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    Mejorar el rendimiento físico y mental es hoy en día un desafío no solo para deportistas profesionales, se ha transformado en un reto para todo aquel que desee llevar una vida plena y llegar a la vejez en óptimas condiciones.

    A la gama de opciones de entrenamiento corporal que existen en el mundo, se han unido en los últimos años disciplinas que buscan acondicionar un órgano fundamental del cuerpo humano: El cerebro.

    Entre estas disciplinas emergentes se encuentra el neurofitness, un método de entrenamiento que consiste en la estimulación de áreas específicas del cerebro, para alcanzar resultados puntuales como mejorar el estrés, elevar la agilidad mental y acelerar los procesos cognitivos.

    En Colombia, Argentina, México y Ecuador se han instalado espacios dedicados a este tipo de entrenamiento, con una amplia aceptación de los usuarios.

    Con este tipo de terapia “se pueden estimular las áreas psicomotrices del cerebro y las áreas asociadas a la memoria muscular. Foto Web.

    Felipe Mosquera está al frente de MindSpa, un lugar especializado en neurofitness ubicado en Quito, capital de Ecuador. Mosquera es ingeniero y posee una sub especialización en psicología, área que estudió para comprender mejor el funcionamiento del cerebro humano.

    Explicó para el diario ecuatoriano El Comercio que con este tipo de terapia “se pueden estimular las áreas psicomotrices del cerebro y las áreas asociadas a la memoria muscular para adquirir una destreza o una habilidad física más rápidamente”.

    Señaló que “el tratamiento no es clínico, está enfocado al área del fitness o aptitud física, es decir, no reemplaza una consulta médica o una terapia sugerida por neurólogos o psicólogos”, precisó.

    El primer paso para iniciar este tipo de entrenamiento es realizar un electroencefalograma para identificar las ondas cerebrales. Explicó Mosquera que las ondas Alfa se originan en períodos de relajación, las beta están asociadas con el cerebro despierto e implicado en actividades mentales; las theta se alcanzan en un estado de calma profunda y las ondas delta se generan en un sueño profundo.

    La estimulación transcraneal directa emplea pulsaciones eléctricas imperceptibles en zonas específicas del cerebro. Foto Web.

    El neurofitness emplea dos tipos de estímulo: el foto acústico que consiste en el uso de unas gafas que emiten pulsaciones de luz mientras se escuchan sonidos a través de audífonos.

    Por otra parte, la estimulación transcraneal directa emplea pulsaciones eléctricas imperceptibles en zonas específicas del cerebro. Ésta, según los expertos, es ideal para estimular el rendimiento físico.

    Tanto el estímulo foto-acústico como la transcraneal se realizan con equipos aprobados por la Food and Drug Administration (FDA) organización estadounidense encargada de la regulación de alimentos, medicamentos y aparatos médicos.

    Los resultados de la terapia dependen de los objetivos planteados en la sesión. Sin embargo, aseguran que las sesiones de 90 minutos que se realizan antes de la actividad física, permiten al cerebro adquirir una neuroplasticidad efectiva, que eleva la capacidad para adaptarse y cambiar.

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