Contra el silencio: Las razones de la joven feminista que relató en Facebook la violación que sufrió

Foto: Mendozapost.com

El próximo 29 de julio se van a cumplir 10 años del hecho más traumático que sufrió Piedad Carmona (25) en su vida. Ese domingo, a las 2:30 a.m. venía caminando por calle Freire, en Quilpué. Había estado desde la tarde hasta la madrugada en la casa de una amiga. Tenía la opción de alojar en ese lugar, pero a la mañana siguiente debía cumplir con algunos trámites así que prefirió volver. Regresar. Regresar caminando por la avenida más conocida como Troncal Urbano.

“Hacía más frío que la chucha. Iba rápido. Estaba como a 10 o a 15 cuadras de mi casa”, dice en conversación con El Ciudadano.

Todo tranquilo hasta que aparecieron ellos dos por la calle: Israel Hernández y Daniel Campos. La amenazaron y la condujeron, contra su voluntad, a otra parte.

“Le ordenaron que se callara y no gritara, mientras que el acusado Campos Figueroa le exhibía un palo con un clavo, con el cual la intimidaba, trasladando ambos a la menor hasta el interior del pasaje sin salida de nombre Oxford”, se puede leer en la acusación que presentó el Ministerio Público ante el Juzgado de Garantía de Quilpué.

Desde ese momento en adelante, al interior del pasaje, los dos hombres comenzaron a tocar el cuerpo de Piedad, especialmente los pechos y la vagina. Hernández Figueroa se bajó los pantalones hasta los tobillos y la penetró, mientras que Campos continuó masajeando las partes íntimas de la víctima.

Una vecina, Elba Capetillo, que posteriormente declaró en el juicio abreviado, observó lo que estaba ocurriendo desde la ventana de su casa. Al ver la escena se convenció de que no se trataba de un acto consentido. Llamó a Carabineros. Ellos llegaron pronto y vieron algo parecido a la testigo.

“Lo vieron (a Hernández Figueroa) sobre la víctima, con sus pantalones abajo y las piernas de ella sobre sus hombros, en el mismo instante en que vieron cómo el acusado Campos la sostenía por el cuello y tapaba su boca”, se detalla en la sentencia del Juzgado de Garantía de Quilpué.

Las imágenes fueron claras; tanto así que pudieron descartar la versión del abogado particular de Hernández Figueroa, que afirmó que el acusado había tocado a la víctima pero en ningún minuto había procedido a penetrarla.

Daniel Campos, menor de edad en ese entonces, fue condenado por violación a 540 y un días de libertad asistida especial. Israel Hernández Figueroa, por su parte, recibió una condena de 3 años y un día de presidio menor en su grado máximo, también por violación, que se vio alivianada por el apartado IV de la misma sentencia, esa que decía que “en cuanto a la pena privativa de libertad impuesta al sentenciado Hernández Campos (…) se le concede el beneficio de la Libertad Vigilada por el mismo tiempo de duración de la condena”.

Fuera de la indignación producida por una sentencia como ésta –fechada el 17 de marzo de 2008–, Piedad Carmona decidió hacer una especie de declaración pública a través de Facebook; un ejercicio de liberación o algo parecido. El encabezado del post dice lo siguiente: “La violencia machista no se olvida”.

Piedad Carmona, militante feminista.

Contarlo todo

En unos días más dsva a cumplir 25 años. Ya quedó atrás ese año y medio con Clonazepam y crisis de pánico; el tiempo luego del ataque. Por más distancia que exista entre el hecho y el presente, Piedad Carmona afirma que “más allá de la funa como instrumento de venganza, tiene que ver (la publicación) con visibilizar el tema de que se acabe el silencio de la víctima”.

“Un montón de personas me escribieron mensajes por Facebook; unas 12 o 15 mujeres que fueron abusadas sexualmente y que no se habían atrevido a hablar. Sentían que era una motivación para ellas dejar de guardar silencio”, dice.

La activista feminista, perteneciente al colectivo Con las amigas y en la casa –“red de mujeres acompañando mujeres en situación de aborto”–, agrega que realizar este ejercicio tenía, además, el objetivo de contrarrestar la violencia de la sociedad machista en Chile: “El hecho de que tú hables yo lo considero como que estás salvando a compañeras o posibles próximas abusadas”, reflexiona.

Carmona habla del sistema de identificación de violadores que existe actualmente en el país y lo compara con las herramientas en otros lugares del mundo. “En Estados Unidos hay una plataforma pública del sistema judicial penal de allá donde están las caras de todos los violadores y pedófilos. Ellos no pueden vivir cerca de espacios públicos y de colegios. Temen cometer delitos sexuales por ser publicados en esas plataformas”, comenta.

El problema, concluye, es que “muchas mujeres se relacionan con personas que han sido violadores y no tienen idea”.

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