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    El paso del huracán Willa en Nayarit, al oeste de México, ocasionó inundaciones en distintos municipios, y dejó más de 150 mil personas damnificadas.

    A cinco días del fenómeno, Los Sandovales, una de las localidades afectadas, prácticamente desapareció del mapa al quedar enterrada por toneladas de lodo que arrastró el desbordamiento del Río Acaponeta. Actualmente, parece un pueblo fantasma donde deambulan algunos de sus habitantes sin rumbo y sin esperanza.

    Salvaron la vida

    La mayoría se quedó en la orilla de la carretera federal Acaponeta-Tecoala, frente a lo que fue la calle principal.

    “Todos salimos corriendo de nuestras casas, nos llegaba el agua hasta las rodillas, eran las cuatro de la madrugada”, recuerda Nicolás Mancina, sobre la noche en que tocó tierra el huracán Willa, cerca de esta zona ubicada al norte de Nayarit.

    “El lodo nos llegaba a los tobillos y el agua hasta las rodillas, no habíamos caminado ni 50 metros cuando el agua ya nos llegaba al pecho, y se nos hizo más difícil caminar entre el lodo, mis 12 hijos trataban de llegar a la carretera y de ahí al puente”. Relata.

    Los aproximadamente 100 pobladores de este lugar salieron de madrugada y se detuvieron en el puente de la intersección de la carretera federal y la autopista a Tepic. Aseguran que se escuchaban fuertes ruidos, y al llegar la luz del día, comprobaron la destrucción, “gracias a Dios que nos permitió alcanzar este puente”, dice Rocío Martínez.

    Reconstrucción y atención lenta

    “Ahí nos dejaron, no nos ayudaban, apenas empezó a llegar la ayuda, será que saben que votamos por Morena, porque a Sinaloa sí le brindaron auxilio inmediatamente, aquí no”. Reclama Mancina.

    “Se cayó una barda, salí con mis hijos de 15, 10 y cuatro años y ahora no puedo entrar, en su interior hay más de un metro de lodo, mis cosas están revueltas, huele mal, todo se perdió. Y de mi trabajo me dijeron que me presentara hoy o de lo contrario lo perdería, todo acabó para mi”, exclama, Angélica Castañeda.

    Voluntarios del municipio de Acaponeta distribuyen despensas, las cuadrillas de la Secretaría de Salud empezaron a laborar a fin de evitar un brote infeccioso, militares patrullan la zona y despejan los caminos.

    María Guadalupe Fonseca Medina, voluntaria, señala que una empresa de autotransportes ha enviado ayuda humanitaria desde Los Ángeles, Tijuana y Tecate.

    En la autopista se observan los estragos del desbordamiento del Río Acaponeta, un gran boquete de más de tres metros de altura por cinco de ancho. Los trabajos comenzaron en este tramo carretero, donde también cuadrillas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) trabajan para reestablecer el fluido eléctrico.

    Los Sandovales es un asentamiento formado hace más de 36 años. El caudal del Río Acaponeta, de 233 kilómetros, que nace en Durango y desemboca en Nayarit, alcanzó niveles históricos a consecuencia del huracán Willa, que tocó tierra como categoría 3, en Escuinapa, Sinaloa.

    Los habitantes de Los Sondovales son en su mayoría albañiles, trabajadores domésticas y jornaleros.

     

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