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    En Canadá, específicamente en la provincia de Saskatchewan, desde finales del siglo XIX y hasta la década de 1970, se estima que 150.000 niños de las comunidades indígenas Inuit y Métis fueron raptados e ingresados a escuelas financiadas por el Estado y administradas por las iglesias Unidos, Anglicana y Católica.

    En ese sentido, durante décadas se impuso la práctica de separar a los niños indígenas de sus familias y alojarlos en albergues o con familias adoptivas.

    La política, que siguió vigente hasta avanzada la década de 1980, tenía en la provincia el único objetivo de ejecutar adopciones transraciales, con la consiguiente aculturación de los menores, para asimilarlos a la concepción y estilo de vida del Canadá no indígena.

    Además de estas separaciones, las propias políticas federales confiscaron las primeras naciones de los recursos de los que se valían para subsistir, llevando a las diferentes tribus a situaciones de pobreza extrema, además de confinarlos a territorios aislados, lejos del resto de las comunidades del país.

    Mea culpa

    Aunque el gobierno regional de Scott Moe se apresta a pedir disculpas por esos hechos, los sobrevivientes esperan que las autoridades vayan más allá del discurso y realicen gestos concretos de reparación, luego de que al menos 20.000 niños fueran  entregados en adopción o puestos bajo cuidado de “familias blancas”.

    En el caso específico de Saskatchewan, Moe aspira esta semana concretar el pedido de disculpas de su gobierno a los indígenas por el maltrato sufrido.

    La sobreviviente Kerry Opoonechaw-Bellegarde dijo a la agencia The Canadian Press que “es verdaderamente fácil presentar excusas, pero para que tengan un sentido, deben probarnos que ocurre algo entre bastidores”.

    Fred Hiltz, primado de la Iglesia Anglicana de Canadá, se disculpo el año pasado en nombre de las autoridades religiosas. “Nosotros hemos fallado a ellos, a nosotros mismos y a Dios. Hemos fracasado a causa de nuestro racismo y por la creencia de que los blancos eran superiores a los aborígenes “, dijo.

    La mujer agregó que, en el caso específico de Saskatchewan, más de 5.000 niños indígenas crecieron sin sus familias biológicas. “Demasiados bebes crecieron sin su padre ni su madre”, concluyó.

    Indemnizaciones

    El gobierno provincial adelanto que redactó un acuerdo que no incluye indemnización para las víctimas. Sin embargo, un tribunal federal aprobó un entendimiento, por el que el Estado se comprometió a destinar una suma de 750 millones de dólares al resarcimiento de esas personas. Según esa iniciativa, cada víctima recibiría una suma de 50.000 dólares.

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