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    En apenas 24 horas renunciaron los dos máximos representantes de la misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Honduras, encargada de investigar casos de corrupción y fraude electoral en las recientes elecciones presidenciales.

    Los funcionarios renunciados cuestionaron la falta de compromiso del secretario general, Luis Almagro, quien además quedó expuesto por subestimar un informe de la misión de observación electoral de la OEA, que detectó irregularidades en dichos comicios.

    El detonante de la crisis fue una nota que Almagro le envió al presidente hondureño Juan Orlando Hernández en la que cuestiona el resultado de la misión de la OEA. Allí el secretario general ignoró una denuncia que hizo el jefe de la misión sobre amenazas y presiones.

    Juan Jiménez renunció como jefe de la Misión de Apoyo de la OEA Contra la Corrupción en Honduras (Maccih) por diferencias con Almagro. Según sus palabras, el secretario general no lo apoyó en la lucha contra la corrupción, y denunció que Almagro no lo recibe desde agosto del año pasado, incluyendo una visita que hizo a Washington el 30 de enero cuando intentó explicarle al secretario general de la OEA que “estaba recibiendo presiones y amenazas” con motivo de sus investigaciones en Honduras.

    Jiménez señaló en una extensa carta publicada el jueves último, día de su renuncia, que “el Estado de Honduras no ha querido aprobar leyes importantes propuestas por la Maccih, como la Ley de Colaboración Eficaz, que cumplió en diciembre último un año desde su entrega”.

    También dijo que “de 33 expertos internacionales que trabajan para la Maccih, 25 de ellos lo hacen en Tegucigalpa y presuntamente 8 de ellos trabajan en la sede de Washington (es decir, casi 25 % del total)”.

    LA OTRA RENUNCIA

    Un día después, este viernes, renunció el procurador de la Misión, Julio Arbizú, quien aludió a Almagro al señalar que  “cuando el que te ataca es el que debe respaldarte, es porque el río trae piedras. Y eso, más temprano que tarde, se va a saber”.

    Almagro había dicho en la semana en una carta dirigida al presidente Hernández que “será necesario fortalecer el funcionamiento de la Maccih”, porque “no ha sido capaz de arrojar los resultados en cuanto a investigaciones y procesamientos por casos de corrupción que hubiésemos deseado”.

    Antes de la carta de Almagro, Jiménez denunció nuevas amenazas que se sumaron a otras que ha estado recibiendo por su trabajo en el país centroamericano.

    La reciente crisis electoral a partir de las fuertes y nunca exploradas denuncias de fraude en las elecciones que ganó Hernández, también se coló en la crisis de la OEA. La Alianza de Oposición contra la Dictadura, que según la justicia electoral fue derrotada por escaso margen por Hernández, exigió la publicación del informe que Jiménez entregó a la OEA en octubre de 2017.

    Salvador Nasralla, quien fue candidato presidencial de la Alianza de Oposición, recordó que ese documento contiene información de corrupción en el TSE (Tribunal Supremo Electoral) previa a elecciones del 26 noviembre de 2017″.

    También se pronunció el ex presidente hondureño y coordinador de la Alianza de Oposición, Manuel Zelaya, quien exigió la publicación de ese informe semestral de la misión anticorrupción.

    Fuente: América XXI

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