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    Este miércoles concluyó en Argentina un histórico proceso judicial, que duró cinco años, en el que estaban imputados 54 militares y civiles por delitos cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA, el centro clandestino de represión icono de la toruta) durante los tiempos de la última dictadura cívico militar que sufrió el país trasandino.

    El juicio concluyó con 29 personas condenadas a prisión perpetua, mientras otras 19 recibieron sentencias menores, de 8 a 25 años, y seis más fueron absueltas.

    La periodista Miriam Lewin, una de los querellantes en este caso, y quien estuvo detenida en la ESMA, comentó para RT en español la sentencia final. A su juicio, el balance es “bastante satisfactorio”: “Nosotros creíamos que iba a haber más absoluciones de las que hubo y que la justicia iba a ser mucho más laxa con las penas”, dijo.

    Al mismo tiempo, describió la “sorpresa desagradable” que sintió al ver que algunos de los imputados entraron en la sala de la corte caminando desde la calle, porque gozan de prisión domiciliaria en razón de su edad.

    Hubo contrastes en las sentencias: mientras en algunos casos la justicia no encontró suficientes bases para castigar siquiera el delito leve de coacción, en otros los imputados recibieron condenas perpetuas, según explicó Lewin, citando los casos del ex secretario de Hacienda de la dictadura, Juan Alemann, y de dos pilotos de los llamados ‘vuelos de la muerte’.

    Acerca de los presuntos represores de la época de la dictadura que fueron absueltos por el tribunal, Lewin evaluó que no recibieron condenas por falta de un soporte documental suficiente.

    Explicó que algunos de los imputados “se incriminaron, jactándose de manera perversa en ruedas de amigos de haber participado en los ‘vuelos de la muerte’, que arrojaron personas drogadas y semiconscientes al mar para hacerlos desaparecer definitivamente”, pero las denuncias de las personas que escucharon sus historias no fueron consideras como evidencia suficiente para dictar una condena.

    Al hablar sobre la reacción internacional ante estas sentencias, la periodista aludió al papel de Argentina a ese respecto en los últimos años, al convertirse en un referente de la política de justicia, y expresó su esperanza de que “el nivel de excelencia y determinación” que se ha tenido en esta materia no se revierta.

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