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    Michel Temer apresura sus últimas acciones como Presidente de Brasil, entre ellas destaca el TLC que pretende firmar con Chile en tiempo récord, el cual profundizará el esquema neoliberal que está siendo tendencia en las reacciones entre los países de la región. Aquí abordamos los detalles y las aristas más relevantes de ésta operación político-económica entre Chile y Brasil.

    Hasta este viernes 19 de octubre estarán reunidos en Santiago los equipos de Chile y Brasil que trabajan en un nuevo Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países.

    En abril pasado los presidentes de Chile, Sebastián Piñera y Brasil, Michel Temer, se comprometieron a  trabajar en un nuevo acuerdo con sentido de “urgencia” que permita profundizar el intercambio de bienes, servicios e inversiones.

    Felipe Lopeandía y  Michel Arslanian han sido los encargados de adelantar las negociaciones por Chile y Brasil , respectivamente, en las reuniones llevadas a cabo en junio, agosto y septiembre.

    Se estima que la de esta semana  podría ser la última de las rondas bilaterales para tener un documento terminado que deberá ser aprobado por las cámaras de Diputados y Senadores de ambos países.

    De acuerdo con el diario El Mercurio hasta la fecha se han acordado las materias de: pymes, telecomunicaciones, cooperación, género, buenas prácticas regulatorias y cadenas globales de valor.

    Sin embargo, aún quedarían otros temas por afinar como: medidas sanitarias, facilitación del comercio, estándares laborales y comercio electrónico.

    ACE vs TLC

    Actualmente, el comercio de ambos países se rige por el Acuerdo de Complementación Económica número (ACE) 35, vigente desde 1996, y que permite comercializar todos sus productos con un arancel del cero por ciento.

    De este modo, el TLC significará una ampliación complementaria en materia de estándares y disciplinas del ACE 35.

    El acuerdo incluirá nuevas materias, que estarán enfocadas en modernizar la relación bilateral ya existente, centrada en la liberalización arancelaria.

    Por tal motivo, contempla la incorporación de disciplinas y estándares adicionales en materias de facilitación de comercio, aspectos regulatorios, comercio electrónico y comercio de servicios, en otros.

    “Partimos esta negociación incorporando todos los capítulos que tiene un TLC ambicioso, como facilitación de comercio, obstáculos técnicos, comercio electrónico, servicios e inversiones. Nosotros ya teníamos negociado algunos temas aparte, pero la idea es tener un solo gran acuerdo”, aseguró Rodrigo Yáñez, director general de la Dirección de Relaciones Económicas (Direcon).

    Balanza comercial

    Chile es el segundo socio comercial de Brasil en América del Sur y un importante destino de inversiones brasileñas en el exterior.

    Las exportaciones chilenas hacia la nación suramericana han crecido a una tasa promedio anual de 10,4% entre 2003 y 2017.

    En 2017 el intercambio comercial fue de 9.026 millones de dólares, un 17% más que en 2016.Mientras que durante el primer semestre de este año el comercio bilateral sumó 4.946 millones de dólares.

    Sólo el año pasado las exportaciones chilenas hacia Brasil representaron el 66% del total exportado hacia los países fundadores del Mercado Común del Sur (Mercosur), para sumar 3.413 millones de dólares, de los cuales el 43% correspondió a envíos de cátodos, minerales de cobre y productos relacionados, y el 52% a industriales.

    En los envíos a Brasil destacan el salmón, con 581 millones de dólares, mientras que en productos químicos se comercializaron unos 491 millones y la de productos metálicos, maquinarias y equipos totalizó 213 millones .

    Este año la realidad no es muy distinta, pues entre enero y abril las exportaciones crecieron 6%, respecto al mismo periodo de 2017.

    Por su parte, las importaciones chilenas desde Brasil representan aproximadamente el 60% del total importado desde los países del Mercosur, y en 2017 se ubicaron en 5.614 millones de dólares, de los cuales el 30% corresponde a aceites crudos de petróleo, seguidos de carne bovina, vehículos y tractores de carretera.

