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    Desde hace una semana, el ex vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, se mantiene en huelga de hambre tras denunciar que está incomunicado y en condiciones deplorables e infrahumanas en la cárcel de Latacunga, una prisión de máxima seguridad a la que fue trasladado el domingo por orden del Gobierno de Lenín Moreno.

    Su abogado, Eduardo Franco Loor, alertó  que Glas “se encuentra en un estado delicado de salud”, y responsabilizó a las autoridades por su seguridad e integridad física.

    Franco calificó el traslado como “arbitrario e inconstitucional” y una muestra que “Glas es un perseguido político por el Gobierno de Lenín Moreno“, y explicó que las autoridades debieron de avisar con 48 horas el cambio de centro penitenciario.

    A principios de octubre Glas cumplió un año de prisión en la cárcel 4 de Quito, la capital ecuatoriana, como parte del caso de la asociación ilícita relacionado  con la constructora brasileña Odebrecht, por el que fue sentenciado en calidad de autor a seis años de reclusión menor.

    La Secretaría de Comunicación de Ecuador informó que la decisión de trasladar a Glas a Latacunga, ubicada a 90 kilómetros de Quito, se debió a razones de “seguridad”, tras la fuga de Fernando Alvarado, ex secretario de Comunicación del expresidente Rafael Correa.

    Alvarado, procesado por presunto peculado, indicó que decidió retirase un grillete electrónico y huir de Ecuador para escapar de los abusos de Lenín Moreno.

    En un  mensaje  publicado en su cuenta de YouTube, indicó que se encuentra “asilado en un país que ha entendido que hay una persecución política en Ecuador y que no hay una administración de justicia decente”, y se refirió a Glas como un guerrero.

    “Soy un preso político”

    “Soy un preso político. Por el odio sin límites me han trasladado de cárcel sin motivo, solo por humillarme, solo por venganza. Mi vida corre peligro“, denunció Jorge Glas en la carta que fue publicada en su cuenta en Twitter.

    En el texto, señaló que llevará a cabo la huelga de hambre “hasta que vengan a ver lo que pasa en Ecuador” y, por ello, pide “al mundo que venga a revisar mi caso”, así como el del expresidente Rafael Correa (2007-2017), quien está sometido a una persecución política.

    Alguien en el mundo debe hacer algo, la Santa Sede, la ONU, la OEA, la Corte Interamericana, la Corte de la Haya, juristas del mundo, organismos de defensa de los derechos humanos”, expresó.

    Además, indicó que su caso, así como el de Correa, es parte de “la judicialización de la política” en el país, algo que —señala— “debe ser considerada un delito de lesa humanidad”.

    “El mundo no puede ser indolente a la persecución política contra todo líder progresista en Latinoamérica”, indicó en la carta que escribió de puño y letra.

    Carrera política de Glas

    Jorge Glas entró al Gobierno de Rafael Correa en diciembre del 2006, cuando fue nombrado gerente del Fondo de Solidaridad en el que lideró la tarea de recuperar la soberanía de los sectores estratégicos para ponerlos al servicio de todos los ecuatorianos.

    Entre agosto de 2009  y marzo de 2010 se desempeñó como ministro de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, cargo en el que logró ampliar la conectividad a internet por banda ancha, instalando más de 14.000 kilómetros de fibra óptica y dotar además de internet gratuita a más de 4.000 escuelas públicas.

    En abril de 2010  fue designado ministro coordinador de los Sectores Estratégicos, donde trabajó en la renegociación de los contratos hidrocarburíferos,  para que el Estado  pudiera recuperar la soberanía sobre el petróleo e incrementar la renta petrolera nacional.

    En su gestión, Ecuador alcanzó  la mayor inversión en el sector eléctrico de su  historia, con la ejecución simultánea de 12 proyectos de generación eléctrica.

    Glas fue electo vicepresidente en los comicios de 2013, que le otorgaron la victoria a Correa para ejercer un segundo mandato.

    La función principal que se le encomendó fue el cambio de la matriz productiva y de la matriz energética.

