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    Historiador, político y periodista, así se define Carlos Mesa Gisbert,  quien el pasado sábado anunció su candidatura a las elecciones presidenciales de Bolivia 2019, en las que enfrentará al actual gobernante Evo Morales.

    Las aspiraciones presidenciales de Mesa era un tema recurrente en los medios de comunicación durante los últimos meses, por lo que su postulación no fue una sorpresa.

    Para algunos analistas su perfil y experiencia lo hacen el único contendor posible para Morales, quien busca una cuarta reelección consecutiva y que tiene a su favor  la estabilidad política  y los  buenos indicadores que presenta la economía boliviana.

    ¿Quién es Carlos Mesa ?

    El aspirante a la jefatura de Estado de  Bolivia nació el 12 de agosto de 1953 en La Paz y desde niño estuvo inmerso en la cultura al ser hijo de los intelectuales José de Mesa y Teresa Gisbert.

    En él destaca la influencia de su padre , un reconocido arquitecto, historiador de arte, docente y humanista, que incluso fue galardonado con el Premio Nacional de Cultura en 1995.

    Como historiador de arte José de Mesa realizó estudios sobre la historia precolombina y colonial y  el arte virreinal andino. Mientras que como arquitecto formó a decenas de generaciones en la Universidad Mayor de San Andrés y en la Universidad Católica Boliviana de La Paz,.

    Asimismo,  impartió cátedra especializada en  historia del arte y restauración, invitado por la Unesco en varias universidades de la región.

    Gracias a la trayectoria profesional  e influencia de su padre, Carlos Mesa comenzó en  1971 la carrera de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid, España, y tres años después regresó a La Paz para matricularse en la Universidad Mayor de San Andrés en la que obtuvo un título en literatura  en 1978.

    A partir de 1969 comenzó a trabajar como periodista, primero en radio y luego en prensa y televisión. En la década de 1980 ejerció también como crítico de cine y columnista de los diarios HoyLa Razón y La Prensa, de La Paz, y las revistas Multivisión y Enfoques.

    Su experiencia en los medios lo llevó a ejercer entre 1982 y 1983 como subdirector del diario Última Hora.

    Mientras que en televisión comenzó como conductor del programa Diálogos en vivo del Canal 13 Televisión Universitaria de La Paz, y en 1983 inició el programa de entrevistas De Cerca, que se convirtió en el más importante de ese género de la televisión boliviana, y que  contó entre sus 600 invitados a diversos personajes del ámbito político y cultural como Fidel como Rafael Caldera, Alfredo Bryce Echenique, Geraldine Chaplin, Eduardo Frei, Alberto Fujimori, Eduardo Galeano y Guillermo Ospina, entre otros.

    Además, Mesa fue director de Canal 6 América Televisión (1986-1987), del  Canal 2 Telesistema Boliviano (1988-1990) y en 1990 creó la empresa Periodistas Asociados de Televisión (PAT), que luego pasó a ser  la Red de Televisión PAT, en la que fungió como director general y presentador del principal informativo hasta 2002.

    Otra de sus facetas es su afición al cine, por lo que fundó en 1976 la Cinemateca Boliviana, de la que fue presidente hasta 1985. También fue productor del largometraje Jonás y la ballena rosada, dirigido por Juan Carlos Valdivia, que en 1995 representó a Bolivia en los premios Oscar de Hollywood.

    Mesa es también miembro de la Sociedad Boliviana de Historia y ha sido asesor de la Federación Boliviana de Fútbol (1998-2000). Asimismo, es un prolífico escritor y entre sus obras más conocidas figuran Presidente de Bolivia: entre urnas y fusiles (1983), aventura del Cine Boliviano (1985), Un debate entre gitanos (1991), La epopeya del fútbol boliviano (1994), Territorios de libertad (1995), Historia de Bolivia (con José De Mesa y Teresa Gisbert) (1997) y La espada en la palabra(2000).

    Con respecto a su vida personal, Carlos Mesa está casado con Elvira Salinas y es padre de dos hijos.

