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    El pasado miércoles 14 en la Sala del Senado de la República estallaba la galería en la que se apostaban organizaciones por la diversidad sexual. Se despachaba el proyecto de ley que reconoce y protege el derecho a la identidad de género a todas las personas transgénero mayores de edad. La contracara de la algarabía la encabezaba el senador Iván Moreira desde la UDI.

    Foto: Vía Rosario

    Moreira, quien ha protagonizado vistosas escenas que han marcado la pauta política desde el retorno a la democracia realizó un duro juicio sobre el despacho del proyecto. El recientemente converso a la religión evangélica consideró el episodio como “la ley es la más aberrante que ha pasado por el Congreso”.

    Desde la vereda, los peros esgrimidos desde las organizaciones trans tienen que ver con dos aspectos. En primer lugar, que se deja intencionalmente fuera a niños, niñas y adolescentes. En segundo término, porque a las personas adultas tampoco se reconoce total autonomía para tomar la decisión y, en cambio, “contempla la exigencia de certificados médicos -debido a una indicación del senador Ignacio Walker- solicitando acreditar las condiciones psicológicas y psiquiátricas para formular esta solicitud”, según afirmó Constanza Valdés, asesora jurídica de la organización Organizando Trans Diversidades (OTD). Es decir, se trata todavía de un asunto que requiere de un “diagnóstico”.

    Ahora que el Senado modificó y despachó el proyecto, éste es devuelto a la Cámara de Diputados para la consideración de estos cambios, con miras a que se aprueben. Una vez realizado este trámite, el proyecto será enviado a la Presidenta de la República para su promulgación.

    Otras de Moreira

    El senador ha protagonizado otras escenas de alta connotación pública desde el retorno a la democracia en las que se ha apreciado, a lo menos, exageraciones de juicio.

    Tal fue el zamarreo al que sometió en vivo y en directo al, entonces, también diputado Jorge Schaulson (1995).

    O la huelga de hambre que realizó cuando el ex Dictador Augusto Pinochet fue detenido en Londres por sus crímenes de lesa humanidad. Moreira exigía su retorno (1998).

    Sobre Pinochet también, este año realizó un llamado a la clase política a que “lo dejen tranquilo porque está en el cielo” (2017).

    Pero no son los únicos intereses de Moreira. También conquistó portadas de diarios y un desafuero por haber solicitado irregularmente financiamiento a empresas Penta, de propiedad de los imputados Carlos Délano y Carlos Lavín. En los correos a través de los que se comunicaba con los capos del financiamiento de la UDI, solicitaba “Tú crees que se pueda un raspado de la olla para los últimos 100 m de campaña?” (sic, 2013)).

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