Intervención de Arte reclama #MarParaBolivia con un millón de barquitos de papel

Campaña artística internacional para visibilizar la demanda marítima: La original idea del cineasta brasileño André Góes consiste en la confección para el próximo 12 de abril, Día de las niñas y los niños, de cientos de miles de barquitos que serán utilizados para intervenir en lugares emblemáticos de todo el mundo.
La Paz, 22 de marzo. – El proyecto “Barquito de papel” busca a través del arte, con instalaciones en 32 países y la realización de una película, “la viralización y una declaración mediática de alto impacto con los barquitos como símbolo sensible y puro del diálogo y del reclamo pacífico sobre la histórica reivindicación para que Bolivia recupere su salida soberana al mar”.

El realizador cinematográfico fue entrevistado en Radio Comunidad, donde explicó que llegó a Bolivia en 2012 para filmar su película “El museo de la nada” en el salar de Uyuni. Siendo poeta, se conmovió un 23 de marzo al presenciar en las celebraciones por el Día del Mar, “la fuerza con que se reivindicaba una causa justa”, y se dijo: “quiero ayudar y participar como creador” porque vive en Bolivia y ama al país.

Así nació la campaña, cuyo emblema son los barquitos de papel, “un ícono universal y sencillo que transmite un mensaje de paz y diálogo desde el corazón de los niños del mundo, porque a ellos hay que apostar para poder, concientizando a las nuevas generaciones, cosechar el fruto del futuro”, explicó.

A partir de entonces comenzaron a recibir videos de todo el mundo, “de niños haciendo sus barquitos y enviando sus mensajes solidarios y globales, demostrando que Bolivia no está sola en su reivindicación marítima”. Este material se recopila desde hace ocho años todos los 23 de marzo y la película está en su fase de finalización, cuya “llave de oro será el millón de barquitos pintados por Roberto Mamani Mamani (nuestro príncipe aymara) con el mensaje de que el mundo dice ‘Sí, Mar para Bolivia’”.

Hasta el cielo

Además de la película, la iniciativa se completará con una escultura itinerante, de 8 metros de altura por 20 de ancho, de un barco de papel gigante realizado por Mamani Mamani con el objetivo de viajar por 32 países en estadías de una semana en lugares emblemáticos como el Cristo Redentor en Río de Janeiro, la Torre Eiffel en París o el Palacio Rojo de Moscú, llevando el mensaje de la causa marítima con el apoyo de la Armada y del gobierno boliviano.

Otros artistas bolivianos de relieve internacional que participan del proyecto son los músicos de Kalamarka y el cineasta Jorge Sanjinés a través de su colectivo Ukamau.

La ruta de la caravana pasará por Alemania, Argentina, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Ciudad del Vaticano, Colombia, Corea del Sur, Cuba, Dinamarca, Ecuador, Egipto, España, Estados Unidos, Francia, India, Irán, Italia, Japón, México, Países Bajos, Panamá, Paraguay, Perú, Reino Unido, Rusia, Suecia, Uruguay y Venezuela.

También el espacio exterior podría ser parte del simbólico reclamo ya que se gestiona que el barquito número un millón sea transportado por un astronauta que lo haga flotar en una transmisión en directo con el universo como testigo. Aunque todavía no está confirmado, “tenemos el derecho a soñar”, dijo André.

Sentimiento infinito

André explicó que esta loable iniciativa de “colocar la demanda marítima en los ojos del mundo”, se basa en “mostrar el sentimiento poético del mar, lo cual nos lleva al mar político porque existe un sentimiento marítimo irrenunciable en Bolivia. Es un sentimiento muy particular del boliviano que vierte sus lágrimas por el mar perdido y encontrarlo es un acto sagrado, es como encontrar la puerta al infinito que le fue quitada porque no siempre la justicia es justa”.

Por eso considera que a ése mar “Bolivia se aproxima cada vez más desde el diálogo, mientras que Chile precisa escuchar. Es hora de comunicar al mundo que hay un tema pendiente y no se va a renunciar a él. Nuestro hermano presidente Evo fue muy valiente y sabio al llevar esto por primera vez a la justicia internacional. Somos conscientes de que vendrán nuevos tiempos de diálogo, de integración y de mar para los pueblos”.

Invitación desde el poema

Emocionado y entusiasta, André cerró la entrevista con un poema de su cosecha que “hubiera hecho bulla en La Haya”, según describió jocosamente. Pero antes reiteró la invitación para que hasta el 12 de abril, como tramo final de la campaña, niñas y niños de Bolivia y todo el mundo envíen registros de “la mayor flota de barcos de papel para entrar en los Récords Guinness” con el pedido irrenunciable por el mar boliviano. Los envíos pueden realizarse a la página de facebook “Mil barquitos de papel”.

Entonces sí brindó su “Lágrimas de Achachilas”, que da inicio a la película, “porque la diplomacia se hace con arte, cariño, gestos poéticos y sentimientos” y cuyos versos finales son los siguientes:

“Para un poeta la flor que no existe es mil veces más real que la flor que ahí está / Y por eso digo, afirmo y reafirmo que esta gente de Bolivia sí tiene mil pacíficos océanos y el infinito azul del mar / La navega el corazón, una región que no se puede clausurar / Ahora mil barcos de papel emergen de las aguas del Titicaca y tranquilamente sobrevuelan las minadas franjas del desierto de Charaña / Contra la verdad de esta gente no hay tratados oscuros, abrazos dudosos ni tampoco diálogos de artimañas / La gente de Bolivia sí tiene el Pacífico océano y el infinito azul del mar / La navega el corazón, una región que no se puede clausurar”.

/// Sebastián Moro – Prensa Rural ///

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