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    En un operativo denominado “Canaan, la cosecha final”,  realizado el 15 de marzo por un grupo especial que combate el trabajo esclavo del Ministerio del Trabajo de Brasil, se encontraron 565 ciudadanos brasileños en condiciones de esclavitud, ubicados en distintas haciendas de los estados de Sao Paulo, Minas Gerais y Bahía, ubicados en las regiones Metropolitana, Sudeste y Nordeste del país respectivamente. Dentro de las víctimas se encontraron 32 menores de edad.

    Los trabajadores sometidos a trabajos similares a los de un esclavo, prestaban servicios a una secta religiosa conocida como “Comunidad Evangélica Jesús, la Verdad que Marca”. La secta religiosa había sido investigada en 2013, primera ocasión en la que se descubrieron a 348 personas sometidas, quienes realizaban trabajos agrícolas, mecánicos, de confección y de servicios en distintos establecimientos, propiedad de los líderes de la organización, en horarios y condiciones inhumanas a cambio únicamente de comida, vivienda y la supuesta protección del inminente fin del mundo.

    Las personas, captadas en su mayoría en Sao Paulo, eran convencidas de donar sus bienes a las distintas asociaciones controladas por el grupo religioso y abandonar sus vidas cotidianas y hogares para establecerse en comunidades rurales en las cuales compartían todo y en las que estarían resguardadas del fin del mundo.

    Según relató el fiscal Marcelo Campos, coordinador de la operación “Lo sorprendente en el caso de las victimas cautivas en condiciones similares es que siempre manifiestan su deseo de ser liberados al haber presencia policial, pero en el caso de esta secta en particular, los cautivos manifestaron su deseo de continuar en las condiciones de explotación y cautiverio del que son víctimas, producto del nivel de adoctrinamiento que ejercen los líderes de la organización”.

    Campos informó que las víctimas permanecerán en las haciendas hasta tanto no manifiesten su deseo de ser retirados de las mismas. Sin embargo, pese a su decisión, obligarán a los dueños a pagar retroactivamente todos los salarios y a restablecer las garantías laborales desde el día en el que fueron reclutados.

    El fiscal también indicó que el aumento tanto del patrimonio como el de los adeptos de la organización ha aumentado exponencialmente en los últimos cinco años y que los líderes del grupo religioso fueron detenidos por distintos delitos y acusados penalmente.

    Brasil fue el último país de América Latina en abolir oficialmente la esclavitud, en 1888. Se estima que entre los siglos XVI y XIX llegaron al país más de tres millones de esclavos desde África para trabajar en plantaciones de azúcar, café y minas de oro. Eso dejó una huella imborrable en Brasil, en la cultura, religión y diversidad racial de una sociedad que hoy suma 190 millones de personas.

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