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    Tradicional e históricamente la Participación de la Ciudadanía en Chile se ha relacionado y vinculado casi única y exclusivamente con el sufragio (voto), oportunidad y/o momento en que los ciudadanos eligen a sus “líderes” mediante los denominados procesos eleccionarios (presidenciales, municipales, etc.). No obstante, la Participación ciudadana – directamente ligada con los fundamentos de la Democracia – no es sólo eso, sino que tiene un significado, trascendencia y alcance mucho más de fondo.

    Siguiendo esta línea de análisis, conviene entonces aclarar ¿Qué se entiende por Participación Ciudadana? Al respecto existen numerosos postulados, siendo a juicio personal el de Rafael González Ballar (2005) el más clarificador. Según este autor, la Participación Ciudadana se relaciona básicamente con…“un proceso gradual mediante el cual se integra al ciudadano en forma individual o participando en forma colectiva, en la toma de decisiones, la fiscalización, control y ejecución de las acciones en los asuntos públicos y privados, que lo afectan en lo político, económico, social y ambiental para permitirle su pleno desarrollo como ser humano y el de la comunidad en que se desenvuelve”…

    En base a la definición presentada, se deduce un rol netamente activo y por ningún motivo pasivo por parte del ciudadano civil, donde prácticamente se debiese en todo instante participar a la par y de forma mancomunada con los “lideres” en los procesos que involucran las formulaciones y elaboraciones de las diferentes políticas públicas y las consiguientes toma de decisiones hacia las mismas. Como vemos, un tema no menor, necesario en tiempos de Globalización. Su real consideración y aplicación muy posiblemente podría traducirse en un mecanismo mediante el cual los Gobiernos, en sus diferentes escalas, pueden alcanzar el éxito en sus respectivas gestiones, siendo por tanto digna de una gestión pública que podríamos calificar como moderna, cercana y transparente.

    Cabe indicar además, que independiente de lo que se haya hecho y probado en la actualidad o en periodos previos, resulta necesario continuar incrementando y/o aumentando los niveles de Participación Ciudadana al interior de las 346 comunas que conforman nuestra división político – administrativa. De manera urgente, los personeros respectivos deben concentrar sus esfuerzos en crear espacios e instancias de participación en donde la población comunal manifieste sus impresiones, ideas, sugerencias, inquietudes y porqué no decirlo, sus aportes, en temáticas de relevancia y acordes a las necesidades de cada unidad administrativa, o en otras palabras, tal como la Biblioteca del Congreso Nacional en su Web señala, “fortalecer y construir herramientas que permitan un verdadero intercambio entre la sociedad civil y el poder establecido”.

    Llevándose a efecto todo lo anterior, la relación Gobierno local y población civil sería mucho más amena, llevadera y principalmente complementaria, ya que sin lugar a dudas, el ciudadano común tiene mucho que decir en pos del beneficio y desarrollo de todos (as). De este modo entonces, estaríamos en presencia de decisiones más acertadas, legítimas y representativas de lo que la comunidad realmente espera de sus autoridades, entes que den total y absoluta cabida a las constantes y cambiantes demandas sociales.

    En síntesis, tal como lo indica Sebastián Cox (2002), la participación ciudadana involucra fundamentalmente el “pasar de una democracia casi ausente porque lejana e institucionalizada (y por tanto, poco creíble), a una democracia cotidiana, y de mucha participación ciudadana (y por tanto, confiable)”. Por tanto, siguiendo esta lógica, es que el Municipio debiese transformarse en un verdadero punto de encuentro, debate, reflexión, tolerancia, respeto y reflejo de plena democracia, que tenga como norte tomar mejores y más acertadas decisiones en los macro – temas de toda gestión, sean estos, económicos, culturales, educacionales y sociales en general.

    Finalmente, la Participación Ciudadana ha sido en estos tiempos un tema transversal en cada campaña electoral. Es de esperar entonces, que quiénes se han planteado como desafío aplicar a fondo esta metodología, simplemente cumplan y otorguen los espacios necesarios de participación al universo de la población, sin preferencias ni exclusiones.

    Usted tome nota, exija y comprométase con su participación. La Sociedad Democrática lo establece así.

    Cristian M. Cárdenas Aguilar
    Prof. Hist. Geog. Y Ed. Cívica y Est. MEGR UACH.

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