    En el campo de la  inversión directa, Brasil es el principal receptor de Chile en el exterior, con una cifra acumulada de 31.698 millones de dólares entre 1990 y 2016, que incluyen la participación de150 empresas que desarrollan unos 290 proyectos en el país suramericano.

    Visión compartida

    Tanto Piñera como Temer son defensores del modelo liberal que  promueve el desarrollo productivo, a través de la apertura económica, la amplia participación del sector privado y las privatizaciones.

    Al anunciar la discusión del acuerdo en abril pasado, el mandatario chileno destacó que coincide con su homólogo brasileño  una “visión compartida” en la forma de mirar al mundo de manera “moderna y global” .

    De acuerdo con un artículo publicado por La Izquierda Diario a Sebastián  Piñera “le interesa generar alianzas en el terreno latinoamericano junto a socios que -al igual que él- están interesados en favorecer los intereses de los grandes grupos económicos precarizando las pensiones y las condiciones laborales”

    Por su parte, Temer debe darle impulso al aparato productivo brasileño, ya que según las últimas proyecciones su economía  tan sólo crecerá un 1,3 % este año, tras haberlo hecho un 1 % en 2017.

    La economía más grande de América Latina aún sufre los efectos de la profunda recesión de 2015 y 2016, la peor en varias décadas, que dejó una contracción del PIB acumulada  del 7 %.

    Por tal motivo, el TLC significa una oportunidad para Brasil de  incrementar la venta a Chile de  crudo  ysus derivados, automóviles y carne de vacuno.

    El mandatario brasileño calificó el tratado de “nuevo y ambicioso” , ya que “no se limita a eliminar barreras tarifarias”, sino que aspira “superar las barreras regulatorias en los intercambios entre Brasil y Chile”.

    Tanto Piñera como Temer comparten un interés en promover un esquema neoliberal y seguir los lineamientos emitidos por el Gobierno de Estados Unidos.

    Comercio y soberanía

    Una de las principales críticas al TLC es que es apunta al detrimento de los mecanismos de integración latinoamericana como el Mercosur, la Unasur y la Celac, ya que su principal objetivo es impulsar el comercio, sin interés en el área social.

    Para Lucio Cuenca, vocero de la plataforma Chile Mejor Sin TLC, los tratados que el país ha negociado con Argentina, con Uruguay y con Brasil “son parte de una operación para bajar la relevancia del Mercosur como instancia articuladora de la economía en la región, y desviar ese esfuerzo a la Alianza del Pacífico, que está regida más por los intereses de Estados Unidos”.

    Para el ex canciller  y ministro del Interior de Chile, José Miguel Insulza, la negociación con Brasil  es más importante que con la del resto de los países de  la región.

    “Mi recuerdo de la negociación con el Mercosur es que en realidad formalmente estábamos sentados a la mesa Chile por un lado y cuatro países por el otro, pero en definitiva todos estábamos negociando lo que podíamos o no obtener en el mercado brasileño, así que toda negociación con Brasil es muy importante para nosotros, son más de 200 millones de habitantes”, dijo el ex secretario general de la  Organización de los Estados Americanos (OEA).

    Otro punto que se le cuestiona al TLC es que contempla la posibilidad de que tribunales internacionales subordinen la soberanía nacional a empresas transnacionales.

    “Los tratados de libre comercio son sólo un nombre, porque se establecen figuras en que protegen las inversiones extranjeras. Chile presta soberanía para asegurar las ganancias extranjeras, si no se cumplen, los capitales extranjeros pueden elevar una demanda en tribunales internacionales privados”, declaró Cuenca.

    Asimismo, se le critica a este tipo de acuerdos el hecho de que apuntan a la desregulación y liberalización de actividades económicas que antes han estado en manos de los Estados, como los servicios públicos, la educación, la salud, el sistema de pensiones y otros.

    “Uno de los efectos de estos tratados es que los inversionistas están protegidos, capitalizan a su antojo. Entonces los tratados de libre comercio no tienen nada de libertad de comercio, son imposiciones reglamentarias internacionales hacia Chile, coartan la soberanía en aspectos comerciales, políticos y legislativos. Se está reforzando un sistema mundial de las grandes corporaciones en países pequeños”, planteó Julián Alcayaga, miembro de la ONG Chile Cobre.

