en la BBC de Londres, la mayoría piensa que es un hábito antisocial, poco higiénico y que acaba perjudicando a los niños. A pesar de lo anterior en China es común y no representa un problema, por el contrario presenta muchas ventajas.

    Los educadores chinos (y extranjeros también) reconocen que los bebés que usan este tipo de ropa pueden aprender más rápido el hábito de ir al baño, con todos sus rituales y movimientos para evacuar los intestinos. Ademas son entrenados para ir al baño desde los 3 o 4 meses de edad y son reprendidos cada vez que realizan sus necesidades en un lugar incorrecto.

    Sumado a lo anterior,  los “kai dang ku” ahorran al medio ambiente toneladas y toneladas de basura, especialmente en un país como China, donde las cifras de consumo y desechos de sus cerca de 1.400 millones de habitantes, siempre asustan.En ese sentido, en Estados Unidos y Europa hay un movimiento de padres que pide el regreso de los pañales de tela, justamente para proteger el planeta.

    Ante el ascenso económico de la población china, estos pantalones están quedando atrás y se están utilizando en lugares rurales del gigante asiático. Pero aún cuentan con popularidad entre el público incluso después de la revolución de los pañales desechables, iniciada a principios de los años 2000.

    A pesar de lo anterior, no todo es positivo respecto al uso de estos pantalones, puesto que en algunos barrios chinos los niños no son controlados y es normal verlos haciendo sus necesidades sin ninguna represión. Ante eso, se genera contaminación, mal olor y el riesgo de atraer enfermedades.

    Además, la pediatra del hospital de niños de la provincia de Shanxi, en el noreste de China, Han Zhiyin, no está a favor del uso de estos pantalones . “No es higiénico para los órganos sexuales y el sistema urinario de los niños y tampoco protege su intimidad, señaló.

    Sumado a esta preferencia de los médicos por los pañales desechables, está el hecho de que estos se han convertido en un símbolo de estatus. Lo anterior propició que China se convirtiera en un paraíso para los grandes fabricantes mundiales y que sus ventas crecieran en un 50% al año generando  ganancias de US$200 millones.

    A pesar de lo anterior, se estima que estos pantalones darán resistencia por algún tiempo y que seguirán siendo usados por los niños chinos.

     

    El Ciudadano

     

     

     

    Suscríbete a nuestros boletines informativos y recibe diariamente la información más importante publicada en elciudadano.com

    * indicates required

    A qué ediciones te quieres suscribir?


    •  
    •  
    •  
    Loading...