    Salto a la política

    En febrero de 2002, y pese a no militar en ningún partido político, Carlos Mesa dio el salto a la política y aceptó acompañar a Gonzalo Sánchez de Lozada, jefe del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), en su candidatura para las elecciones presidenciales del 30 de junio.

    Para muchos su participación se debió al  interés de Sánchez de Lozada de contar con un aliado con alta proyección en los medios.

    La lista del MNR ganó en las urnas, aunque solo consiguió una mayoría relativa (el 22,46% de los sufragios, frente al 20,94% del Movimiento al Socialismo de Evo Morales), lo que dejó la designación presidencial en manos del Congreso, por lo que a través de  una Alianza con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) para beneficio del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Lozada fue designado presidente y Mesa asumió la vicepresidencia.

    En este cargo creó una unidad para combatir la corrupción y  propuso a los altos cargos del país una reducción de sus salarios ante la crisis económica.

    Crisis política

    El 2003 inició con fuertes movilizaciones y protestas en la calle en contra del proyecto de construcción de un gasoducto que facilitaría la exportación de gas a Chile y que se traducía en priorizar la exportación por encima de las necesidades del mercado interno.

    Las primeras protestas, que se generaron durante los meses de enero y febrero, dejaron una cifra de treinta muertos, a los que se sumaron otros 60 más en septiembre.

    Ante la escalada represora de este último evento, Mesa decidió desvincularse de la gestión de Sánchez de Lozada. El 17 de octubre de 2003, horas después de que el jefe de Estado enviara por fax su dimisión al Congreso camino del avión que le iba a trasladar a Estados Unidos (EE. UU.), Mesa fue proclamado presidente, según lo dictado por la Constitución.

    “Los crímenes perpetrados durante estas protestas son conocidos como la “Masacre de octubre” y  los responsables fueron juzgados por la Corte Suprema de Justicia de Bolivia bajo el cargo de genocidio. El ex-presidente, compañero de Gobierno de Mesa, fue declarado culpable por la Corte de Fort Lauderdale del estado Florida (EE. UU.)” reseña el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) en un artículo.

    Mesa presidente

    Carlos Mesa ejerció la presidencia de Bolivia entre 2003 y 2005, y de pronto se vio obligado a lidiar con las dificultades propias de un país empobrecido y polarizado.

    Al no contar con vínculos con ningún partido debió gobernar con la oposición en el Congreso, lo que  hizo inviable varios de sus programas, tanto políticos como económicos.

    Durante su gestión, introdujo ante la opinión pública el tema de la demanda de Bolivia ante Chile por un acceso libre y soberano al mar,  y una  Ley de Hidrocarburos, que aumentaba el porcentaje de regalías e impuestos que petroleras extranjeras, así como la intervención del Estado en el sector.

    Este instrumento legal fue rechazado por sectores sociales y empresariales de Bolivia, bajo el argumento de que provocaría retroceso económico, desempleo y parálisis de la inversión extranjera. Mientras que por el lado contrario los sindicato exigían la nacionalización de los hidrocarburos bajo amenaza de huelga.

    Esto derivó en una serie de protestas que llevaron a Mesa a emitir una renuncia que fue rechazada por el Congreso.

    Como segunda estrategia, convocó a elecciones para la Asamblea Constituyente (que se haría efectiva en el siguiente período presidencial) y un referéndum  vinculante sobre las autonomías. Asimismo, estaba resuelto a implantar un modelo de economía mixta en Bolivia, que no contó con aceptación popular.

    Estas acciones desencadenaron el cierre de varias carreteras que afectaron la actividad económica y masivas protestas para exigir la nacionalización de los hidrocarburos y la convocatoria a una Constituyente.

    Ante este panorama Mesa presentó una segunda renuncia ante el Congreso, que este fue indeclinable.

    Llegó al límite mi trabajo. Creo que mi responsabilidad es decir hasta aquí puedo llegar” dijo al renunciar, tras haber ejercido la presidencia por 20 meses.

    Quiero pedirle disculpas al país si no he sido capaz de conducirlo adecuadamente. Quiero decirles a quienes han creído en mí y me han acompañado durante estos casi dos años, que hice lo que estuvo en mi mano para demostrar que es posible una forma distinta de gobernar…para lograr cumplir la agenda de todos. Agenda que pasa por la Asamblea Constituyente, el Referendo Autonómico y unos hidrocarburos que son de Bolivia y que favorecen a los bolivianos”, subrayó en ese momento.