    ¿Beneficios para las Pymes?

    En 2017, más de 340 pymes chilenas exportaron a Brasil, por lo que el nuevo acuerdo comercial genera expectativas en este sector.

    “Tenemos un impulso muy fuerte de darle un énfasis a que la pyme pueda exportar más e internacionalizarse”, señaló Rodrigo Yáñez.

    Por su parte, el encargado del sector Económico de la Embajada de Brasil en Chile, indicó que el hecho de que las pequeñas y medianas empresas chilenas y brasileñas sean exportadoras es una indicativo del dinamismo de las relaciones económico-comerciales bilaterales”.

    Sin embargo, varias empresas alertan sobre el riesgo que representa el TLC para su competitividad en un mercado a mayor escala.

    “Posicionarnos en el mercado brasileño no es tan sencillo. Tenemos que ver en qué área podemos competir”, señaló Héctor Tejada, presidente de Unapyme Chile.

    Otras voces advierten que Brasil no es un mercado natural para las pymes chilenas, a diferencia de México, Colombia y Perú.

    “En materia de lo que se debe negociar en un acuerdo favorable a las pymes, los temas más relevantes son la doble tributación y burocracia para la recuperación de impuestos”, aseguró Juan Pablo Swett, presidente de la Asociación de Emprendedores de Latinoamérica (Asela), citado por el portal La Tercera.

    Riesgos para la aprobación

    Cuando Piñera y Temer anunciaron el pasado abril que iniciaban las conversaciones para suscribir un Tratado de Libre Comercio, la principal petición fue hacerlo con un sentido de urgencia.

    Aunque en ese momento no se planteó que el motivo fuera las elecciones presidenciales de Brasil, lo cierto es que aquel que resulte  elegido presidente podría cambiar la política internacional del país suramericano y afectar el desarrollo del acuerdo que deberá ser aprobado por las cámaras de Diputados y Senadores de ambos países.

    En el caso de Chile, es muy probable que la cámara otorgue el visto bueno, tal y como fue el caso del acuerdo con Uruguay. Sin embargo en el caso de Brasil aún queda por verse.

    Aunque el próximo 28 de octubre se realizará el balotaje  para definir quién será presidente entre el ultra derechista Jahir Bolsonaro y el abanderado del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad, la primera vuelta quedó con una gran presencia de parlamentarios adeptos al programa de Bolsonaro, que es de corte neoliberal y defiende el libre mercado.

    “El TLC va más allá de una situación política en Brasil. Bolsonaro va a tener más problemas para aprobar reformas locales, por lo que temas internacionales, como un TLC, deberían ser de fácil despacho parlamentario”, considera el economista Patricio Roja.

    En el caso de Haddad, su objetivo será reanudar la política exterior activa, centrándose en el diálogo multilateral.

    Para el candidato del Partido de los Trabajadores, será  vital rescatar la integración latinoamericana y la cooperación Sur-Sur, por lo que se prevé que fortalezca el papel de Mercosur y la Unasur.

    Tal y como planteó Luiz Inácio Lula da Silva,  se espera que Haddad llame a acelerar los mecanismos de integración en la región para enfrentar y superar las crisis  y dará prioridad a la tarea de concretar acuerdos internacionales que impulsen el comercio de Brasil, entre los que puede figurar un TLC.

    Lo cierto, es que aunque todo se decidirá en la segunda vuelta, Sebastián Piñera ya se adelantó y tomó partido por el derechista Bolsonaro.

    “Sabemos poco de él, pero sí hemos conocido estos últimos días su mensaje en el terreno económico que yo tiendo a pensar que es el mensaje correcto para un país como Brasil que lleva años en recesión”, afirmó en declaraciones recientes.

    El apoyo del mandatario chileno fue aun más explícito y comentó que “las señales que está dando en cuanto a abrir la economía brasilera, reducir el déficit fiscal, reformar las pensiones, reducir el tamaño del sector público con muchas privatizaciones. Yo creo que es lo que un país como Brasil, que es un gigante, necesita”.

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