    En su mandato, se culminó la construcción varias represas hidroeléctricas  y lideró el comité de reconstrucción de la provincia de Manabí tras el terremoto ocurrido en 2016.

    Mediante la fórmula presidencial de Alianza País Glas fue reelecto en febrero de 2017 para continuar en el cargo de vicepresidente hasta el 2021, junto a Lenín Moreno como presidente de la República, quien le encargó las competencias de producción hasta que en agosto, el mandatario ecuatoriano le retiró todas sus funciones  como consecuencia de las acusaciones de corrupción en su contra.

    Juicio y sentencia

    En diciembre de 2017, Jorge Glas fue condenado a  6 años de prisión al ser declarado culpable del delito de asociación ilícita en la trama de sobornos que la constructora brasileña Odebrecht protagonizó en Ecuador.

    La Fiscalía General había pedido la pena máxima de seis años de cárcel al considerar probado que Glas se benefició de 13,5 millones de dólares en sobornos por parte de Odebrecht, para la adjudicación de cinco contratos de obra entre 2012 y 2016, cuando estaba a cargo de sectores estratégicos durante el Gobierno de Rafael Correa.

    Glas fue condenado a esa pena junto con otras cuatro personas implicadas, entre ellas su tío Ricardo Rivera. El tribunal de justicia declaró que la sentencia permitía concluir la configuración de otros  delitos como peculado, concusión, cohecho o enriquecimiento ilícito, y ordenó su inmediata investigación.

    En enero de 2018 el presidente Lenín Moreno anunció  que por cumplirse el plazo máximo de 90 días de falta temporal, Glas estaría en ausencia definitiva  y se eligió a María Alejandra Vicuña como su sucesora en la vicepresidencia.

    Incongruencias e irregularidades

    En junio pasado el diputado chileno Hugo Gutiérrez Galvez presentó un informe sobre el caso de Glas, realizado junto al jurista Rubén Jerez Atenas, luego de realizar una visita al exvicepresidente en la Cárcel 4 de Quito.

    En este documento revelaron algunas incongruencias en torno a la sentencia. En primer lugar, que fue enjuiciado con un Código Penal derogado, el de 1971, y no con el Código Orgánico Integral Penal (COIP) vigente.

    La Asamblea Nacional aprobó el desafuero de Glas, para poder ser juzgado, con base en el artículo 370 del COIP. Sin embargo, “se juzga y condena, en primera instancia, al vicepresidente por delitos derogados (artículo 369 y 370 del Código Penal de 1971); lo que implica un directo atentado a la Constitución, que prohíbe la aplicación de normas penales que no existan”, señala el documento.

    A pesar de ello, la prisión preventiva fue dictada con base en el COIP. “Se da, en consecuencia, la metáfora del Frankenstein jurídico. Esto se traduce en que los fiscales y jueces le crearon al vicepresidente una ley penal especial ad hoc. Ella fue conformada por la unión de diversas mutilaciones normativas”, explican en su texto Gutiérrez y Jerez.

    Además, sostienen también que “mezclaron, en una juguera mental, tipos penales derogados, con sanciones también derogadas, aplicando la regulación de la participación contemplada en el COIP, agregando las escalas de penas más la prisión preventiva del actual código”. Todo muy claro.

    Por otra parte, cuestionaron el hecho de que Moreno no tenía facultades para declarar  vacancia definitiva del vicepresidente, por lo que fraguó un golpe de Estado.

    Gutiérrez y Jerez descubrieron que Moreno actuó fuera del derecho con actos de hechos “Es del caso aclarar que en la remoción del Vicepresidente, mediante la declaración de su falta definitiva, no puede aplicarse la presunción de las competencias y facultades implícitas que reconoce el artículo 86 del Estatuto Régimen Jurídico Administrativo Función Ejecutiva(ERJAFE)”

    Indicaron que el presidente de la República, está expresamente  marginado de resolver implícitamente la desvinculación del cargo del vicepresidente, dado que esa competencia no está fijada en ese artículo.

