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    Una irregular conducta tendiente a eludir su responsabilidad en la muerte de un buzo, realizó la empresa salmonera Holding and Trading, que no entregó toda la información a las autoridades e incumplió varias obligaciones de seguridad en faenas de buceo, lo cual originó el fallecimiento del submarinista Roberto Orlando Santibáñez de 43 años que el 2 de junio laboraba en un centro salmonero del sector Cucao, en la comuna de Chonchi.

    La empresa había afirmado que el buzo presentó problemas en su cabaña horas después de su faena y la Armada informó que la persona no había muerto producto del buceo.

    Sin embargo, la investigación de la Inspección Provincial del Trabajo de Chiloé concluyó que el hecho se trata de un accidente laboral puesto que el buzo presentó los primeros problemas de salud dentro de la jornada laboral en las dependencias del recinto salmonero.

    El organismo estatal cursó multas a la compañía que suman 180 UTM (unos 5,5 millones de pesos), por diversos incumplimientos al Código del Trabajo.

    Historial de desinformación

    Tras la tragedia, el Capitán de Puerto de Chonchi, Octavio Castillo, afirmó al Diario La Estrella de Chiloé que “una vez concluida la faena, el buzo se trasladó a la cabaña en la que habitaba en el mismo sector de Cucao procediendo a almorzar y posteriormente se retiró a dormir una siesta. A eso de las 14 horas, conocidos de la víctima lo fueron a despertar de su sueño, encontrándolo cianótico tendido en su cama, por lo que procedieron a trasladarlo al Centro de Salud Rural de Chonchi, recinto en el que recibió las primeras atenciones”.

    Debido a la imposibilidad para respirar que presentaba el buzo, se decidió entubarlo para posteriormente trasladarlo al Hospital de Castro, donde Santibáñez llegó con un paro cardiorrespiratorio. El obrero falleció a las 16:27 horas.

    El Capitán Castillo afirmó que se trataba de “un hombre de 1,71 de estatura y unos 80 kilos de peso que presentó problemas de salud mientras se encontraba descansando”. Incluso afirmó que “nosotros realizamos una investigación y en este caso que dejó como saldo una persona muerta no estaría involucrado un accidente producto del buceo”.

    Asimismo, Castillo comentó que “él habría buceado normalmente por la mañana a una profundidad de 5 metros desempeñando funciones menores”.

    Varias irregularidades

    A pesar de estas versiones, la investigación de la Inspección Provincial del Trabajo de Chiloé determinó que fue un accidente laboral, y que la salmonera “no contaba con la autorización otorgada por la Autoridad Marítima para trabajos de buceo en el centro Cucao”.

    Asimismo, “la empresa no había adoptado una serie de medidas obligatorias: no había planes de contingencias accesibles en el lugar de trabajo al momento del accidente; el jefe de centro no contaba con capacitación en seguridad (Curso básico de seguridad para jefes de centro flotantes de cultivos marinos) como responsable de todas las faenas; y el centro no cuenta con una planificación mensual de las actividades”.

    También a la compañía se le cursó multas porque el centro donde ocurrió el accidente fatal “no cuenta con listado de chequeo previo y posterior de los equipos involucrados a las faenas de buceo y el no cumplimiento de la planificación de capacitación de riesgo el 12 de mayo de 2008 dictada por la Instituto de Seguridad del Trabajo en relación al autocuidado”, según el informe de fiscalización.

    Fuente: Ecoceanos

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