    Tras su renuncia, el Congreso decidió convocar elecciones presidenciales, en las que obtuvo la victoria con un 54% el máximo dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, quien desde  entonces ha sido reelecto en tres oportunidades.

    Vocero de Bolivia ante La Haya

    En abril de 2014, Evo Morales designó a Carlos Mesa como el encargado de explicar a la comunidad internacional las razones jurídicas e históricas de la demanda boliviana contra Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.

    Como vocero defendió el argumento de que el acceso  al mar que tiene Bolivia por el tratado de 1904 es  insuficiente, y que  la nación suramericana sustenta su demanda en  los ofrecimientos hechos por diversas autoridades chilenas a lo largo de 139 años.

    Sin embargo, este rol se vio varias veces afectado por  las discrepancias políticas  que ha mantenido con el presidente boliviano.

    Ante el rechazo de la Corte Internacional de Justicia a demanda presentada por Bolivia contra Chile, Carlos Mesa llamó a reconocer y respetar el veredicto, contrario a las críticas emanadas por Evo Morales , quien insiste en que el tema no está zanjado.

    “Cualquier Estado, cualquier nación que se respete a sí misma, que respete el derecho internacional y la existencia de instituciones de esa naturaleza, una de ellas nada menos que la propia Corte, debe en mi opinión respetar y aceptar el fallo le haya sido favorable, o como nos ha ocurrido en este caso, le haya sido contrario”, afirmó en un video.

    Indicó que Bolivia debe respetar el veredicto porque “insistió permanentemente, suponiendo que iba a ganar el caso, y le dijo a Chile que, antes del fallo, debía acatarlo cualquiera que fuese su resultado“.

    “En ese contexto, no veo ninguna razón que explique o justifique que ahora digamos lo contrario. Es digno para nuestro país aceptar lo que la Corte ha dicho“, dijo, citado por el portal  Emol.


    Sobornos y señalamientos

    En los últimos tiempos el expresidente boliviano ha sido vinculado con “indicios de sobornos” durante su Gobierno por parte las firmas brasileñas Odebrecht y Camargo Correa en proyectos de construcción de carreteras.

    Asimismo, ha sido cuestionado por las condiciones de la expulsión de la empresa chilena Quiborax, por la que el Estado Boliviano deberá pagar más de 48 millones de dólares como indemnización.

    Las decisiones tomadas por Mesa en este caso enmarcan, según declaraciones del procurador general, los delitos de resoluciones contrarias a la Constitución y las Leyes, incumplimiento de deberes y conducta antieconómica.

    Sin embargo,  Mesa aseguró que la denuncia se apega a un plan de destrucción de su imagen y aseguró que Bolivia fue defendida de manera negligente, ya que la Non-Metallic Minerals, subsidiaria de Quiborax en Bolivia, no había invertido ni un millón de dólares al momento de ser expulsada, tal y como reseña el diario El Deber.

    Candidatura presidencial

    “He tomado la decisión de ser candidato a la presidencia del Estado. Y lo hago por una razón muy clara, porque éste es un tiempo de inflexión histórica, porque estamos en el comienzo, en el umbral de un nuevo tiempo”, dijo Mesa de 65 años en un video publicado en su cuenta de Twitter.

    Participará en la contienda  sin el apoyo inicial de los partidos importantes de la oposición y bajo las siglas del Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), un pequeño partido que cuenta registro en el sistema electoral nacional, requisito imprescindible para competir por la jefatura de Estado.

    Mesa se medirá primero en las primarias que se celebraran en enero, y aunque sea el abanderado del FRI, podrá aceptar el apoyo de otros partidos.

    De hecho, los dirigentes del Movimiento Demócrata Social expresaron su interés en evaluar una posible alianza basada en un programa de gobierno.

    Ya las cartas están echadas, basta ver cuáles argumentos utilizará Carlos Mesa para intentar vencer a Morales en las próximas elecciones de 2019.

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