    Esta remoción no es posible  justificarla como una medida y decisión  razonablemente necesaria para que el Presidente pueda cumplir los objetivos específicos  que le determina la ley, menos cuando previamente se ha despojado al vicepresidente de todas sus funciones ejecutivas. Por tanto, al Presidente no le asiste la facultad para auto conferirse una potestad que la Constitución y la ley no le han atribuido de manera expresa y detalladamente”, señalaron.

    En mayo de 2018 la defensa del ex vicepresidente apeló la sentencia, argumentando todas las irregularidades del proceso.

    Sin embargo El Tribunal Penal ecuatoriano de la Corte Nacional de Justicia negó este recurso. Por lo que los abogados presentarán un recurso de casación y acudirán a instancias internacionales para demostrar la inocencia del exfuncionario.

    Moreno contra Glas

    Luego de asumir la presidencia en mayo de 2017, Lenín Moreno dio un monumental giro político y se deslindó del líder de la llamada Revolución Ciudadana, Rafael Correa.

    El entonces vicepresidente se opuso a ese salto político y el 2 de agosto de 2017 emitió un comunicado en el que rechazó algunas medidas tomadas por el gobierno de Moreno. Entre las que se encontraban la entrega de la administración del sector eléctrico a opositores, el control de medios públicos a representantes de medios privados, la manipulación “perversa” de las cifras económicas y la acusación de “corruptos” a funcionarios del gobierno anterior, del cual el propio mandatario formó parte.

    A partir de ese momento se dio un cambio en el Presidente de la República y tomó una posición de ataque al vicepresidente (…) al parecer el Glas se vuelve incómodo y comienza el proceso de querer cambiarlo”, explicó la asambleísta, Sofía Espín.

    En una entrevista concedida desde la cárcel 4 de Quito a la periodista Cynthia García, Jorge Glas,  denunció que fue víctima de una conspiración trazada por el presidente ecuatoriano.

    “En agosto Lenín lanza por cadena nacional una visión distorsionada de las cifras macroeconómicas. Plantea una situación de sobreendeudamieto. Tergiversó cifras positivas para volverlas negativas con el fin de tratarnos a todos de ladrones y decir que el correísmo había robado. Era una barbaridad. Pensamos que era ignorancia, luego supimos que era un plan. Yo no fui un candidato impuesto. No quería ser candidato a vicepresidente. Estaba en Manabí cuando Lenín Moreno me llama y me dice que me necesitaba y que no aceptaba un no. Cometí el error de decirle que sí. Me utilizó para ganar. Soy ingeniero, no astrólogo. Cómo me iba a imaginar que iban a montar un armado de corrupción. Moreno es la contrarrevolución en toda la dimensión de la palabra”, manifestó.

    Asimismo, planteó que su juicio estuvo viciado y  lleno de irregularidades.

    Los jueces hicieron una interpretación arbitraria del principio de ley penal más benigna y forzaron la calificación del delito y los rangos de pena para que no tuviera la posibilidad de la excarcelación. La asociación ilícita es la forma de condenar sin pruebas”, planteó en la entrevista.

    “La Constitución no establece el abandono del cargo del exvicepresidente, me destituyeron por decreto. Pedí juicio político y no me llevaron. Me podría haber defendido. He sido víctima de un asesinato mediático(…) Soy un preso político del gobierno de Lenín Moreno”, agregó.

    Persecución política

    “Condenaron a un inocente” fue la expresión que utilizó Rafael Correa al conocer el veredicto en el caso su ex vicepresidente.

    El exmandatario ha sido uno de los mayores defensores de Glas y ha señalado que el hecho de que esté en la cárcel es producto de una persecución política y judicial , perpetrada por el Gobierno ecuatoriano.

    Para Correa el caso de Jorge Glas es un “lawfare” que comprende el uso indebido de instrumentos jurídicos y medios de comunicación para fines de persecución política, destrucción de imagen pública e inhabilitación de un adversario político

    La condena es una vulgar y cruel persecución política con las más grandes aberraciones jurídicas. El mundo debe reaccionar. Jorge Glas es totalmente inocente. Busquen ustedes una sola prueba contra él, no existe, se está condenando a inocentes sin pruebas”, denunció, citado por EFE.

