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    En la primera gira a América Latina que cumplió recientemente el Secretario de Estado de los EEUU, Rex Tillerson, estuvieron las manos de la corporación petrolera estadounidense ExxonMobil, cuarta empresa del mundo en valor de mercado detrás de las tecnológicas Apple, Alphabet (Google) y Microsoft, según la revista Forbes.

     

    Esta corporación la condujo Tillerson, como director ejecutivo, entre 2006 y 2017, antes de que el presidente Donald Trump, lo designara como el responsable de las relaciones exteriores del país del Norte de América.

     

    La gira de Tillerson a América Latina, que se inició el 1 de febrero en México y culminó en Jamaica el 7 de febrero, tuvo como punto central estrategias que permitan nuevos mecanismos de agresión internacional por parte de los gobiernos adversos al de Venezuela, para presionar la salida del poder del presidente Nicolás Maduro y del chavismo en ese país productor y  exportador de petróleo.

     

    Esa primera “visita” incluyó a Argentina, Perú y uno de los países vecinos de Venezuela, Colombia, donde se encuentra una de las fronteras “más vivas” de América Latina, junto a la de México con los EEUU.

     

    Cuatro de los gobiernos de los cinco países aliados del Norte que visitó Tillerson, forman parte del Grupo de Lima, una de las organizaciones internacionales más activas  que presionan un cambio de gobierno en Venezuela y que son aliados de la derecha mundial.

     

    Derrota de ExxonMobil en Venezuela: El rencor de Tillerson

     

    Rex Tillerson “es un personaje que viene del lobby petrolero”, particularmente de la ExxonMobil Corporation, enfatizó el politólogo Gerardo González, analista internacional venezolano, con maestría en Seguridad y Defensa, y docente del Instituto de Altos Estudio de Caracas.

    El lobby, recordó González, está conformado por grupos de presión con capacidad para incidir sobre gobiernos y empresas en torno a decisiones políticas y económicas, en los temas de su interés.

     

    En el caso del petrolero gira en torno a una de las principales energías que mueve al mundo y Venezuela cuenta con las mayores reservas comprobadas de ese combustible, según la Organización Exportadora de Petróleo, la Opep, de la que forma parte Venezuela.

     

    Este lobby, también el militar, “tienen (al presidente de los EEUU, Donald Trump) agarrado por las orejas. Ellos son los que imponen las estrategias de gobierno de los Estados Unidos, especialmente el militar, también el petrolero” y son los que están presionando realmente, en este momento, sobre el caso Venezuela, una salida violenta, dijo González.

     

    Además, Tillerson sufrió en ese país suramericano una de sus principales derrotas durante la larga gestión que tuvo al frente de la ExxonMobil, cuando en el 2017 un tribunal arbitral del Banco Mundial decidió a favor de Venezuela una demanda interpuesta por la corporación petrolera.

     

    ExxonMobil demandó en el 2007 a Petróleos de Venezuela, Pdvsa, la principal empresa de este país, que había decidido no negociar los proyectos petroleros de la corporación estadounidense, en los sectores Cerro Negro y La Ceiba.

     

    Esta decisión se produjo luego de que el gobierno del comandante Hugo Chávez, decidiera la nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco.

     

    La ExxonMobil pretendía una indemnización de 20 mil millones de dólares inicialmente, ya que el gobierno venezolano había pagado 1.600 millones de dólares, muy lejos de las pretensiones de la poderosa petrolera estadounidense.

     

    La decisión del tribunal internacional es una de las grandes derrotas de la ExxonMobil y que sufrió Rex Wayne Tillerson, empresario convertido en responsable de la política exterior del gobierno de Donald Trump, por decisión de la petrolera y el lobby de estos sectores, dijo el politólogo González.

     

    Por esa razón, destacó el analista internacional, Tillerson, la ExxonMobil y el gobierno de los EEUU, tienen sus ojos puestos en el país con la mayor reserva petrolera mundial y cuyo gobierno, y proyecto político, no han podido doblegar.

     

     

     

     

     

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