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    Una delicada denuncia fue entregada de forma anónima a El Ciudadano, en la que se señala que en la sede de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), ubicada en calle Cumming en el Barrio Brasil de la capital, habían sido halladas osamentas que podrían corresponder a ejecutados o desaparecidos durante la dictadura cívico-militar.

    El Ciudadano tomó contacto con Lorena Pizarro, presidenta de la AFDD, quien entregó su versión de lo ocurrido. La dirigenta sostiene que este hecho tiene relación con un suceso ocurrido a mediados de los años ’90, cuando hasta la sede de la organización que hoy lidera -ubicada entonces en la calle Manuel Rodríguez en Santiago- “llegó una persona con una bolsa con restos óseos”.

    Foto: Roberto Muñoz

    En ese momento había un grupo de antropología forense que colaboraba justamente en los procesos de identificación y que recorría junto a los miembros de la Agrupación distintos lugares en los que se habían realizado denuncias. “A ellos se les presentaron estos restos óseos, los analizaron, los evaluaron y señalaron que eran algunos de una data muy antigua y otros de animales, y por lo tanto fueron devueltos”, relata Pizarro.

    Hoy, cuando ya han transcurrido 20 años de ese hecho y esos mismos restos han sido hallados en la actual sede de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, es que han surgido los cuestionamientos respecto de qué hacían dichas osamentas en poder de esta organización.

    La decisión de “mantenerlos guardados”

    La dirigenta de la AFDD declara al respecto que “en ese momento no existían los protocolos de ahora” y que por ende los restos “se les devolvían a la gente” para que decidieran qué hacer con ellos, incluida la posibilidad de simplemente botarlos.

    Pizarro pone el énfasis en explicar que esto aconteció en un periodo en donde “el Estado nunca tuvo la voluntad de avanzar en que los procesos de identificación (de restos de posibles detenidos desaparecidos) fueran rigurosos”. “No se asumió esta tarea, como tantas otras en ese plano, y quizás la mejor prueba de esto fueron las malas identificaciones en el Patio 29”, añade.

    Lorena Pizarro

    En el caso en particular denunciado ahora, Pizarro dice que se trató de “una situación que para los familiares de la Agrupación que en ese momento recibieron esto les pareció muy brutal: botar huesos, cuando nosotros buscábamos y recorríamos Chile tratando de encontrar nuestros familiares…”. De ahí entonces que -según su relato- hayan decidido “mantenerlos guardados”.

    Por último, la presidenta de la AFDD señala que fue realizando una reciente “redistribución de oficinas” que encontraron nuevamente las osamentas “hace un mes y medio”. 

    “De lo que tuvimos absoluta certeza fue que esto había que entregarlo porque son otros tiempos y ya no los de entonces (mediados de los ’90), donde no había qué hacer con esto, donde el Servicio Médico Legal identificaba mal a 48 de nuestros familiares, donde no habían protocolos”, argumenta la dirigenta.

    En ese sentido, Lorena Pizarro asegura que tras solicitar una audiencia con el ministro en visita de la Corte de Apelaciones, Mario Carroza, los restos le fueron entregados al magistrado el pasado jueves. 

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