    Para el exgobernante, la condena a Glas es parte de una “estrategia regional” y denunció que “la judicialización de la política es la nueva forma de perseguir a los líderes progresistas de América Latina“.

    “Es lo mismo que le hicieron a Dilma (Rousseff), a Lula (Da Silva) y a Cristina (Fernández de Kirchner). Primero viene el bombardeo mediático, te destruyen la reputación, te hacen perder apoyo y, cuando te enjuician de cualquier cosa, nadie sale a defenderte porque ya te quitaron el apoyo político”, explicó.

    Según el expresidente, los responsables de este supuesto complot contra las líderes progresistas de la región “son las fuerzas derrotadas estos últimos diez años“.

    Al referirse a Lenín Moreno, Correa lo cataloga como un traidor a los ideales que dieron base a la Revolución Ciudadana, y que ahora sirve a los intereses imperialistas.

    Siempre supimos que Lenín Moreno era un tipo sin convicciones, no sabíamos que era un traidor y que era un mentiroso compulsivo, tenemos un impostor profesional”, condenó.

    Salud de Glas

    La preocupación sobre el estado en que se encuentra Jorge Glas acapara la atención de la opinión pública.

    Su salud es frágil, ya que padece de gastritis crónica y de una enfermedad denominada espondilitis anquilosante que es degenerativa y se localiza en la zona lumbar, la cual  progresivamente inhabilita los distintos órganos.

    “Tiene en este momento una gastritis crónica muy severa, se encuentra afiebrado, se encuentra con una presión arterial una hipertensión muy acentuada y fundamentalmente en el traslado que se hizo desde Quito a Latacunga, no se le permitió llevar la medicación que toma en la mañana en la tarde y en la noche”, afirmó su abogado.

    Se esperaba que Glas fuera examinado este jueves, pero se pudo conocer que  permanece incomunicado y no ha sido visto por un equipo médico.

    Incluso la asambleísta Sofía Espín se refirió a la “urgencia” de la situación del ex vicepresidente y llamó a la comunidad internacional a tomar cartas en el asunto.

    Hábeas corpus

    Durante la tarde de este jueves , los abogados de Jorge Glas presentaron un pedido de hábeas corpus en la Función Judicial de la provincia de Cotopaxi

    La acción de hábeas corpus se encuentra tipificado en el artículo 89 de la Constitución de Ecuador. Este recurso tiene por objeto recuperar la libertad de quien se encuentre “privado de ella de forma ilegal, arbitraria o ilegítima”, así́ como “proteger la vida y la integridad física” de las personas privadas de libertad.

    El abogado ,Eduardo Franco Loor,  señaló que con esta medida se espera “que sean los jueces en derecho, jueces que no estén influenciados ni palanqueados los que revisen este caso”.

    Asimismo,  un grupo de asambleístas y políticos afines al correísmo presentaron a las Naciones Unidas un pedido de asistencia especial al ex vicepresidente.

    Caza de brujas al correísmo

    Lejos de recapacitar frente a la conmoción que ha causado la huelga de hambre y las condiciones de reclusión de Jorge Glas, el presidente Lenín Moreno anunció que actuará contra las “mafias” y los “topos” del correísmo que están incrustados en el Gobierno.

    “La fuga de un sospechoso es evidencia de una traición enquistada en nuestras dependencias. Hay un proceso de investigación en marcha y daremos con los responsables”, dijo al tiempo que señaló que Ecuado  ha sido golpeado y engañado “por los estafadores de siempre, pero eso nos fortalece”, reseña el diario El Comercio.

    Lo cierto es que la popularidad de Moreno va en picada y actualmente ronda el 40%, más de 30 puntos por debajo del 77% que tenía hace un año.

    La decisión de abandonar los postulados del progresismo y emprender una agenda neoliberal de austeridad  cond espidos a funcionarios públicos, aumento en la tarifa de los combustibles, rebaja de impuestos a los más ricos, y contratación de deuda pública para financiar a los importadores  le ha pasado factura y lo acerca a un escenario de ingobernabilidad, con una ola creciente de protestas masivas.

    Jorge Glas debe recuperar el cargo de Vicepresidente de Ecuador

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