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    Dentro de las más arraigadas y frecuentes interpretaciones sobre el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán está el hecho de haber partido en dos la historia de Colombia. Hay un antes y un después luego de ese 9 de abril de 1948 en el que fue sacado del ruedo político el líder colombiano el mismo día en que se realizaba la IX Conferencia Panamericana en Bogotá.

    Este asesinato, ocurrido hace 70 años contra el líder Gaitán,  al igual que el de otros líderes latinoamericanos, no fue una acción homicida contra una persona sino un crimen para aniquilar o menguar la voluntad popular. Según algunos analistas “el objetivo es la gente, las personas con derecho a elegir y decidir”.

    La impunidad judicial que guía su muerte es uno de tantos casos marcados por esta condición en el extenso historial de violencia en Colombia y otras naciones para impedir el posicionamiento de liderazgos de izquierda, utilizando una temeraria estrategia de poder.

    Tras su asesinato político, las masas enardecidas destruyeron todo lo que se presentaba a su paso, generando con el grito “mataron a Gaitán”. Del hecho quedaron plasmadas imágenes sorprendentes como los pañuelos bañados  en charcos de  sangre de quienes lloraron su cuerpo  caído. Colombia pasó de la pretensión de ser la “Atenas Sudamericana a protagonizar el llamado “Bogotazo” , dejando desmontada la matriz de que en Colombia se construía la más sólida democracia de América Latina.

    Gaitán se perfilaba ganador de las elecciones presidenciales de 1950 y, antes de su asesinato, orientó su discurso y acción hacia la transformación histórica de los colombianos. En el contexto: cientos de miles de personas muertas y millones de desplazados en medio de una espiral de violencia a la que Gaitán enfrentó, haciendo temblar los cimientos de la oligarquía neogranadina.

    Los años que sucedieron el asesinato de Gaitán, más que silenciar las voces del pueblo, afianzaron el grito de justicia de una sociedad colombiana marcada por profundas heridas y su clemencia ante la inequidad social que aún los hace reflexionar sobre si la realidad Colombiana hubiese sido distinta sin su asesinato.

    El mandatario venezolano Nicolás Maduro, quien en 41 días se enfrentará a un proceso de reelección presidencial,  escribió a través de su cuenta en la red social Twitter  que el  asesinato del líder colombiano es una inspiración para  el voto popular. “Hace 70 años asesinaron en Bogotá al ‘Tributo del Pueblo’, Jorge Eliecer Gaitán. Líderes así inspiran al pueblo a participar y salir a votar. ‘¡A la carga! ¡Contra la Oligarquía! ¡Por la restauración moral de la República!’ decía. Hoy su grito retumba en Latinoamérica”.

    Entretanto, el candidato colombiano Gustavo Petro, destacó la consigna de Jorge Eliecer Gaitán que propugnó a la disminución de la desigualdad señalando que: “Este fue un 9 de abril en Bogotá Humana por la Paz en Colombia (…) Justicia Social es disminuir la desigualdad social logrando que los que menos tienen tengan alimentación educación, libertad y dignidad”.

    Jorge Eliecer Gaitán nació el 23 de enero de 1903 en la ciudad de Bogotá. Fue magistrado de la Corte en 1939 y senador por Nariño en 1942, además de presidente del Senado, ministro del Trabajo en 1943 y 1944, y candidato presidencial en oposición al liberal oficialista Gabriel Turbay por el Movimiento Liberal Gaitanista.

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